A Fondo
Martes 28 de Julio de 2015

Los hechos son los hechos, punto

Carlos Damonte / Jefe de Redacción de UNO
cdamonte@uno.com.ar


Vendaval de críticas recogió una breve noticia de UNO en  la edición del viernes entre los seguidores de Gastón Grand. El suelto de marras, publicado en esta página dio cuenta de la repulsa que causó entre vecinos de los barrios Lomas y López Jordán la presencia de amigos de Petaco Barrientos durante la caminata del miércoles anterior. 

Y también se precisó que hubo quienes se atrevieron a repeler a los señalados como violentos arrojándoles piedras para que se alejaran de la zona, que ya está convulsionada. 

Vaya esta columna para enmendar un error en la noticia: se había consignado que un testigo relató lo publicado cuando en realidad fueron tres. La aclaración viene a cuento de quienes pusieron en tela de juicio la certeza de los datos. Pero no se hagan ilusiones, la identidad de las fuentes no será revelada. Contar aquí quién facilitó la información sería deshonrar un acuerdo tácito que permite el ejercicio del periodismo. No es como dijo el precandidato al aire de Radio de La Plaza ayer que “es de mal periodista” no revelar las fuentes o admitir un error. Yerros admití más de uno, pero no es este el caso.

Bajo la responsabilidad de este jefe de Redacción UNO publicó lo que se enteró uno de sus periodistas y punto. No hay foto de las piedras volando, tampoco de los allegados a Barrientos tomando del brazo al candidato ni nada que se le parezca: tres personas por distintas vías -y ninguna interesada en lesionar particularmente la postulación del arquitecto- contaron lo mismo; sin dar nombres propios dijeron que había gente ligada al doble homicida preso en la actividad de campaña electoral del miércoles. Los testimonios bastaron para dar fe de los hechos. En tiempos de la frugalidad informativa, en que mucho se suele resolver con imágenes tomadas con un celular, en este diario esta vez privilegiamos hacer periodismo a la antigua creyendo en la palabra de las tres fuentes que contaron haber visto a los violentos mezclados entre la gente en plena acción de campaña. Y fue así porque las fuentes de marras no necesitan  dar pruebas de su credibilidad. No hubo operación o presiones políticas por perjudicar a tal o cual como dijo Grand en la radio citada. Simplemente la voluntad de reflejar que representantes narcos se mueven en política en todos las direcciones que pueden, oficialismo u oposición, da igual. UNO no publicó narcos que militan para Grand, tampoco que lo financian o que le manejan el auto. UNO publicó que había gente sindicada como narco en una caminata que fue repudiada con piedrazos. Nada más, nada menos.   

Si Grand y sus colaboradores lo niegan o lo usan para victimizarse, es cosa de ellos. Para UNO, la palabra y la trayectoria de estas tres personas en la lucha por sacar a ambos barrios de las garras de la violencia es suficiente para dejar en claro que no es fácil para nadie pasar por el este de Paraná sin salpicarse. Lomas del Mirador y López Jordán aparecen consignados en UNO mucho más de lo que cualquier vecino de bien quisiera; recurrentemente son mencionados como escenario de balaceras, atracos, procedimientos antinarcos y un crisol de hechos del estilo. 

Al vendaval de críticas recibidas (ninguna directamente, todas por medio de emisarios o a través de otros medios de prensa) se impone precisar que hasta aquí llega la controversia atento a que tanto los periodistas de este diario como también Grand, seguramente, tienen cosas más importantes de qué ocuparse. 

 

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