Mundo
Sábado 04 de Julio de 2015

Los griegos llegan muy divididos al referéndum entre el "sí" y el "no"

Entre música y discursos, los partidarios del OXI ("no") sacaron a la calle a unas 25.000 personas, y los del NAI ("sí") a unas 22.000, según calculó la policía de Atenas

Decenas de miles de griegos salieron ayer a las calles para manifestarse sobre el referendo de mañana que decidirá el futuro del país en Europa, mientras los sondeos muestran que las opiniones están divididas casi en partes iguales. La división de la sociedad que ha creado la consulta resulta preocupante, con el "no" impulsado por el gobierno de izquierda radical del premier Alexis Tsipras,quien ayer lideró el acto por la negativa. Hace apenas ocho días que Tsipras convocó en forma sopresiva al referéndum, luego de rechazar la última oferta de la Unión Europea. A pocos metros del acto se habían reunido los partidarios del "sí", para "continuar en Europa", entre los que figuraban varios ex primeros ministros.

Entre música y discursos, los partidarios del OXI ("no") sacaron a la calle a unas 25.000 personas, y los del NAI ("sí") a unas 22.000, según calculó la policía de Atenas. Las manifestaciones tuvieron lugar a pocos cientos de metros una de otra. La del "sí" se celebró en el estadio Kallimarmaro, donde se celebraron los Juegos Olímpicos de 1896, y la del "no" en la plaza Syntagma, a los pies del Parlamento. Tsipras, elegido en enero con promesas de poner fin a casi seis años de "austeridad" impuesta por Europa y el FMI, exhortó a sus compatriotas —en un discurso que fue televisado— a rechazar las condiciones exigidas para dar nueva ayuda. "Lo que está en juego el domingo no es la permanencia de Grecia en Europa, sino si el chantaje nos obligará a aceptar la continuación de una política que los mismos prestamistas reconocen que es un callejón sin salida", dijo. "Lo que está en juego el domingo es si daremos consentimiento a la muerte lenta de la economía", agregó. "Hoy celebramos y cantamos para vencer los miedos y chantajes".

Así como un voto por el "no" pone en peligro la permanencia de Grecia en la zona euro, un voto por el "sí" deteminaría la casi segura salida del gobierno de Tsipras e inauguraría un nuevo período de inestabilidad en un país que se tambalea, tras cinco días de bancos cerrados y límites a los retiros de efectivo. El "corralito" comenzó el lunes, luego de que el domingo el Banco Central Europeo suspendiera su programa de emergencia, único recurso para tener liquidez que le quedaba a Grecia. El BCE cerró el grifo cuando ya había prestado casi 90.000 millones de euros a los institutos griegos.

Los opositores acusan a Tsipras de jugarse el futuro de Grecia con un plebiscito a las apuradas —fue convocado hace apenas 8 días en forma sorpresiva.

Tres sondeos de opinión muestran una muy ajustada ventaja para el "sí" y un cuarto pone al "no" con 0,5 por ciento adelante, pero todas las mediciones muestran ventajas dentro del margen de error.

En la plaza Syntagma los parlantes hacían sonar canciones patrióticas a un volumen bien alto. Los simpatizantes del "sí" se congregaron frente al viejo Estadio Olímpico y se identificaban con el "Himno a la alegría" de Beethoven, emblema musical de la Unión Europea. "Prefiero votar por el «sí», tener unos pocos años más de austeridad y darle a mi hijo un mejor futuro", dijo la economista desempleada Marina Peppa. "No va a ser fácil, pero si triunfa el «no» tendremos un Armagedón, la pobreza total", agregó.

