Viernes 22.08.2014

Claro, con sol y cálido

Min.: 19% | Máx.: 29 °C

La Provincia Miércoles, 29 de agosto de 2012 | 06:02

Harguindeguy: declararon testigos del secuestro de Norma González

Además, vía videoconferencia desde Madrid, dio su testimonio Raúl Rodera, el antiguo novio de la joven militante desaparecida. Las tres testigos restantes eran compañeras de trabajo de González, que presenciaron su detención.

Luciana Actis/De la Redacción de UNO

En el tercer tramo del juicio por la megacausa Harguindeguy –denominado Área Gualeguaychú–, en el que se investigan delitos de lesa humanidad cometidos durante la última dictadura cívico-militar en esa ciudad, declararon cuatro testigos en torno al secuestro de la militante social desaparecida, Norma Noni González.


En esta etapa, los imputados son el ministro del Interior del gobierno de Videla, Albano Harguindeguy; el entonces jefe del Regimiento de Gualeguaychú, Juan Miguel Valentino; el exteniente coronel del Ejército, Santiago Kelly del Moral; y los expolicías de la provincia, Juan Carlos Mondragón y Marcelo Pérez.

El primer testigo fue el entonces novio de González, Rubén Eduardo Rodera, quien dio su declaración vía videoconferencia desde Madrid. Así, relató que fue detenido por la Policía en noviembre de 1974 en su lugar de trabajo en Gualeguaychú, donde se desempeñaba como topocartógrafo para la empresa que construía la carretera que une esa localidad con Buenos Aires.

Según su relato, lo llevaron a la Comisaría y esa misma noche lo sacaron encapuchado: “Me llevaron a un lugar que creo era cerca del río, porque la tierra estaba húmeda. Ahí me dieron una golpiza y me picanearon con un boyero”, después de torturarlo, lo llevaron a la Gendarmería, y luego a la cárcel de Concepción del Uruguay, donde permaneció hasta poco después que se declaró el Estado de Sitio, entonces lo llevaron a la Unidad Penal de Gualeguaychú.

Rodera es oriundo de Córdoba y había llegado a Gualeguaychú por cuestiones laborales. En febrero de 1974 conoció a Noni y se pusieron de novios. Tenían planes de formar pareja e irse del país. “Me hicieron un proceso, pero no me dejaron salir en libertad porque faltaban 48 horas para que se decretara el estado de sitio. Entonces quedé falto de libertad hasta que pude salir del país en octubre o noviembre del 77”.

Cuando Rodera cayó preso –era militante de la JP– su novia iba a visitarlo. El 11 de agosto de 1976, González fue detenida, y él se enteró al día siguiente. “Yo creí que era una detención, pero después no apareció más”, señaló Rodera y añadió: “Nunca tuve la menor idea de qué es lo que ha pasado con ella”.

En cuanto a la militancia de González, el testigo señaló que eran compañeros en la JP, y que ella acompañaba a las familias de los presos: “Los ayudaba con gestiones y les conseguía alojamiento cuando iban a visitarlos desde otras ciudades”.

Confirmó además que en Gualeguaychú estuvo preso junto a los abogados Enrique Zapata y Héctor Rodríguez, los hermanos Ingold, y los Martinez Garbino; con estos últimos, fue trasladado al penal de Resistencia, Chaco, en marzo de 1977. “Nos hicieron subir a un Hércules sin asientos. Nos llevaron esposados al suelo, nos golpeaban. Fue un trato brutal”, relató, y señaló que en el Chaco varios compañeros recibieron “torturas aberrantes”.

Poco tiempo después, los militares le anunciaron que tenía la posibilidad de irse del país, por lo cual lo trasladaron a la cárcel de Caseros, y 15 días más tarde, lo subieron a un avión de línea con destino a Madrid.

