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Viernes 11 de Diciembre de 2015

Los ejes del discurso de Macri al marcar las prioridades de gestión

El Presidente prometió diálogo, reducir los índices de la pobreza y ponerle freno al narcotráfico, en un breve discurso. Anticipó que no tolerará la corrupción en su gobierno. Evocó a Arturo Frondizi, presidente radical y desarrollista

Fernando Arredondo/Jefe de Redacción de UNO Santa Fe
farredondo@uno.com.ar

El presidente Mauricio Macri dio ante la Asamblea Legislativa el discurso inaugural de su gestión, en el cual prometió como ejes principales de acción tres puntos: reducir los índices de pobreza, ponerle freno al avance del narcotráfico en el país y alentar la unidad mediante el diálogo político. También dijo que será “implacable contra la corrupción” y exigió que no haya “jueces militantes”.
Ante un Congreso con varias bancas vacías debido a que el kirchnerismo optó por no concurrir a la ceremonia, el flamante mandatario intentó en una apretada síntesis de 27 minutos trazar la orientación que pretende darle a su Gobierno.
“La mayoría de los argentinos que nos votó lo hizo por tres ideas centrales: pobreza cero, derrotar al narcotráfico y unir a los argentinos”, dijo el Presidente, cuando llevaba casi 10 minutos de discurso, despertando la primera gran ovación del auditorio. Al referirse al tema de la pobreza, dijo que reducirla, es “lo que da sentido a nuestras acciones”. “Vamos a cuidar a todos, el Estado estará donde sea necesario para cada argentino, en especial para los que menos tienen”, aseguró, para dar certezas de la continuidad de los programas de asistencia social. “Vamos a universalizar la protección social, para que ningún chico quede desprotegido; vamos a promover que todos los argentinos tengan su propio techo, con agua y cloacas y vamos a urbanizar las villas para cambiarle la vida a cientos de miles de familias”, prometió.
Tras esto, apuntó que todo esfuerzo para contrarrestar la pobreza será en vano si no se crea trabajo. “Para eso debemos ampliar la economía, aprovechar los enormes recursos naturales y humanos que tiene el país. Cuidaremos los trabajos existentes, pero queremos realizar una transformación que multiplique los puestos de trabajo, porque esa es la única manera de que haya prosperidad donde hoy hay una pobreza inaceptable”, recalcó. Para lograr estos objetivos, el mandatario auguró la promoción del desarrollo mediante una “inversión inteligente y expansiva que mejore la infraestructura y ponga las bases para el crecimiento y la producción”.


“Estamos a tiempo”
Al momento de referirse al narcotráfico, realizó más bien un diagnóstico que algún adelanto de medidas concretas para enfrentar esta actividad delictiva. Prometió que su gobierno “combatirá el narcotráfico como nunca lo hizo otro gobierno”, aunque no dio precisiones de cuáles serán esas medidas.

“La droga arruina familias enteras, no podemos aceptarlo como algo natural”, subrayó. Pero pese a este preocupante panorama descripto, Macri consideró que el país “está a tiempo” de impedir que las bandas delincuenciales dedicadas a la venta de drogas se consoliden.
Unidad y “amor”
Macri es consciente de que su gobierno arranca de abajo en el Congreso, donde no tendrá la mayoría que antes le permitió al kirchnerismo aprobar las leyes que se propuso. Sabe que debe negociar y por tal razón dedicó una buen tramo de sus palabras a la promoción de la “unidad” y hasta de la necesidad de “amor” ante los enfrentamientos.
“La forma de alcanzar nuestros grandes objetivos es simple: el diálogo, el respeto a la suma de visiones. Para su implementación es fundamental que nos unamos para alcanzarlos. Este objetivo de unir a los argentinos, el de poner nuestros objetivos en común sobre nuestras diferencias, integrándolas y respetándolas, es la clave de la construcción de la Argentina del Siglo XXI a la que nos encaminamos hoy”, vaticinó.

Y ahondó en esa misma línea: “Se viene un tiempo nuevo, el tiempo del diálogo, del respeto y del trabajo en equipo; tiempo de construcción con justicia social”, especificó. Recordó que “a lo largo de nuestra historia hemos vivido muchas divisiones. La confrontación nos ha llevado por caminos errados. Somos pasionales y es bueno serlo. Pero a veces esa pasión nos tiende una trampa, y se crean conflictos innecesarios; se generan fanatismos que tantas veces nos han arrastrado a la violencia, a la incapacidad de razonar, y a la falta de amor”.
“Implacable”
Macri en ningún momento hizo mención a su antecesora Cristina Fernández de Kirchner. Pero se percibieron algunas alusiones indirectas. Una de ellas fue cuando habló de corrupción, con la intención implícita de recordar que la gestión saliente tuvo varios funcionarios denunciados, entre ellos el exvicepresidente Amado Boudou.
En ese punto Macri prometió que “será implacable” cuando los funcionarios “dejen de cumplir con lo que señala la ley”. El flamante mandatario, señaló: “Los bienes públicos pertenecen al conjunto de los ciudadanos”, que son de “todos los argentinos” y no pueden ser utilizados “para el uso incorrecto de todos los funcionarios”. Macri dijo que durante su gobierno no habrá “tolerancia” con “esa práctica abusiva”, y dijo además que “no hay principio ideológico que pueda justificar” la corrupción.

En otro tramo de su mensaje, el presidente defendió la independencia del Poder Judicial y dijo que durante su gestión no habrá “jueces macristas” o “militantes”.
“No son bienvenidos, si quieren pasar a ser instrumentos nuestros”, concluyó.
“El arte del acuerdo”
Más de un analista político al momento de intentar ubicar ideológicamente a Macri, lo ha colocado en la línea del desarrollismo. Vale señalar en ese sentido que uno de sus hombres de mayor confianza y desde ayer ministro del Interior es nada menos que Rogelio Frigerio, nieto del homónimo dirigente desarrollista, fallecido en 2006. Ayer Macri, casi en el cierre de alocución, pareció jugar con ese paralelismo que se traza, al tomar palabras de Arturo Frondizi, presidente radical y desarrollista depuesto en 1962.

Luego de convocar “al arte del acuerdo” recordó que Arturo Frondizi dijo en algún momento de su mandato: “Por su magnitud el desafío no es cosa de una persona ni de un grupo de personas, es tarea de todo el pueblo argentino e implica una responsabilidad compartida por todos”.

Mención a los excandidatos
Macri se refirió a sus competidores en las elecciones y los nombró uno por uno: Daniel Scioli (quien viajó desde la Plata a Capital para estar en el acto), Sergio Massa, Margarita Stolbizer, Adolfo Rodríguez Saa y Nicolás del Caño.
“Estamos unidos por la democracia y por ver una Argentina desarrollada. Debemos estar más juntos que distantes”, les pidió a sus ex adversarios.
Acotado
Fueron 27 los minutos que duró el discurso de asunción de Mauricio Macri. Fue más corto que el de sus antecesores inmediatos: Néstor Kirchner habló 49 minutos en 2003; Cristina 45 minutos en 2007 y Cristina, nuevamente, una hora en 2011. Otra de las apostillas que dejó la histórica asunción del exjefe de Gobierno porteño está ligada a su manejo de la oratoria y el tiempo que le demandó su discurso inaugural.
Cristina Fernández tenía como estilo la improvisación y el control del discurso de un modo particular, a tal punto que se convirtió en un sello personal. Ninguno de sus dos discursos fue leído. En cambio sí había leído Néstor. Ayer también lo hizo Macri.




 

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