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La Provincia

Domingo, 19 de junio de 2011

Especialistas opinan que debe legislarse el alquiler de vientres

En Argentina existe un vacío jurídico en cuanto a la práctica. En Entre Ríos aún no abundan las consultas, pero los médicos aseguran que un marco legal impediría las maniobras comerciales.

Vía Internet muchas madres argentinas ofrecen “a préstamo” su vientre. Vía Internet muchas madres argentinas ofrecen “a préstamo” su vientre.

Valeria Girard / Redacción de UNO

 


Avisos clasificados gratis de Internet son vías para solicitar u ofrecer alquiler de vientres maternos. De la misma manera en que una persona cualquiera oferta un auto, casa o su mascota para cruzas, hay mujeres que utilizan el ciberespacio para exponer avisos donde expresan su voluntad de “prestar” su vientre, así como también para detallar características que pueden interesar a los potenciales padres, como la cantidad de hijos, edad, estado de salud y hay quienes aducen problemas económicos que las llevan a tomar la decisión.
 

 

Las publicaciones pertenecen a mujeres de ciudades de Buenos Aires, de Santa Fe, del norte del país, de distintos rincones de la geografía argentina y seguramente suscitan la atención de muchas parejas que tienen el deseo de ser padres, y por diferentes cuestiones no lo han logrado aún.
 

 

Los especialistas argentinos desalientan el alquiler de vientres maternos, basados en que aún no existe en Argentina legislación sobre el tema, por lo cual entregar a un bebé es considerado ilegal, además plantean reparos éticos, ya que se rechaza que haya un contrato comercial en medio. Por el contrario, estos profesionales médicos plantean la necesidad de brindar un marco regulatorio que impida las especulaciones y maniobras comerciales y proteja los derechos de los padres y el futuro bebé.
 

 

En la provincia, si bien no hay testimonios fehacientes, se habla o sospecha de préstamos de vientres, sobre todo por parte de mujeres que habitan en el norte entrerriano, en ciudades como San José de Feliciano, La Paz, Santa Elena y sus colonias. Según los dichos de los propios vecinos de dichas localidades, son madres que debido a sus condiciones económicas precarias, ven en el alquiler de su vientre una salida económica, o bien, al no poder mantenerlos económicamente, intentan que los mismos tengan un futuro mejor al que ellas pueden darle.

 

Vacío jurídico
La decisión de la actriz Florencia de la V (travesti) de recurrir a una madre sustituta para que lleve adelante el embarazo de quienes serán sus mellizos, puso sobre el tapete un tema bastante controversial como es el de alquiler de un vientre materno o vientre subrogado. En Argentina existe un vacío jurídico sobre la cuestión, no hay ley que la ampare ni ley que la prohíba. UNO consultó a especialistas entrerrianos, quienes consideraron que es necesario darle un marco legal a la cuestión, sobre todo para evitar especulaciones y maniobras comerciales. También aclararon que hasta el momento no han recibido consultas por parte de parejas interesadas en esta práctica.
 

 

En la Argentina no hay leyes que regulen el ámbito de la reproducción asistida. Por eso no se puede decir que el “alquiler de vientre” (que en realidad supone que una mujer gesta un embrión concebido con un óvulo y un espermatozoide de la pareja que se quedará con el niño) esté prohibido.
 

 

La falta de seguridad jurídica obliga a las parejas dispuestas a efectuar un pago por un vientre a realizar un contrato en el exterior y también a que el niño nazca fuera del país para garantizar la renuncia de la madre subrogante a la patria potestad. Para las leyes nacionales, la tenencia legal del niño que nace en el país es de la madre, al menos hasta los 5 años. Para el Código Civil, la patria potestad del niño es compartida entre el hombre y la mujer que aporta el óvulo, pero si los padres no conviven, la tenencia es de la madre.
 

 

La legislación indica, también, que la madre es la que pare, de modo que en el caso de la madre subrogante, la filiación correspondería a la mujer que tuvo al hijo en su vientre.

 

 

De la V y el sueño de ser madre
Los bebés fueron concebidos por fertilización asistida. El procedimiento se llevó a cabo en los Estados Unidos y la mujer que “presta” su vientre lleva varios meses de gestación. En poco tiempo, de la V cumplirá con su sueño de ser mamá.
 

 

En el país del norte esta posibilidad existe y es legal, a diferencia de la Argentina. El alquiler de vientre es un recurso más para llegar a la maternidad y la paternidad y ya hay miles de chicos en el mundo nacidos de esta manera. Entre los famosos, Nicole Kidman y Sarah Jessica Parker recurrieron a madres sustitutas, y también varios hombres como Ricky Martin, Elton John y Ricardo Fort.
 

 

Se estima que son más de 100 las parejas argentinas que en los últimos cinco años recurrieron al alquiler de vientre en los Estados Unidos.
 

 

Existe una página web donde algunos padres ofrecen datos y testimonios sobre el procedimiento habilitado en los Estados Unidos. Se llama www.unhijoesposible.com, y recibe cerca de 10.000 visitas al mes, la mayoría son de Argentina, España y México. Incluye un listado de las clínicas que se dedican a alquiler de vientres.
 

