La Provincia
Domingo 22 de Mayo de 2016

Libros en tiempos del Internet

Tendencias. La era digital no es una amenaza para las bibliotecas. Referentes aseguran que la demanda de leer los ejemplares de cartón y papel se mantiene y numerosas escuelas incentivan a eso. Complementación entre formatos

Por Lucila Tosolino de la redacción de UNO
ltosolino@uno.com.ar


Como un chita que corre tras una gacela en algún lugar del África, una adolescente devora con su vista un ejemplar del “El nombre del viento. Crónica del asesino de reyes: primer día”. La novela best seller del escritor estadounidense Patrick Rothfuss es, a las 18 de un viernes, la mejor amiga de Florencia. Ella tiene 17 años, de tez transparente y ojos cafés cuenta a UNO que su pasión es leer, escribir. “Hace unos tres años que soy socia de la Biblioteca Popular de Paraná, me encanta este lugar. Tiene muchos buenos títulos y no dejo por nada en el mundo la lectura de un libro antes que en la de una computadora”.

Mientras que Florencia prefiere leer en formato papel, tocar un libro y oler sus hojas, Franco, de 16 años, no se aparta ni por un segundo de las pantallas. Smartphone, tablet y notebook son sus mejores aliados a diario. “Me gusta leer, pero cuando lo hago, es desde el celular o la computadora, me descargo el archivo en PDF y listo”, apunta el chico que habla con UNO en la Plaza Alvear de Paraná, mientras indica que pasa horas en la web sumergido en la serie de novelas “Canción de hielo y fuego” del escritor y guionista estadounidense George Raymond Richard Martin. 

Alguien dijo alguna vez que cualquier tiempo pasado fue mejor, puede ser que sea cierto o no, lo que no se puede negar es que el mundo cambió y que Internet -de la mano de la tecnología- se metió en la vida de todos casi como el aire que respiramos. Algunos lo sienten más que otros y frente a ello, diferentes prácticas, lugares, objetos y hasta profesiones tuvieron que resignificarse y amortiguar el impacto de la mejor manera posible.

Las bibliotecas –no solo locales sino del mundo- son un caso que sufrió de manera directa el golpe de las tecnologías de la información y la comunicación. Tuvieron que transformarse, abrir el edificio que las contiene porque actualmente sus actividades y su alma mater -el libro- trasciende los muros.

Lejos del preconcepto de que Internet llegó para matar a las bibliotecas, Belén Perezlindo, licenciada en Comunicación Social que trabaja hace más de seis años en la Biblioteca Popular de Paraná, sostiene de manera categórica: “No creo que sea así, Internet es un gran complemento. No se puede decir que es una amenaza para la biblioteca y vino para enterrar al libro en papel. Hoy nada indica que eso vaya a ocurrir, más bien aprendieron a convivir ambos formatos de manera pacífica”.

“Por eso creo que las bibliotecas deben modernizarse y se deben llevar a cabo una serie de actividades para poder llegar a la gente y así crecer y tener más socios”, explica Perezlindo en un diálogo con UNO en un salón impoluto y amplio del edificio que tiene 106 años de historia y es un emblema para Paraná. Esta institución es una organización civil sin fines de lucro y está a cargo de una comisión directiva liderada por Iván Brizuela, quien asumió en 2008 y en ese momento había unos 500 socios. “Tras una serie de propuestas y tareas se reforzó la presencia de la Biblioteca en la ciudad y así se creció mucho, en la actualidad tenemos unos 2.000 socios lo cual es muy bueno porque nosotros nos mantenemos con la cuota que ellos pagan”, señala al dar precisiones.

La diferencia que hay entre las bibliotecas públicas y populares es que las primeras son administradas por funcionarios públicos y financiadas con fondos estatales. Mientras que las segundas son administradas por una comisión directiva cuyos miembros son civiles autoconvocados.