Tsipras, como antes hizo su ministro de Finanzas Yanis Varoufakis, se aprovechó de un informe del Fondo Monetario Internacional conocido el jueves, que asegura que la enorme deuda griega ya no resulta sostenible sin quitas significativas. Tsipras reiteró su propuesta de una quita del 30 por ciento y una extensión de los vencimientos del resto. Entre la masa, saboreando el momento, estaba también Varoufakis, muy popular entre los militantes de Syriza. Tsipras apareció a pie y fue recibido entre un estruendo de aplausos y pancartas con lemas como "la democracia no acepta chantajes", "no al miedo" y "no al desempleo de los jóvenes". "Nos jugamos el todo por el todo. No tenemos nada que perder, porque ya lo hemos perdido todo, nuestros trabajos, nuestros salarios", cuenta Theodosia, una desempleada de 50 años madre de una estudiante de 19.

Si para sus simpatizantes Tsipras es el hombre que puede sacarlos de años de depresión económica, para la oposición es un "emperador desnudo", en palabras de María Papadopoulou, una empleada contable de 37 años. "Grecia está en Europa desde siempre, y estamos en una región muy complicada a nivel geopolítico. No podemos aislarnos", alega Tenia, de 60 años, que al igual que como los simpatizantes del "sí", piensa que está en juego la pertenencia al euro y a la Unión Europea. "Confío en que después de la victoria del sí Europa no tendrá razones para retrasar un acuerdo" dice Stamatis, un empresario de 45 años. "Pero si gana el no, Europa tendrá razones para retrasar ese acuerdo", advierte. "Somos griegos, somos europeos y seguiremos siéndolo", repetían los partidarios del "sí", enardecidos por una sucesión de oradores y por la Oda a la Alegría de Beethoven, el himno europeo.

Los votantes griegos que decidirán con su voto el futuro del país en Europa se rascan la cabeza, desconcertados, cuando leen el texto del referendo al que deben responder por "sí'' o "no''. La pregunta no se refiere al futuro del euro —que muchos ven en juego— ni al futuro de la relación de Grecia con la Unión Europea de 28 naciones.

La pregunta es la siguiente: "¿Debe el plan de acuerdo, que fue presentado por la Comisión Europea, el Banco Central Europeo y el Fondo Monetario Internacional en el Eurogrupo de 25.06.2015 y comprende dos partes que constituye su propuesta unificada, ser aceptado?". El primer documento está titulado "Reformas para completar el programa vigente y más allá'', y el segundo, "Análisis preliminar de la sustentabilidad de la deuda''. Para colmo de complicaciones, la oferta sobre la cual se vota ha perdido vigencia, ya que estaba vinculada con un programa de rescate vigente desde 2012 pero que caducó esta semana, y es evidente que muchos griegos no han leído los documentos técnicos a los que se alude en la consulta. Los críticos del referendo señalan que mucha gente en las zonas rurales con poco o ningún acceso a internet no encontrará la manera de abrir los documentos.Para otros que no tienen la debida capacitación serán excesivamente técnicos y difíciles de entender.

En Atenas, una estudiante de derecho de 21 años dijo que comprendía la pregunta, había leído los documentos y resuelto votar por el "no''. Pero Yanis Koutzouvelis, 19 años comentó: "Comprendo la pregunta en general, pero la pregunta no está clara porque no conocemos las consecuencias de votar por el «no» y no sabemos si significa salir de la Eurozona. Quiero decir que no sé al fin y al cabo si el «sí» o el «no»' se refiere o no al dracma''. Andreas Simeou, 56 años: "Con esa pregunta el gobierno engaña al pueblo. No es culpa del pueblo griego. Ahora el gobierno echa todo el peso sobre la gente y siempre dice que si todo anda mal, es culpa de otro''. Maria Gaspariatou, 42 años: "A nadie le importa lo que está escrito en la boleta y qué significan el «sí» y el «no». Saben lo que significa por lo que han vivido. Mi abuela, mi abuelo, mis padres que son pensionados, saben por qué deben votar «no». La gente comprende que los últimos cinco años fueron de pobreza y ahora debemos decidir por nuestra cuenta".

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