La Provincia
Martes 04 de Agosto de 2015

Lo interesante de las primarias

Elecciones. La oferta electoral que encontrarán los entrerrianos este domingo plantea interrogantes sobre los votos tradicionales del radicalismo y los eventuales enojados del peronismo  

Carlos Matteoda/ De la Redacción de UNO
cmatteoda@uno.com.ar

Si bien muchos electores podrán preguntarse para qué se ideó el mecanismo de las elecciones PASO (primarias, abiertas, simultáneas y obligatorias) si finalmente habrá disputa en pocas categorías, y en no todos los frentes electorales - y encima algunas de las internas tienen un resultado previsible-, no deja de presentar la elección del domingo una serie de interrogantes, algunos de resolución inmediata, una vez conocido el resultado; y otros, que comenzarán a develarse esa noche, terminando en la elección general del 25 de octubre.

En primera instancia, una diferencia que parece que existirá entre las PASO de este año y las de 2011, es que el resultado de las primarias no significaría -al menos tan elocuentemente- un anticipo del resultado de la elección general.

Anteayer la mayoría de los diarios porteños de circulación nacional publicaron encuestas que anticipan una clara diferencia a favor de Daniel Scioli sobre Mauricio Macri y Sergio Massa, los respectivos ganadores de las internas de Cambiemos y de UNA. Una vez conocidos y comparados los resultados de cada interna, podrán realizarse varias lecturas. Suponiendo que efectivamente Scioli logre una ventaja como la anticipada sobre sus competidores, habrá que ver si se confirma la idea que indica que Massa no está tantos puntos por debajo de Macri,por lo que para octubre se configuraría otra vez el escenario de tres candidatos fuertes; y también cuál es la diferencia definitiva en favor de Scioli sobre los dos inmediatos seguidores, especialmente sobre el primero. Como la elección nacional puede resolverse en dos votaciones, por la existencia de una segunda vuelta electoral, el análisis es un poco más complejo que a nivel provincial.

En la provincia, los sondeos conocidos hasta ahora le otorgan ventaja al oficialismo. Esto es que más votantes participarían de la interna del Frente Para la Victoria que de otras fuerzas. Ese caudal de votos no se va a modificar para octubre porque se trata votantes de una interna en la que solo participa una fórmula. El oficialismo, claro, podrá aumentar su caudal si seduce para octubre a quienes en las PASO votaron a otras fuerzas. Una razón podría ser corroborar en las PASO que alguna de esas otras fuerzas tiene pocas chances de triunfo en la General.

Es cierto que no suele suceder que votantes de expresiones opositoras se vuelquen al oficialismo en una ronda electoral inmediata; pero la particular impronta macrista de la alianza opositora que hipotéticamente está mejor posicionada, podría motivar ese extraño fenónemo.

Sin embargo, las principales migraciones de votantes podrían registrarse ya en las PASO, y es ese tal vez el principal interrogante de esta elección, cuya respuesta surgirá de la comparación con resultados de elecciones anteriores.

Hoy es una duda la conducta que tendrá el votante tradicional del radicalismo respecto de una propuesta electoral que no tiene radicales en la fórmula provincial; y a sabiendas también de que tampoco los tendrá para la Presidencia ya que el triunfo del binomio Mauricio Macri-Gabriela Michetti se da por descontado. Si no existieran dudas, especialmente respecto de la potencia de la fórmula provincial, no se explica -por ejemplo- por qué algunos radicales que son candidatos a intendente o concejales reparten la boleta cortada, sin el candidato a gobernador Alfredo De Ángeli.
En el oficialismo provincial, en tanto, la principal duda es cuál fue el efecto del mecanismo impuesto por Sergio Urribarri para la definición anticipada de las candidaturas. En algunas ciudades, la lista de unidad dejó enojados; y en otras, directamente no se pudo llegar a la unificación deseada. Primero hay que ver qué resultados obtienen los que pelean las intendencias con una boleta corta frente a la lista oficial.
A priori se supone que ningún precandidato de la lista oficial debería pasar sofocones, pero eso debe corroborarse en las urnas.
Por otro lado, y tal vez lo más importante, será ver qué actitud asumen los candidatos no oficiales tras su posible derrota y qué hacen sus votantes con vistas a la elección general de octubre. Sabido es que en la provincia no hay segunda vuelta electoral y la elección se gana o se pierde por un voto, y de allí la importancia que tendrá cada distrito, incluso el más pequeño, en el resultado del 25 de octubre; además de la lógica incidencia en la conformación de las Cámaras, especialmente del Senado.

La que se supone hasta ahora tercera fuerza -el massismo/delasotismo- aspira a canalizar los que se fuguen de ambas internas; tanto los que no quieren apoyar una propuesta macrista, como los que discrepen con el mecanismo de selección de candidatos del urribarrismo; para sumarlo sal caudal propio.
Tampoco puede hablarse de una conducta lineal en este sentido, porque los radicales desencantados podrían de igual modo optar por la Alternativa Socialista que pega con candidatura presidencial de la dirigente radical (fundadora del GEN) Margarita Stolbizer.

Y habrá también en la provincia una alternativa de izquierda que suele seducir a los indecisos, sobre todo en elecciones primarias; al menos para sentir que el voto sirvió para ayudarlos a superar el piso mínimo requerido para participar de la elección general, que en la provincia es del 1% de los votos emitidos en la categoría electoral que se trate.





 

Comentarios