La Provincia
Lunes 26 de Enero de 2015

Las estancias abren sus puertas al turismo rural

Una tendencia internacional. Vacacionar en el campo está en alza para quienes buscan el contacto con la naturaleza y la tranquilidad

El turismo rural es una tendencia que en la actualidad ha ganado su espacio. En Entre Ríos no está desarrollado como pueden ser las termas o los carnavales, se trata de otra cosa. Es una forma de vacacionar par aquellos que buscan mucha tranquilidad, descanso y un lugar donde los niños puedan divertirse en contacto con la naturaleza, esa es una de las claves.


Este forma de pasar las vacaciones apunta por un lado a la familia, ofrece espacios destinados para los niños y la posibilidad de que todos se puedan integrarse a los trabajos en el campo o en el medio rural de la provincia.


Por otro lado, está relacionado con la caza y la pesca, y algunas estancias de Entre Ríos abordaron de forma específica esta manera de promover el turismo.


Por último, también está destinado a parejas que quieren pasar buenos momentos con mucha tranquilidad entre los mejores paisajes camperos de la provincia junto a su fauna y su flora.


Marcela Luján es directora de Turismo de Victoria, especialista en ecoturismo y en este tipo de turismo tan particular. Consultada por las tendencias actuales, dijo a UNO Verano: “En la demanda, hoy nos encontramos con turistas que quieren vivir nuevas sensaciones y emociones; que están en la búsqueda de satisfacer esas necesidades y una de las posibilidades es establecer contacto con los modos de hacer y de vivir de las comunidades locales. El turismo rural es una modalidad en alza frente a esa demanda creciente”.


También explicó que hay un turista que busca incorporarse a las prácticas cotidianas en ese espacio local y no pretenden encontrarse con alguien que esté disfrazado de gaucho, sino con quien trabaje en el campo, que conozca las tradiciones y que le permita participar del trabajo cotidiano de la zona. “Para decirlo simple, que pueda tomarse un mate cocido y comer una galleta e incorporarse a las actividades habituales del medio rural. En Victoria tenemos la posibilidad de ofrecer esto”, agregó.


El ecoturismo, el de aventura y el rural son tendencias mundiales y quienes buscan realizar este tipo de actividades, por lo general provienen de grandes ciudades y requieren servicios especiales con mucha atención donde puedan estar en contacto con lo genuino de la cultura local. “Pero además, debe proporcionarse un espacio donde la variable ecológica ambiental esté sumamente cuidada”, destacó.

 

 

El lugar donde se vive

 


En Entre Ríos no solo en el Departamento Victoria existe esta posibilidad, sino que hay numerosas estancias que han desarrollado la propuesta, algunas con más de dos décadas de trabajo y otras más actuales.


Se trata de caserones, estancias o cascos donde cada habitación es utilizada por el grupo familiar o de amigos. Por lo general, a no ser que en el predio existan cabañas particulares, se comparte el baño, la mesa donde se come, la cocina y otros lugares del establecimiento. Cada lugar organiza estos aspectos según sus preferencias y posibilidades. Es casi siempre la casa donde viven los dueños del lugar.


Los costos, si bien son un poco más altos que otras opciones, incluyen un desayuno abundante y algunos también el almuerzo y la cena.
Hay establecimientos, por ejemplo, que los domingos hacen un asado para todos los que se hospedan en el lugar y hasta peñas folclóricas los sábados por la noche. Se preparan dulces y mermeladas, panes caseros y la atención es pormenorizada lo que garantiza también conocer la historia del lugar, los antepasados que vivían en la estancia y las principales costumbres y formas de trabajo rural.

 

 


Espacios muy cuidados con atención exclusiva

 


Verónica y Alejandro son de Buenos Aires y decidieron irse a vivir a San José donde tienen unas cinco hectáreas. Le pusieron de nombre La Trinidad y desde hace seis años desarrollan el turismo rural. 


Él se encarga del mantenimiento, de la jardinería y cuida a los animales; hasta anima un fogón que hacen algunas noches. Ella administra el lugar, prepara los desayunos y se encarga, como es docente, de las iniciativas para los niños. Hoy tienen seis cabañas en el predio, cuatro para cuatro personas y dos para tres. Al momento tienen planeado crecer y para el invierno esperan lograr habilitar una de seis.

 

Tienen gallinas, ovejas, conejos enanos, una pileta, toboganes, juegos, areneros, canchas de fútbol, aros, tejos y hasta criquet. Verónica contó a UNO Verano que los costos al momento rondan entre los 900 pesos para dos personas y 1.200 para cuatro por noche. Hay fines de semana que cuesta un poco más y el precio varía según el mes del año. El establecimiento está ubicado muy cerca de San José y a ocho kilómetros de Colón; los comercios de comidas rápidas llegan hasta la estancia.


“Tenemos un lugar con senderos donde nunca se fumigó nada y ahí se pueden ver mariposas y pájaros. Además las casas tienen termotanque solar, biodigestor y se hace separado de residuos. El 60% de los que vienen son de Buenos Aires”, explicó Verónica.


En Gualeguaychú está Itapeby donde Popi, con su marido, llevan adelante la iniciativa de ofrecer sus instalaciones para aquellos que llegan hasta su estancia. “Trabajamos muy tranquilos y ofrecemos actividades rurales. No tenemos televisores, es otra cosa. Empezamos con el proyecto hace 20 años, sin nada y día a día le pusimos cosas nuevas. Es nuestra casa. Siempre vinieron extranjeros que llegan a ver pájaros. Por lo general son nórdicos, algunos norteamericanos, dinamarqueses. noruegos, ingleses. Esto es muy lindo y nos sentimos muy a gusto. Es un permanente compartir nuestro lugar”, dijo la mujer a UNO Verano.


En este momento la estancia tiene un precio de 1.700 pesos por persona por dos días. Incluye un desayuno y un buen almuerzo. “De tarde siempre ofrecemos algo más”, agregó.


Entre Gualeguaychú y Concordia, en ese tramo del corredor, son numerosas las opciones que hay para quienes deciden hacer la experiencia de vacacionar en el campo.

 

 

El visitante siempre vuelve

 


Olga Brasesco es la dueña de Los Lirios, un establecimiento ubicado en las afueras de Victoria. Hace 14 años que desarrolla la actividad turística.


“Antes venían más extranjeros. Mi casa es un caserón  que hicimos con mi marido y quedé viuda. Decidí dividirlo en alas donde, por ejemplo, ahora una de las habitaciones tiene jacuzzi. También construí una cabaña que se llama Don Jorge como mi esposo y que está muy completa”, señaló la mujer


El lugar cuenta con vestuario, quincho con heladeras, cocinas y toda la vajilla necesaria para quienes quieran prepararse su propia comida. “Hay gente que se trae todo para hacer acá y otros que me piden que yo les cocine y entonces me hice como un comedor y vendo comida que pueden ser pastas, pescado, lo que sea”, agregó. 


La estancia tiene una cancha de fútbol, juegos camperos y lo que más sobresale es la tranquilidad del lugar ubicado en lo alto de una colina típica de Victoria. “La gente que viene siempre vuelve”, remató Brasesco.

 

 

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