A Fondo
Lunes 16 de Noviembre de 2015

Los llantos en las terminales entrerrianas

Juan Manuel Kunzi / De la Redacción de UNO
jkunzi@uno.com.ar


“Otra vez hay que volver a casa con todo lo que eso implica...Aunque los dejo, acá, en mi corazón llevo un poquito de cada uno que siempre están para nosotros... Este nudo en la garganta que es el mismo de cuando me fui por primera vez... Los amo (...)”. Este mensaje lo  escribió una chica de unos veintipico de años en su cuenta de Facebook, cuando estaba arriba del colectivo que la trasladaba desde Paraná hacia una de las grandes ciudades argentinas.  

Con su hijo en brazos, dormido de tanto jugar, etiquetó en el posteo, que realizó con su teléfono inteligente, a los integrantes de su familia para compartir sus “sensaciones” en la red de redes.  

Su mamá, cuando lo leyó, volvió a llorar como cuando la despidió en la puerta del hogar que siempre la esperará. 

Hace ocho días Tirso Fiorotto escribió, para la edición impresa de UNO,  su columna de opinión con una explicación concreta que me ayudó a entender porqué se derraman tantas lágrimas en las terminales entrerrianas: “Gracias a las políticas centralistas, Entre Ríos destierra a sus hijos desde hace décadas. La misma alta burguesía que se expresa hoy en ambos candidatos propone, entonces, no revertir el proceso y curar los daños, sino seguir concentrando recursos. Los entrerrianos pagamos los servicios que usa Buenos Aires. Tren, avión, Policía Federal, obras; y pagamos los servicios más caros para que Buenos Aires los tenga más baratos. Y como el poder instalado en Buenos Aires (desde la colonia) no cumple con principios elementales del federalismo a través de la coparticipación, es decir no cumple con lo mínimo de lo mínimo, entonces los municipios entrerrianos cargan más impuestos sobre los entrerrianos, para dar el empleo que la economía no da y cumplir con servicios locales. Así es que la clase política ataca a su pueblo en vez de exigir federalismo (la vieja maldición de Malinche). Los impuestos sobre alimentos y energía son para el escándalo. Como resultado, la vida aquí se hace insoportable, no hay trabajo, y los entrerrianos emigran”. 

Ayer Tirso volvió sobre el tema y su lectura se vuelve imprescindible para todos aquellos que, en estos tiempos, hablan del respeto a la tierra. Al origen.  

Mientras tanto, yo que soy de hacer asociaciones, siempre  pienso  cuando veo las fotos que los asesores les sacan a los políticos con sus familias. Las postean acompañadas de un: “Toda la familia reunida para festejar en paz”. Qué privilegiados, digo, están todos juntos. 

En general, las familias están desmembradas porque las chicas y los muchachos se van buscando las oportunidades que entre los ríos escasean. 

Se me vienen a la cabeza todos mis amigos que están viviendo afuera, los extraño y salgo a caminar por las calles de Paraná que, a simple vista, se ven bastante desmejoradas. Me encantaría tener un mensaje más alentador, pero estoy seguro que los únicos que están esperanzados son los que viven en la comodidad y la abundancia. Que son pocos, obvio, porque así lo fueron pensando y orquestando desde los altos mandos.  

 

Comentarios