Los testimonios de sus compañeras de trabajo
Rosa Hortensia Blanco trabajaba en el supermercado El Picaflor, donde también estaba empleada Noni. Ella vió cómo dos personas desconocidas la hacían subir a un auto. “Estaban de civil. Yo estaba en el supermercado, y Noni trabajaba en la oficina de administración, que estaba enfrente. La puerta era de vidrio, y yo vi cómo la hicieron subir a un coche, la sentaron en el medio, en el asiento de atrás. Fue todo muy rápido”.

La mujer no recuerda el aspecto de quienes detuvieron a Noni, ni pudo describir el auto en el que la trasladaron. Tampoco vio si estaban armados.

Además, dijo que entre los compañeros del supermercado se comentaba que a Noni la seguía un auto cuando iba a visitar a su novio en la cárcel.

Luego fue el turno de Alicia Olga Vela, esposa del propietario de El Picaflor, quien esa mañana de agosto se encontraba trabajando en la oficina junto a Noni, su marido, y otra empleada.

“Llegaron tres personas, uno preguntó quién era Norma González. Entonces ella se paró y le dijeron que tenían que llevarla para que declarara como testigo. Noni les dijo que iba a buscar su bolso y una campera que estaban colgados en un perchero. Entonces, yo le digo a mi marido 'Eduardo, ¿vas a dejar que se la lleven así?'. Y una de estas personas sacó un arma, me apuntó y me dijo 'Señora, siéntese y cállese'”, relató Vela.

La testigo señaló que quien estaba al mando era un hombre de unos 55 años, vestido de traje azul, de cabello rubio entrecano, de estatura media y bastante corpulento. Los otros dos eran más jóvenes, llevaban ametralladoras cortas y vestían camperas de cuero.

Luego de que los tres hombres sacaran a Noni, Vela y su esposo fueron a la calle a ver qué sucedía, y vieron que a la joven la subían a un Falcon azul, y los captores más jóvenes se sentaron uno a cada lado de González, en el asiento trasero del coche. “Mi marido anotó la patente, pero no recuerdo qué hicimos después con eso. Supongo que lo habremos llevado cuando nos llamaron a declarar en la policía”, recordó la mujer, y añadió que no llevaban ninguna identificación ni orden judicial.

Por otra parte, el tribunal le consultó sobre la versión del testigo Luis Ricardo Silva, quien en mayo declaró en el marco de esta causa, señalando que el propietario de El Picaflor le había contado que el día que a González la detuvieron, él siguió a los tipos en el auto, cruzó el puente sobre el río Gualeguaychú y, en un momento, detuvieron el auto, se bajaron y lo amenazaron para que no los siguiera. Ante esta versión, la mujer dijo que su marido nunca le comentó nada.

La testigo recordó a González como “una chica humilde, inteligente, responsable, sensible y muy capaz”. Dijo que la joven militaba en la JP y que destinaba parte de su salario a comprar alimentos para personas que vivían en barrios humildes de Gualeguaychú”.

Por último, brindó su testimonio Norma María Liliana Bogliacino quien trabajaba en las oficinas administrativas junto a González y estaba presente cuando se la llevaron. En un primer momento, recordó a sólo dos de las tres personas que fueron a detener a la joven, pero luego se rectificaría.

“Estaban de civil, no vi armas; fue tan rápido que no presté atención a los detalles”, señaló y dijo que no los conocía ni se identificaron, “pero se comentaba que eran de la Federal”, expresó.

La mujer dijo que nunca volvió a ver a esas personas en Gualeguaychú. Además, señaló que la familia de González averiguó en distintos lugares donde podían tenerla detenida, pero siempre obtuvieron respuestas negativas por parte de autoridades policiales y militares: “No la podían ubicar por ninguna parte. Llama la atención, porque es como que la hubieran sacado de Gualeguaychú en menos de una hora y nadie vio nada”.

Por último, señaló que la detención y desaparición de Noni “fue una injusticia total, porque era una chica excelente. No tenían derecho”.

Dejanos tu comentario