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Viernes 19 de Junio de 2015

Los fragmentos no eran tan extraños

No fueron ni retazos de un satélite y ni fragmentos de un avión los que cayeron en una casa de esta localidad del departamento de Río Cuarto.

Se corroboró que ni el ejército estadounidense o el ruso estuvieron implicados. Ni fueron retazos de un satélite y menos de un avión de paso los que provocaron el revuelo que se armó en Berrotarán, una población de ocho mil habitantes ubicada en el departamento Río Cuarto.

Los fragmentos de un vidrio esmerilado y grueso, que cayeron “del cielo” el miércoles a la tarde y se desparramaron en el patio de una vivienda, dispararon creativas especulaciones.

“Esto caía del cielo aquí en casa. El julepe fue grande. Señores Obama y Putin, pónganse las pilas, no se metan con Berrotarán”, disparó esa tarde en su cuenta de Facebook y en tono de broma, Miguel Coranti (42), testigo del llamativo episodio ocurrido en su jardín.

Las fotografías con los trozos de vidrio -uno con la inscripción B5 en un círculo amarillento- y el testimonio del vecino y sus familiares, de pronto se esparcieron aún más que los mismos fragmentos, por radios, diarios y canales de TV que reprodujeron el hallazgo.
FIN DEL MISTERIO
“Hoy mi vecina me contó que sus hijos habían estado jugando con un televisor viejo. Lo tiraron para el lado de mi casa. Eso fue lo que cayó en el patio, luego de rebotar en el techo de chapa”, aclaró ayer Coranti, deteniendo de un golpe certero, el alud que se había formado.

Lo que parecía una lluvia de proyectiles procedente de algún lugar desconocido y de cientos de kilómetros de distancia, apenas si había hecho una simple parábola para cruzar la tapia. De golpe, se acabó uno de los temas que animaría la conversación en los bares y en las sobremesas el fin de semana.

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