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Modernizarse


En nuestro país, las bibliotecas están yendo hacia un lugar de múltiples usos, donde se ofrecen agendas interesantes con actividades especiales, basta con consultar la página web de la Biblioteca Nacional o Popular de Paraná para encontrar grupos de lectura, entrevistas en vivo a gente de la cultura, ciclos para lectores, presentaciones de libros y exposiciones o muestras de diferentes tipos.

Pero modernizar una biblioteca no pasa sólo por incorporar nuevas tecnologías sino por crear un espacio amable, con estanterías abiertas que permita al usuario buscar, mirar, tocar los libros, como parte del placer de la lectura, donde este lugar sea utilizado en todo su potencial: entrar para leer el diario, consultar una obra, cobijarse en un día de lluvia, buscar refugio ante la vorágine que nos ofrece la ciudad.

La Biblioteca Popular de Paraná no es ajena a esta situación y se supo adecuar a la demanda actual más allá de tener más de cien años de vida. Fundada el 1 de marzo de 1873, está ubicada en calle Buenos Aires 256 desde 1910 en un edificio que fue declarado Monumento Histórico Nacional el 28 de junio de 2006 por medio de la Ley 26.116.

Esta institución es una de las más antiguas de la Argentina, cuenta con más de 65.000 títulos y a diario adquiere nuevos ejemplares para así llamar a nuevos socios de todas las edades. “Los libros que tenemos son o donados o comprados. Este año hicimos una compra de unos 1.000 ejemplares en la Feria del Libro que se hizo en el predio de La Rural en Capital Federal. Lo pudimos hacer gracias al dinero que se juntó con la cuota societaria y a la ayuda de la Comisión Nacional de Bibliotecas Populares (Conabip) que nos dio un subsidio y además nos posibilitó comprar libros a un 50 por ciento de descuento”, explica Perezlindo al tiempo que indica que “de los 2.000 socios que tenemos las edades son muy variadas, tenemos desde niños hasta adultos. Los que nos pasó este año, es que en la Feria del Libro compramos muchos títulos para niños y adolescentes ya que hay mucha más demanda por parte de ellos en la actualidad”.

La licenciada en Comunicación Social detalla que a través de numerosas actividades pudieron llegar a socios más chicos: “Desde 2010 a la actualidad, la Biblioteca creció mucho. Hoy por hoy tenemos talleres literarios para niños, talleres de escritura para adolescentes, jóvenes y adultos, la Noche de Pijamas que es un evento anual que se hace en noviembre y también la Noche del Terror que se hace en septiembre. Además hay taller de ajedrez y lo que siempre tiene mucha convocatoria desde 2010 es el Concurso Literario. Este es para preadolescentes, adolescentes y adultos y apunta a que todos los que quieran escribir lo hagan y luego se selecciona a los ganadores y con sus textos se hace una publicación”. Esta convocatoria abrió el 9 de mayo pasado y cierra el 5 de septiembre próximo, se trata de cuentos breves de temas libres que se pueden enviar en formato digital a la dirección de correo electrónico concursoliterario@bibliotecapopular.org. 

“Estamos contentos con la cantidad de socios y apuntamos a tener más, pero no creemos que la lectura en formato digital sea una amenaza para la biblioteca porque hay demanda y las personas que renuncian lo hacen por diferentes motivos y no porque prefieren leer en la computadora, ya que muchos aseguran que les cansa la vista”, dice Perezlindo y cuenta que lo que más se lee son novelas: “Quienes se hacen socios, pagan una cuota mensual y se pueden llevar los libros que quieran pero uno por vez. Lo que más se llevan los chicos son las sagas de fantasía y ficción. Mientras que las novelas históricas románticas o policiales son las preferidas de los más grandes”.

La joven que trabaja en la Biblioteca señala que la institución está abierta de lunes a sábados y la entrada es libre y gratuita, “así que quienes quieran pueden venir, sacar una novela para leer o un libro de estudio para consultarlo. Si las personas quieren llevarse un libro a su casa ahí sí deben hacerse socios, pero si no pueden usar nuestras instalaciones sin problema”, detalla.