 

Una cuestión de derecho
La sexóloga paranaense Patricia Smith, miembro de la Asociación Sexológica del Litoral, en diálogo con UNO confirmó que aún no ha recibido consultas sobre “el alquiler de vientres”, aún así destacó enérgicamente la necesidad de darle un marco jurídico.
 

 

“Es muy importante legislar sobre el tema, te da un marco de legalidad en cuanto a las prácticas, si no puede suceder que se genera una práctica inadecuada, se realiza bajo cuerda, con riesgos, entonces la legislación es necesaria”, opinó la consultada.
 

 

Para Smith es un derecho. “Algo que bien realizado es un derecho sexual, humano y que merece ser atendido como corresponde, con un marco lo más serio y legal posible, para evitar todo tipo de manipulaciones y comercio con respecto al tema”.
 

 

En cuanto al caso particular de Florencia de la V dijo que “es una transexual, si bien es un varón se siente mujer, y tiene una necesidad de ser mamá. Si se pueden contemplar sus necesidades, bienvenido sea. Los derechos sexuales y reproductivos también deben ser para las minorías”, consideró la profesional.
 

 

Aportó además que “una de las cuestiones que plantean las lesbianas es que quieren tener una fertilización asistida y el Estado no se las contempla porque sólo se les contempla a las mujeres de matrimonios heterosexuales en donde hay un antecedente de infertilidad masculina, entonces es una situación de inequidad que debería reverse”, planteó la sexóloga.

 

 

La necesidad de una ley de fertilidad que aclare dudas
Jorge Tomasso es médico cirujano especialista en Ginecología y cuenta con posgrado de Fertilidad. Además integra el equipo del Centro de Estudios de Reproducción y Fertilidad Humana de Entre Ríos.
 

 

Consultado por UNO también dio su opinión en torno a la temática. A su criterio en realidad lo que debería haber es “una ley de fertilidad, porque entonces uno sabe cuáles son las reglas de juego y hasta dónde se puede avanzar. Si no hay legislación, de alguna manera está permitido pero no reconocido”.
 

 

El especialista en fertilidad insistió que una ley da cuenta de cuáles son las reglas de juego, y de este modo impide que se dé lugar a cualquier tipo de maniobras.
 

 

“En otros países, como Estados Unidos, el alquiler de vientre está legislado, entonces la persona que cede su útero no puede hacer reclamo alguno. El problema es que en estos casos son comunes los arrepentimientos, incluso en todo sentido, en toda relación entre personas se da que quien hoy piensa de determinada manera en un futuro breve cambie de parecer, entonces si no hay ley esto puede volverse en contra para cualquiera de las partes involucradas”, especificó Tomasso.
 

 

En Argentina una práctica que se efectiviza es la ovodonación. En Paraná no, lo que se realiza aquí es fertilización in vitro y método ICSI, pero los tratamientos más complejos son derivados a Buenos Aires.
 

 

“Un supuesto que puede darse, que una madre cede sus óvulos y su bebé va a parar al seno de una familia de buena posición económica y un buen día la persona que donó el óvulo reclama los bienes que le corresponden por la parte genética”, ejemplificó el profesional médico, para dar cuenta de las dificultades que pueden suscitarse ante el vacío legal.
 

 

Tomasso también hizo mención a que “están pensando en lanzar una ley de derecho a Conocer la Identidad Genética. En verdad, en estos temas hay que tener un orden, registrar la cuestión genética de los donantes es complejo, no hay ley y por eso es difícil saber dónde puede haber un agujero negro en un futuro. La demanda de alquiler de vientres ya existe, todavía no se legisló el tema de la fertilización asistida en parejas legalmente constituidas, por eso es mucho lo que hay por hacer aún. Están queriendo legislar la parte final del problema”.

 

 

El tratamiento en Estados Unidos
Los pacientes interesados en contratar una madre substituta en los países donde la legislación lo permite acuden a agencias para encontrarla o la buscan por su propia cuenta. El tratamiento consiste en preparar por medio de medicamentos al útero de la madre substituta para recibir al embrión. Simultáneamente, la madre biológica se somete a un tratamiento hormonal para obtener ovocitos con los que se obtendrán los embriones. Normalmente se transfieren dos embriones dentro del útero de la madre substituta.
 

 

Es importante planear el lugar en que la madre substituta dará a luz, ya que las leyes nacionales y locales determinan distintos derechos de todas las partes interesadas. Por ejemplo, la legislación de Florida (EE.UU.) permite registrar el nombre de los padres biológicos en el acta de nacimiento, en lugar del nombre de la madre substituta. En Argentina, mamá es la que da a luz al bebé.
 

 

En el caso de una pareja homosexual, se recurre a la donación de óvulos (si ambos son varones) o de esperma, si se trata de lesbianas.
 

 

Además de la cuestión legal y el reparo ético de muchos profesionales, otro obstáculo importante tiene que ver con lo económico. La “transacción” completa en Estados Unidos cuesta unos 100.000 dólares. A esto se suma el tener que afrontar miedos, prejuicios y dilemas éticos.

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