La Provincia
Domingo, 17 de junio de 2012Compartir la misma pasión es el mejor regalo para papá
En su día, tres padres cuentan la experiencia de trabajar con sus hijos. Ser relojero, mantener el negocio y jugar el mismo deporte como si estuviera en los genes, sus mayores satisfacciones.
A la par. Eduardo pudo transmitirle a cada uno de sus hijos el amor por el oficio de relojero y por el trabajo.
Pablo Felizia/ De la Redacción de UNO
pfelizia@unoentrerios.com.ar
Compartir con los hijos la misma pasión es uno de los regalos más importantes para los tres hombres entrevistados. Coinciden, como si sus historias fueran parecidas, en la alegría de tenerlos cerca todos los días. El oficio de relojero y de joyero bajo un mismo techo, el negocio familiar que se sostiene porque se empuja hacia un mismo lado y el sueño cumplido de verlo profesional en el deporte; así, cada uno de estos padres cuentan, en su día, cuáles han sido sus mayores alegrías.
Eduardo Víctor Salerno tiene 80 años. Desde los 14 es relojero. “Empecé cuando terminé la Primaria”, dice a UNO todavía con la lupa pegada en el ojo. Fue su mismo padre quien le preguntó qué quería hacer de su vida. “A mí me gustan las herramientas, le dije. Así que me ayudó para que pudiera aprender”, contó. Seis años fue aprendiz de otro relojero de la ciudad hasta que luego de un tiempo emprendió su propio camino. En otra mesa del local ubicado en calle Perú trabaja su hijo, Gustavo Raúl.
“Trabajar con él es una hermosura”, dice Eduardo, y al mirar a su hijo agrega: “Es un premio llegar a esta altura y que esté al lado mío”. Gustavo Raúl Salerno se dedicó a la joyería para poder complementar el trabajo con su padre. “En la Primaria él ya me había enseñado a arreglar despertadores, con un cariño hacia el oficio impresionante”, dijo contento por el recuerdo.
La historia de Armando Reiss es diferente. Es ingeniero Civil, pero desde hace mucho tiempo logró constituir la concesionaria de autos con más años de la provincia. En la empresa trabajan Ramiro, Maira y Lucía. También tiene una hija más que vive en Buenos Aires que se llama Lorena.
“Para mí, la mayor satisfacción es que tus hijos trabajen en lo que vos trabajaste. Para eso tienen que sentir la misma pasión. Creo que yo les pasé eso y por eso están acá. No hay mayor placer que eso para mí”, dijo a UNO en su despacho.
Por supuesto que sostener un negocio con las características del que ellos desarrollan no es tarea fácil. “Para mí son importantes las diferencias. Si me hicieran caso en todo estaríamos mal. Es fundamental. Así nos vamos enriqueciendo unos a otros”, dijo como una de las claves para los logros obtenidos.
Hace seis años se incorporó la última de sus hijas y desde entonces se comparten las decisiones y los proyectos. “A partir de ahí viene el alivio de no estar todo el día dependiendo, no hay mayor ayuda que la de tus hijos, y más con la confianza que se tiene”, dijo Armando Reiss.
Luis Chuzo González, el ahora subsecretario de Deportes de la Provincia, tiene la alegría de que su hijo haya seguido sus mismos pasos. Compartir el básquet, la pasión por el deporte, es uno de sus mayores orgullos. “La primera sensación es esa, el orgullo. La segunda es el compartir como si no quedara nada pendiente por hacer. Por la continuidad de él, de ir viviendo lo que uno ama. A uno le gustaría hacerlo por mucho tiempo, pero la vida útil de un atleta es corta, verlo jugar es una continuidad en la actividad”, dijo a UNO.
Asimismo lo siente como un aprendizaje permanente y que sea de la mano de su hijo es una alegría aún mayor. “Otra sensación linda es seguir con el conocimiento y una actualización de lo que uno hace. No es lo mismo el deporte nuestro hace algunos años que el actual”, señaló.
En definitiva, algunos sostienen que el Día del Padre es solo una cuestión comercial, como si fuera para hacer regalos y cumplir. Sin embargo, para estos padres la satisfacción pasa por otro lado, por haber visto crecer a sus hijos, desarrollarse y haberles podido transmitir la misma pasión. Ese es para ellos el mejor regalo que han recibido, como si el Día del Padre, fuera todos los días.
Todos los días juntos
El reloj que aparece en la fotografía detrás de Gustavo y su papá tiene 250 años aproximadamente.
“Me fui a estudiar y aunque viviera en otra ciudad él me mandaba trabajos para hacer”, dijo mientras su papá terminaba parte de su trabajo diario.
“Con el tiempo dejé de estudiar y volví a Paraná. En los 80 aprendí joyería. Él es relojero y me enseñó de chico y a mis hermanos también”, señaló.
Cuenta que su madre y esposa de Eduardo les dice que a pesar de trabajar todo el día juntos casi no hablan por estar concentrados en sus mesas. “Yo le digo a papá, ¿viste? al final terminamos juntos, y está muy bueno”, finalizó Gustavo.
Una sensación mágica
Luis Chuzo González dijo sobre su hijo: “Otra satisfacción es tenerlo tan cerca que te va enseñando cosas en forma permanente”.
Contó con emoción que desde muy chico, a los 12 años, Luciano ya soñaba con ser jugador profesional y se lo manifestaba. “Lo estimulaba, pero a decir verdad lo veía con un perfil para encaminarse, pero no podía garantizarlo. Sí me ponía muy bien que me dijera que quería llegar y trabajar de lo que yo hacía”.
Asimismo contó que hay una sensación que es encontrada cuando se dan estas situaciones, por lo menos desde su experiencia. “Es cuando te dicen que van a vivir de lo que vos hacés sabiendo que el camino es muy duro y no es sencillo hacerlo. Pero también el sueño y la pasión hacen que se pueda producir”, dijo González, y agregó: “Es una sensación medio mágica. Yo ahora recuerdo eso y es increíble; ver ahora que él está haciendo lo que uno ha hecho”.
Para un mismo lado, a diario
Lucía Reiss dijo: “La concesionaria en casa siempre fue un hijo más para mis padres y siempre lo vimos bien”. Cuenta que su papá siempre les transmitió las cosas buenas y las malas del negocio que poco a poco se fue transformando en una empresa donde el núcleo familiar fue uno de los principales sostenes.
Lucía sostiene además que trabajan con satisfacción, que les gusta y no es una tarea que de alguna forma haya sido impuesta. “Lo bueno es que podemos hablar las cosas. Tomar su experiencia y que él escuche las nuestras. Es una figura importante en la empresa”, dijo.
Ramiro Reiss, por su parte dijo: “Somos los únicos varones. Estamos muy identificados en la misma visión. Trabajamos porque nos gusta y cada uno tiene sus profesiones y podríamos desarrollarnos en forma particular, pero por opción lo hicimos acá”. Cuenta que desde chico estuvo entre los autos. “No todos tenemos esa oportunidad de poder compartir”, señaló Ramiro, y agregó: “Trabajamos acá por la generosidad de papá, no solo por darnos el poder de decisión y de realizar lo que nosotros queremos aquí dentro, sino también porque desde muy temprana edad nos hizo propietarios y responsables de defender la empresa”.
Ramiro hace 15 años que trabaja en la empresa junto a su padre.
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