Es así que un viernes por la tarde, la antigua construcción de calle Buenos Aires no descansa. Sus torres de libros, su mobiliario de madera y paredes frías de mármol cobijan a diario a numerosas personas. De lunes a viernes de 8 a 12 y de 16 a 20 y los sábados de 9 a 13, este “templo del saber” pasa a ser un espacio para jóvenes y adultos curiosos y ansiosos por fundirse en libros con ganas de viajar por el mundo de las letras.

“Siempre hay mucho movimiento en la Biblioteca, lamentablemente por el problema edilicio que tenemos en la parte de arriba no podemos hacer más actividades, pero en la planta baja siempre hay mucha gente y se hacen diferentes actividades como presentaciones de libros o conciertos”, cuenta Perezlindo y continúa: “La sala de lectura, que es muy concurrida, los chicos de escuelas secundarias o de facultades la usan como un lugar de consulta de materiales y también como un lugar de estudio porque creo que encuentran más tranquilidad que en otros lugares. Además tenemos servicio de Wifi y éso suma a que a veces vengan con sus computadoras a trabajar”.

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La biblioteca y la escuela


“¡Wow, este lugar es genial!”, exclama un niño de una escuela primaria de la capital entrerriana en su visita al edificio de más de 106 años de calle Buenos Aires. En un breve diálogo con UNO, Kevin, de 7 años, que lleva guardapolvo blanco y bufanda roja hasta la nariz por el frío, cuenta que es la primera vez que asiste a esta Biblioteca: “Hay muchos libros y varios son de cuentos. Qué lindo es esto”. Sus compañeritos coinciden y juntos se atolondran para ir a un extremo de la Sala de Lectura y chusmear varios autores. Este sitio todo de madera y atiborrado de artefactos de papel y cartón, y en el que habitualmente no se siente ni el sonido de una mosca, ahora se ve aturdido por chicos ansiosos y extrañados por tantos ejemplares. 

“Hace unos años que empezamos a hacer visitas escolares. También es una buena forma para generar más socios menores de edad”, indica Perezlindo y agrega que la institución educativa se comunica con ellos, programan un día y horario y luego, cuando la escuela va a la Biblioteca, ellos les dan un recorrido por la institución junto a una charla. “Además, a veces integrantes del club de narradoras del Departamento de Mediana y Tercera Edad de la Universidad Nacional de Entre Ríos vienen y narran algunos cuentos a los alumnos que pueden ser de escuelas primarias, secundarias e incluso de nivel terciario”, explica la Comunicadora Social.

Generalmente en la actualidad para resolver una tarea del colegio lo primero que se hace es consultar en Internet, muchas instituciones fomentan a que se sostenga el contacto con los manuales y libros de literatura. “No somos ajenos a que la primer herramienta de consulta de los alumnos para resolver un trabajo es la computadora, pero eso no quita que a veces vengan acá a consultar enciclopedias u otros libros. Hay profesores que insisten en tratar cierta bibliografía acá o en la propia biblioteca de la institución”, indica Perezlindo.

En el mismo sentido, Ana Laura Vega, bibliotecaria de la escuela Primaria Nº 188 Abel Bazán y Bustos, del barrio La Floresta de Paraná, cuenta a UNO que “si bien en las aulas tenemos las netbooks para que los chicos trabajen y hagan búsquedas en Internet, también tenemos la biblioteca con muchos libros para que los chicos lean y resuelvan trabajos y además apuntamos a que los gurises se lleven algún cuento para leer en el recreo o en sus casas. Fomentamos el contacto con los libros porque es fundamental”.

De esta manera, se puede decir que la pérdida en formato papel no se extinguió y así lo afirma Carlos Isaac, vicerrector de la escuela Primaria Nº 190 Obispo Gelabert y Crespo, ubicada cerca de la Villa 351. “Por los bajos recursos que tenemos en la institución, nosotros no contamos con muchas computadoras para trabajar con todos los alumnos. Por eso trabajamos con manuales y enciclopedias en clases, es mucho mejor para los chicos”, apunta a UNO el docente y agrega que “también incentivamos a que los chicos lean muchos libros de cuentos. Tenemos un proyecto que consiste en que se lleven un libro a su casa y lo lean en familia y así apuntamos a que los chicos no tan sólo lean sino que lo hagan en casa con sus padres”.

