Policiales
Jueves 26 de Noviembre de 2015

“Le arrebataron la vida y no sabemos por qué”, lamentan los Márquez

La familia de Nicolás Márquez espera una condena para Luciano Álvarez. Eloy “Chula” Alem ya se hizo cargo del homicidio y aceptó 14 años de prisión

Eloy Alem, más conocido como Chula en la zona de Bajada Grande de Paraná, tenía a todos atemorizados con sus andanzas delictivas. Él y su banda se creían dueños del barrio y las consecuencias fueron robos, violencia y muerte. Pero algunos jóvenes no se dejaban manejar. Este es el contexto en el que fue asesinado Nicolás Márquez, el 21 de marzo del año pasado, y por el cual Alem aceptó el martes la pena de 14 años de prisión en un juicio abreviado. Pero el acusado de ser su cómplice, Luciano Álvarez, afirma que no estaba en la escena del crimen, y por eso se debate en un juicio oral y público para llegar a la verdad. Ayer, en la segunda jornada, el hombre se defendió y contó lo que hizo aquella madrugada.

El padre y la hermana de la víctima presencian el juicio, y en diálogo con UNO reclamaron que se haga justicia por el joven de 25 años, y por las tres criaturas que quedaron sin su padre, único sostén de la familia.

“Queremos que lo declaren culpable, los testigos lo señalan a él”, dijeron respecto de Álvarez. Sobre el día del asesinato, recordaron que Nicolás estaba con su hermana, que había llegado a visitarlo desde la provincia de Buenos Aires. “Él tenía su casita que se estaba haciendo por un trabajo que le conseguí”, contó Márquez. 

Tenía tres criaturas, la mayor tiene hoy cinco años. Por eso, y por la situación en la cual quedaron la madre de una de las hijas y la de los dos más chicos, esperan que reciban una ayuda, debido a que Nicolás era el único sustento: “Queremos que se les otorgue algo a la familia por lo menos, ya que se declaró culpable (por Alem) que se dé una remuneración o algo, una ayuda. Quedó una mamá con una nena y otra con dos criaturas, solas”, dijo el padre de la víctima. Además, el hombre contó que su hijo estaba creciendo laboralmente, ya que luego de mucho esfuerzo podía tener un trabajo estable: “Él había entrado por contrato en la Municipalidad, en Obras Sanitarias, por intermedio de mis compañeros, de mi trabajo, logré hacerlo entrar y ya estaba prácticamente en planta, pero pasó lo que pasó”.

Sobre el crimen se dieron mucha versiones, e incluso aún en el juicio hay varias hipótesis que se barajan, pero ninguna termina de convencer a nadie sobre el motivo de la emboscada mortal. La hermana de Nicolás dijo al respecto: “La verdad que no podemos decir nada porque no sabemos lo que pasó. Le arrebató la vida, no se sabe por qué”.

La hipótesis que se cae

Una de las versiones que comenzó a circular en Bajada Grande acerca del homicidio de Márquez es que Alem buscaba asesinar a otra persona y lo confundió. Incluso este rumor llegó al juicio donde lo dijo un testigo, e incluso se citó a declarar al presunto objetivo real del ataque. Se trata de Rafael Martínez, quien es pareja actual de la exnovia de Chula Alem. El joven se hizo presente ayer en la audiencia y declaró ante el Tribunal. Si bien reconoció que esa versión se hizo fuerte, él descartó que fuera cierta, aunque igual se tuvo que ir del barrio con su mujer y su hijo.

Martínez recordó que la madrugada del homicidio estaba en la casa de su pareja, a unos 40 o 50 metros de la plaza ubicada al lado de los galpones del ex-Promin, donde ocurrió el homicidio. Escuchó los disparos pero nunca pensó que habían sido para su amigo. Acerca de la versión de que esos tiros eran para él, Martínez dijo: “Algo así me comentaron, pero si Alem me quería hacer algo, me lo iba a hacer. En la calle decían que la cama era para mí, pero cuando me lo cruzaba por ahí me hubiera hecho algo”.

El padre de Márquez, por su parte, no le da crédito a ese rumor: “De mi parte no creo, él sabía bien quién era Nicolás porque lo conocía del barrio, a él lo conocían todos, ni idea si tenían un problema”. En este sentido, el hombre dio a entender cómo viven los jóvenes en una zona de Paraná donde algunos delincuentes pretenden ser amos y señores: “Lo que sí es que muchas veces ellos quieren manejar a todos, y como hay pibes que no se dejan manipular, pasa esto”, lamentó Márquez, y su hija agregó: “Los manejan y se hacen los matones del barrio”. Ahora esperan no solo que se haga justicia para que Álvarez vaya a acompañar a Alem a la cárcel, sino también que exista seguridad y tranquilidad para quienes dieron su voz para llegar a la verdad: “Esperamos que no se moleste a la familia ni a mis nietitos, ni a mi nuera, ni a mi familia”, pidió el padre de la víctima. 

Hoy, una testigo y los alegatos

Solo resta declarar una testigo presencial del ataque a balazos que se cobró la vida del joven de Bajada Grande. La mujer vive en la localidad de Azul de la provincia de Buenos Aires, y viajará para dar testimonio ante el Tribunal integrado por Marcela Badano -presidenta-, Alejandro Grippo y Elisa Zilli. 

Luego será el turno de los alegatos, donde el fiscal Rafael Cotorruelo acusará a Luciano Álvarez por el delito de Homicidio y Homicidio en grado de tentativa, al igual que el querellante Boris Cohen, mientras que los defensores oficiales Emiliana Cozzi y Juan Carlín reclamarán la absolución por la inocencia del imputado.

“Dormía, me levanté y fui a trabajar”



Luciano Álvarez decidió declarar ayer en el juicio que se le sigue por los delitos de Homicidio y Homicidio en grado de tentativa. El hombre contó que durante la madrugada del 21 de marzo de 2014, cuando Eloy Alem asesinaba a Nicolás Márquez, él estaba en su casa de Bajada Grande, durmiendo.

A las 5 se levantó, se subió a una moto Honda Storm azul y fue hasta el barrio Paraná XVI a buscar a su hermano, para ir a trabajar a una obra para la empresa de construcción Szczech.

Álvarez afirmó que no sabe por qué el menor de 17 años que declaró en el juicio el martes lo señaló como quien manejaba la moto de 110 cc en la que iban los asesinos. Un dato del que se aferra para sostener que no era él, es que el testigo había dicho que el motociclista tenía pelo enrulado, que le asomaba de la capucha. Y él afirmó que tiene cabello lacio, aunque ahora lo tiene muy corto como para observarlo. Luego declararon testigos aportados por la defensa. Primero, Claudia Olguín, pareja del imputado, que relató que se enteró a la mañana que habían matado a un chico en Bajada, y que se comentaba que había sido el Chula. Después, como a las dos semanas, se enteró que la Policía de Investigaciones lo andaba buscando a su marido porque se lo vinculaba con el homicidio. “A los dos días cayeron a mi casa buscando una moto y un arma pero no encontraron nada”, recordó la mujer. 

Consultada por el fiscal Cotorruelo acerca de las características del pelo de Álvarez, dijo que no tiene rulos, pero sí algo ondulado. Finalmente declaró Leonardo Álvarez, hermano del acusado, que coincidió en su testimonio acerca de que Luciano lo pasó a buscar a las 5.30 de la mañana para ir a trabajar, como todos los días, y fueron a la obra. Allí se enteraron que habían asesinado a un joven en Bajada.

 

Comentarios