Clima
Jueves 05 de Enero de 2017

Llovieron hasta 200 milímetros más de lo normal

El fenómeno que afecta a Entre Ríos, Santa Fe, Córdoba y Buenos Aires no ocurría hace 30 años.

En los últimos 10 días de diciembre llovieron entre 150 y 200 milímetros más de lo normal, lo que no ocurría desde hace 30 años en el sur de Santa Fe, Córdoba, Entre Ríos y el norte de Buenos Aires, y fue determinante para provocar inundaciones en un territorio que soporta la desaparición de las pasturas, el monocultivo, la falta de regulación de los suelos y la escasez de obras hidráulicas, señalaron especialistas consultados por la agencia Télam.
Cindy Fernández, del Servicio Meteorológico Nacional, explicó que del 21 al 31 de diciembre último "llovió entre 150 y 200 milímetros más de de lo normal en los últimos 30 años, en el sur de Santa Fe, Córdoba, Entre Ríos y el norte de Buenos Aires".
Los valores de las precipitaciones en enero fueron menores pero intensas, según informó la meteoróloga, y aclaró que "ayer se registraron entre 50 y 70 milímetros en el norte de Santa Fe y Corrientes".
Si bien las lluvias más escasas se están dando en el centro y norte argentino, la especialista aclaró que "hay que tener en cuenta otras oscilaciones intraestacionales como la presión en la Antártida o la temperatura del océano Índico que favoreció, y lo seguirá haciendo hasta el 20 de enero, el ingreso de muchos frentes fríos que son los que introducen las lluvias".
Con respecto a los incendios en La Pampa y el norte patagónico especificó que "fueron originados mayormente por tormentas eléctricas, sin descartar posibles factores humanos", añadió la profesional.
En tanto, Miguel Angel Taboata, director del área de Suelos del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA), habló con Télam sobre el efecto adverso que provoca el mal uso de las tierras, en los últimos 20 años en Argentina. "El factor principal que provoca las inundaciones es el clima, porque 250 milímetros en dos días es mucho y gran parte de los suelos de la Argentina tienen una capacidad limitada para absorberla, fundamentalmente por la desaparición de los pastizales en la zona pampeana y el desmonte del Norte argentino, además del monocultivo de la soja", detalló el profesional.
Según explicó el especialista en suelos, el monocultivo, principalmente de soja, y la falta de rotación de cultivos solo consumen entre 400 a 500 milímetros de agua y el resto recarga los acuíferos, a diferencia de los pastizales que absorbían 1.000 milímetros durante todo el año.
Las dos grandes recomendaciones que Taboada brindó para prevenir las inundaciones recurrentes son generar una regulación en el cultivo de las tierras "para promover la rotación con otros cultivos como el trigo, avena o vicia (leguminosa) y generar obras hidráulicas como terrazas para control de la erosión o cuencas hidrográficas que ordenen el escurrimiento del agua".
Lo principal, en cuestión de obras, reside en reforestar las zonas más altas y realizar obras de retención de agua, como pequeñas represas, de modo de evitar que el agua caiga en las zonas mas bajas y se inunde. Otro factor en paralelo a tener en cuenta es que "se desmantelaron los grupos de investigadores y especialistas que hacían cumplir las pocas leyes que regulan el suelo en diferentes provincias argentinas", aseveró el profesional del INTA.
"El mejor ejemplo en cuidado del suelo es la provincia de Entre Ríos, que fue pionera en la conservación del suelo con una ley que desde 1991 promueve obras donde se conduce el escurrimiento del agua a canales", resaltó Taboada que consideró que otro factor que motorizó la conservación del suelo en las provincias, fue el cultivo de maní, "Es muy esquilmante, porque su fruto es subterráneo y hay que remover mucho el suelo y las empresas que lo hacen generan mucha degradación de los terrenos", dijo el especialista y reveló que "muchos lugares establecieron fuertes regulaciones en la producción de maní como en La Pampa o San Luis donde se prohibió esta actividad agropecuaria".

Télam

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