A Fondo
Domingo 22 de Noviembre de 2015

Los ninguneados son los olvidados

Lucila Tosolino / De la Redacción de UNO
ltosolino@uno.com.ar


El escritor uruguayo Eduardo Galeano escribió un poema en El libro de los abrazos que se llama Los nadies. Este texto retrata a la perfección la situación en la que viven algunos sectores de la sociedad, quienes, por su condición económica o étnica, quedan relegados a callejones oscuros, pueblos perdidos o asentamientos informales.

En breves líneas, el uruguayo dice: 

“Sueñan las pulgas con comprarse un perro y sueñan los nadies con salir de pobres, que algún mágico día llueva de pronto la buena suerte, que llueva a cántaros la buena suerte; pero la buena suerte no llueve ayer, ni hoy, ni mañana, ni nunca, ni en lloviznita cae del cielo la buena suerte, por mucho que los nadies la llamen y aunque les pique la mano izquierda, o se levanten con el pie derecho, o empiecen el año cambiando de escoba.
Los nadies: los hijos de nadie, los dueños de nada. 
Los nadies: los ningunos, los ninguneados, corriendo la liebre, muriendo la vida, jodidos, rejodidos.
Que no son, aunque sean. Que no hablan idiomas, sino dialectos. Que no hacen arte, sino artesanía. Que no practican cultura, sino folklore. Que no son seres humanos, sino recursos humanos. Que no tienen cara, sino brazos. Que no tienen nombre, sino número. Que no figuran en la historia universal, sino en la crónica roja de la prensa local. Los nadies, que cuestan menos que la bala que los mata”.



Con su habitual estilo mordaz, irónico y afilado, Galeano da protagonismo en su poema a quienes normalmente no lo tienen en la vida. No hablan de ellos los periódicos, no se acuerdan en sus discursos los políticos y muchas veces las personas los ignoran por la calle. 

Son los nadie, los ninguneados, los que no son nadie. En una sociedad en la que uno es en la medida que tiene, los que no tienen nada no son. Y como no son, no son nadie.

Los nadie son los excluidos, los marginados. En muchos países del mundo, son incluso los olvidados, las personas que no cuentan en las estadísticas demográficas. No son tenidos en cuenta a la hora de tomar decisiones políticas, económicas o sociales. Su voz no es escuchada, aunque sus brazos son utilizados para crear riqueza. “No son seres humanos, sino recursos humanos”, asegura el escritor uruguayo.

Estos ninguneados, además de ser olvidados en el día a día, también lo son cuando repasamos el pasado. Como dice Galeano: “No figuran en la historia universal, sino en la crónica roja de la prensa local”. Me refiero a quienes están en situación de pobreza, indigencia y marginalidad en Medio Oriente, por ejemplo. Son personas que, aunque trabajan duro para sacar sus vidas y a sus familias adelante, sólo salen en la prensa en la sección de policiales, cuando algún despótico gobierno de la Unión Europea o el mismo Estados Unidos deciden atacar sin medir los litros de sangre inocente que derramarán.

Los nadie deben ser rescatados de la exclusión. Son personas, ciudadanos como todos. Son seres humanos y no recursos humanos. No son un número más para la cifra total de una noticia de la sección de policiales. Ellos son y hay que tenerlos en cuenta porque si no van muriendo tanto espiritualmente como físicamente.
 

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