Similar situación ocurre en la escuela Secundaria Nº 101 Juan Manuel de Rosas del barrio Paraná XVI. Su rectora, Lucrecia Romero indica a UNO que al ser una institución de bajos recursos, tampoco cuentan con computadoras para trabajar en las aulas, “por eso fomentamos la lectura  y escritura en papel. Hace varios años llevamos adelante un proyecto que consiste en reforzar este tipo de lectura y escritura porque tenemos varios alumnos con problemas de lectocomprensión así que incentivamos a que los chicos lean y escriban pero no en formato digital”.

Un detalle que agrega Romero, es que además de ser rectora de la institución del Paraná XVI, también trabaja de docente en una escuela privada: “Soy docente en la Paraná High School y en esta institución sí trabajamos más con la computadora en el aula porque los recursos son diferentes a los que hay en la Juan Manuel de Rosas, pero esto no quiere decir que no se lee y escribe en papel”.

Más allá de los recursos materiales con que cuenta cada institución, la lectura y escritura en formato papel aún no se extinguió y puede convivir a la perfección con la digital. Y así lo ilustra Victoria, de 19 años: “No cambio por nada en el mundo la posibilidad de leer, tocar y oler un libro. Aunque eso no quiere decir que no lea desde la computadora”. La joven, que conversa con UNO en la puerta de la Biblioteca Popular, está acompañada de Blas, un chico de su misma edad que piensa igual: “Creo que ambos formatos andan bien por igual y el Internet no va a exterminar al libro porque este se usa mucho en la escuela y la universidad”.

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Generación Google


Es la generación que nació a partir de 1993 y cuyo primer contacto con el conocimiento fue a través de una pantalla y un buscador, son personas veloces en el teclado y están lejos de sentirse cómodos con un lápiz, un cuaderno o un libro.

Un estudio realizado en Inglaterra por JISC y la Biblioteca Británica llamado Información behaviour of the researcher of the future, habla sobre esta generación y entre muchas afirmaciones sostiene que los jóvenes no encuentran recursos respaldados por la biblioteca -tal como la conocemos- y por lo tanto prefieren utilizar Google, donde se les ofrece una solución familiar aunque simplista para sus necesidades de estudio.

También, otro informe realizado por la consultora GFK, compañía alemana de investigación de mercado, con presencia en Argentina, señala que de un total de 37.000 jóvenes de 25 países, en nuestro país el 42% de los consultados de entre 15 y 19 años lee libros, mientras que en México y Brasil es el 46% y en Europa y Asia es el 57%.  

Pero no pasa lo mismo con el interés por Internet y las nuevas tecnologías, donde Argentina supera al resto de los países de América. Y esto va de la mano con los últimos números de conectividad, que según un estudio el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC), en nuestro país durante marzo 2014 y marzo de 2015 se observó un incremento de 9,5% en los accesos residenciales (particulares) a Internet y un 19,4% en los accesos desde organizaciones, es decir que mientras en marzo 2014 se registraron 13 millones y medio de conexiones a la red, en marzo del año pasado se contabilizaron 14 millones 600 mil conexiones. 

Aunque esto no quiere decir que ya no se lea más en formato papel, sino que más personas están conectadas a Internet, ya que una Encuesta Nacional de Consumos Culturales y Entorno Digital (ENCCyED) que se realizó en 2013 en Argentina, asegura que el 85% de nuestra población lee y estamos entre las más altas de Latinoamérica.

“El 73% de la población lee diarios, el 57% lee al menos un libro por año, poco menos del 50% de los argentinos leyó revistas durante el último año y casi la misma proporción lee textos en la pantalla de la computadora.

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