A Fondo
Viernes 03 de Julio de 2015

Los candidatos siguen sin hablar de la droga

José Amado / De la Redacción de UNO
jamado@uno.com.ar


Tal vez estaban demasiado ocupados en el armado de las listas, lanzando candidaturas para luego agarrar un cargo menor, en los detalles técnicos para la presentación de los precandidatos, pensando las poco ingeniosas consignas de los afiches, buscando financiamiento para las campañas o en alguna otra cosa que andan los políticos antes de una elección. Ahora no hay excusas: es hora de empezar a escuchar las propuestas de planes de gobierno que tienen los que se postulan para las PASO, porque hasta hoy han brillado por su ausencia. Y si no saben qué decir, les paso un dato: en muchos barrios de Paraná, la gente está más preocupada por lo que algunos se ingeniaron en llamar las FASO, que por los comicios de agosto. 

Como se viene repitiendo, el avance de la droga en cada lugar sigue siendo notable y la ausencia de políticas de estado integrales y de fondo para, al menos, frenarlo es inquietante, sobre todo en los sectores sociales más postergados. Luego del procedimiento del fin de semana de la Policía Federal en los barrios Mosconi y Malvinas Argentinas, llegaron a UNO numerosos mensajes celebrando que por fin hayan golpeado a uno de los narcos más conocidos de Paraná. Lo que también demuestra aquello de que todos saben quién y dónde se vende.

Y no solo eso: en cada barrio saben para qué candidato trabaja el narcopuntero del momento; saben de ese diputado provincial que va asiduamente a un barrio cercano al centro a comprar su dosis (ni siquiera manda un cadete); saben dónde la cocinan, cuándo llega, quién reparte; saben qué narco o familiar pudo ingresar a tal o cual repartición pública; saben también, porque lo sufren en carne propia, las consecuencias de este negocio en los jóvenes adictos que no encuentran salida, o en la inseguridad que esto genera en la zona.

Llama la atención que ni siquiera por oportunismo tengan en cuenta este problema. Como ya se planteó en este espacio, esto lleva a pensar dos opciones: o los políticos les tienen miedo a los narcotraficantes,  o son cómplices o socios.

Así que piensen un poco qué vuelta se le puede encontrar, si aspiran a la función pública. No debe ser tan difícil si se cuenta con todo el poder de un estado provincial o municipal (no vengan con la excusa de que “es un problema mundial”). Aprovechen estos meses de discusión electoral para dar un debate necesario que en el pueblo se da todos los días, pero quienes ocupan cargos de gobierno se olvidan rápidamente y miran para otro lado.

 

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