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La Provincia

Viernes, 03 de febrero de 2012

Dos proyectos integradores que mejoran la calidad de vida

En una facultad de la Uader se desarrolló una silla de ruedas motorizada y juegos de plaza para niños que tienen discapacidad motriz. El objetivo es igualar derechos en los espacios públicos.

Fabricación. En el proyecto los juegos parten de utilizar materiales resistentes, durables y de bajo costo. Fabricación. En el proyecto los juegos parten de utilizar materiales resistentes, durables y de bajo costo.

En la Facultad de Ciencias de la Vida y la Salud que pertenece a la Uader se desarrollaron dos proyectos que apuntan a mejorar la calidad de vida de personas discapacitadas. El primero contempla la producción de una silla de ruedas con características particulares y el segundo es la creación de diferentes tipos de juegos integradores y recreativos para niños.
 

Igualar derechos en el interior de la sociedad e integración son bases para el desarrollo de estos dos proyectos. La posibilidad de circulación y la adecuación de espacios públicos surgen como un aporte a las soluciones de estos problemas.
 

En primer lugar, la Facultad se propuso el desarrollo de una silla de ruedas motorizada de producción nacional, de menor costo que una importada, con capacidad de adaptación a las barreras arquitectónicas de la ciudad y el hogar. El proyecto contempla no sólo la realización de un prototipo, sino la adaptación para fabricarlo en serie.
 

El segundo proyecto realizado contempla una serie de juegos para instalar en las plazas. Alberto Canavelli, integrante e investigador del Departamento de Tecnología para la Salud de la Facultad, dijo a UNO:“La premisa del proyecto fue hacer juegos integradores y no juegos adaptados. Por ejemplo, una hamaca adaptada como las que se venden en el mercado son pura y exclusivamente para chicos en sillas de ruedas”, dijo Canavelli y luego explicó: “Nosotros le agregamos una silla para un chico con discapacidad motriz inferior y otra para un niño que no tiene este problema. La idea es que jueguen simultáneamente”.


Financiamiento mutuo
Los proyectos son financiados mutuamente entre el Ministerio de Ciencias y Tecnología e Innovación Productiva de la Nación y la Facultad de Ciencias de la Vida y la Salud.
 

Canavelli dijo: “ Se hace un aporte entre las dos instituciones en materiales, bienes de capital, insumos, servicios y recursos humanos”. Son Proyectos Federales de Innovación Productiva (PFIP) que tienen por objetivo la solución de problemas concretos.
 

Una de las particularidades del éxito de estos proyectos fue el origen desde el cual decidieron desarrollarlos. El de la silla de ruedas fue un proyecto del Instituto Provincial de Discapacidad y el segundo nació de estar en contacto con los chicos que no tienen accesos a las plazas porque no tienen juegos. Los diseños se realizaron en el departamento de Tecnología de la Facultad con un software específico. Una vez finalizados se realizaron pruebas de fuerza y los resultados fueron positivos.

 

Destacar
El director de los dos proyectos es ingeniero y se llama Celestino Benito Brutti.
 

El municipio de Oro Verde presentó un proyecto que incluye los juegos realizados por la facultad. Estos se van a fabricar nuevos y se espera que se instalen en la localidad.
 

Con los mismos diseños y mediante otro proyecto presentado al Ministerio se van a fabricar estos juegos en algunas escuelas de la capital de la provincia. “Nosotros les vamos a mostrar los planos, se los explicamos a los chicos y verificaremos juntos con los profesores de los talleres que todo marche bien”, dijo Alberto Canavelli.
Una vez terminados se donarán a dos escuelas especiales de Paraná.

 

Cuando el conocimiento se pone de cara a las necesidades
En total trabajaron cinco personas para concretar ambos proyectos. Por una parte se impone precisar que la illa de ruedas motorizada, producida en el ámbito de la Universidad Autónoma de Entre Róis, tiene una autonomía de entre 15 y 25 kilómetros y se adapta para la circulación en edificios y veredas. A su vez ofrece la posibilidad de manejo con la que se puede girar en cualquier ángulo de dirección hacia delante y hacia atrás. Además, cuenta con un dispositivo de frenado en pendientes, se puede plegar y alcanza una velocidad de siete kilómetros por hora.
 

Alberto Canavelli, del Departamento de Tecnología para la Salud, dijo en torno a la labor concretada: “Hicimos dos prototipos, uno más avanzado y otro con ventajas. Andan los dos bien. Ahora estamos en la etapa de fabricarlos y tratar de industrializar eso”. Además precisó que lograron fabricar una calesita que permite cuatro chicos en sillas de ruedas y cuatro parados. Y también un ta-te-tí gigante.
 

Se realizó a su vez, un pórtico que es una hamaca común pero permite un chico en silla de ruedas, y enfrentado a él un chico sentado. También se logró fabricar un arenero elevado, que es una mesa donde un niño en silla de ruedas puede jugar con arena. A modo de corolario a la tarea Canavelli especificó que “después hicimos una mesa integradora que permite girar las butacas para que entren chicos en sillas de ruedas y puedan compartir con otro niños que no. En esta mesa tenés varias combinaciones”. Se dejó en claro que todos lo juegos fueron probados con gente adulta y se sobrecargaron para medir sus capacidades.
 

También se realizó un “operador matemático” que es un panel donde se mueven placas para sumar, restar, multiplicar y dividir.
 

Después se hizo un “juego de las provincias” armadas con bloques de madera con el dibujo en relieve y del otro lado en Braille el nombre de cada una. También se hizo otro panel que es un gráfico con el lenguaje de señas y en Braille las letras y los números.
 



 

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