La Provincia
Martes 16 de Febrero de 2016

Las previas se imponen entre los jóvenes y preocupan a los adultos

Tienen entre 15 y 17 años y en alguna casa emulan un boliche. Especialista advierte por ingesta de alcohol

Las fiestas privadas en alguna casa se popularizan cada vez más entre los adolescentes, sobre todo en verano, cuando las propuestas para salir a bailar y divertirse merman en Paraná. Ellos las denominan “previas eternas”, ya que son una versión extendida de las reuniones que suelen hacerse durante el año antes de ir a un boliche. A diferencia de las épocas en que se juntan a tomar algo antes de salir a un local bailable, duran toda la noche, se contrata a un disckjockey o se asigna a algún amigo que pase música.

No hace falta que llegue el fin de semana: en vacaciones, cualquier día es válido para juntarse. Por lo general la convocatoria se hace con discreción, a través de grupos de WhatsApp, y no se comparten fotos públicas en las redes sociales. El encuentro comienza cerca de las 21 y se extiende en algunas ocasiones hasta pasadas las 6.30 si es fin de semana; o puede llegar a su fin promediando las 5 si es un lunes, martes, o miércoles. Hay variables que pueden determinar que la fiesta concluya precipitadamente, como por ejemplo que algún vecino que tiene que trabajar a la mañana siguiente se moleste y se queje, o incluso llame a la Policía, o que haya alguna riña entre los participantes, según comentó a UNO María, una joven de 17 años que es habitué de las previas.

La adolescente confió que “empezaron a hacerse porque ya no hay tantos boliches”, y explicó: “En esta época duran toda la noche. Cada uno lleva lo que va a tomar y se pagan 30 pesos en la puerta para el hielo y los vasos”. Asimismo, contó que por lo general el festejo se hace en algún patio y suele quedar gente sin ingresar, debido a que no queda lugar. Cuando se sabe de antemano que la convocatoria es masiva y están en condiciones de hacerlo, optan por alquilar el salón de algún club: “Fui a algunas que donde hubo alrededor de 500 personas”, indicó la joven.

Los asistentes son chicos y chicas que concurren al Secundario. Al respecto, María reveló: “Van chicos desde los 15 en adelante hasta los 17, y si van más grandes son conocidos del dueño de casa y llegan porque el organizador los invita. En las que fui no vi ningún adulto, ya que a veces se hacen cuando los padres no están o sino están adentro mientras la previa se desarrolla en el patio”.

Si bien este tipo de encuentros son cuestionados y suelen causar preocupación a algunos padres, son tendencia y muchos optan por dejar ir a sus hijos, aunque desconozcan las características del lugar al que concurren. En referencia al consumo de alcohol, una de las mayores inquietudes que tienen los adultos en torno a este tipo de fiestas, María comentó: “Se lleva lo que se va a tomar esa noche y por lo general lo organizamos con el grupo de amigos que vamos. Nosotras somos un grupo de siete amigas y llevamos distintas cosas: por lo general son tres botellas de alguna bebida alcohólica y después gaseosas para rebajarlas. Hay quienes se emborrachan, pero eso depende de cada uno y de las bebidas que lleven”.

El licenciado en Psicología Sebastián Sigal, quien tiene amplia experiencia en atención de niños y adolescentes, explicó a UNO: “Las previas son una moda. Los chicos las hacen sin tener un registro de los riesgos que acarrean. En la medida en que es una práctica social, tienen la fantasía de que si lo hacen todos es totalmente inocua. Pero esto no es así, sobre todo por el consumo excesivo de alcohol, que hace que muchas personas sean alcohólicas sin saberlo, ya que creen que porque simplemente toman una sola vez a la semana de manera excesiva no van a tener problemas con esta adicción. Eso es un mito”.

En este sentido, sostuvo: “No hace falta tomar todos los días una gran cantidad de alcohol para sufrir al alcoholismo. La característica de la adicción se da a lo largo del tiempo; se la considera cuando alguien sale los fines de semana y consume una cantidad exagerada de alcohol y este consumo se extiende durante dos meses, o seis, o un año. No todos los adictos están avanzados, sino que algunos tienen ritmos de consumo más ritualísticos y lo hacen para un evento, pero esto también forma parte de una adicción y es peligroso, porque el adolescente está expuesto a sufrir todas las consecuencias de las personas alcoholizadas. También puede haber consumo de drogas ilegales, esto es algo frecuente pero no es tan visible”.

En torno a estas prácticas de esta franja etaria, el profesional analizó: “En los adolescentes hay una cuestión de transgredir territorios porque sienten muchas presiones frente a los cambios que atraviesan, y la manera de evacuar las tensiones y sacárselas de encima es quitarse responsabilidades, traspasando límites. Están en etapa de transición, están creciendo, se estén reconociendo y armando su identidad y la manera mas seductora de explorar es con conductas de transgresión”.

“Muchos padres ya no tienen control sobre sus hijos. Por más que les parezca mal o bien este tema de las previas o de las salidas que incluyen consumo de alcohol, se sienten impotentes frente a la situación. Los chicos no les dan bolilla, les dicen que otros padres lo aceptan y ellos sencillamente sienten que no pueden oponerse”, reflexionó Sigal, y concluyó: “Hay un modelo social en que los padres son débiles y los chicos fuertes. Pero creo que los padres, aunque a veces se sientan superados, no deben dejar de luchar por lo que les parece correcto. Tiene que tratar de hablar con su hijo, poner alguna pauta, conversar con otros padres y no aceptar algo con lo que no están de acuerdo solo porque los demás lo hacen, ya que después las consecuencias pueden ser graves”.

Alcoholismo: factor de riesgo
El Estudio Nacional sobre Consumo de Sustancias Psicoactivas en Estudiantes de Enseñanza Media que realiza la Secretaría de Programación para la Prevención de la Drogadicción y la Lucha contra el Narcotráfico (Sedronar), da cuenta de que el alcohol es la sustancia psicoactiva más consumida por los estudiantes en todo el país, tanto entre los varones como entre las mujeres. Aunque su ingesta se incrementa con la edad de los estudiantes, la mitad de los adolescentes de 14 años o menos ya habían tomado alguna bebida alcohólica alguna vez al momento de responder la encuesta.

Este estudio revela que las bebidas que más consumen los adolescentes en Entre Ríos son cerveza, vino, tragos fuertes o combinados, aunque esté prohibida su venta a menores de 18.


 

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