Contaminación
Lunes 19 de Septiembre de 2016

La vida que se hace humo

Días atrás lectores de UNO enviaron fotos para dar cuenta de la espesa nube de humo que cubría, como en reiteradas oportunidades, gran parte de los barrios de la zona este de Paraná, al límite con San Benito. "Es una nube tóxica que viene del Parque Industrial o cerca, es prácticamente imposible respirar. Estamos preocupados por la gente grande, pero sobre todo por la cantidad de niños que habitan en este sector y que están expuestos a enfermedades por la contaminación reiterada", reclamó en ese momento el lector.

La quema de residuos es un tema recurrente y genera enérgicos reclamos por parte de los vecinos de distintos puntos de la ciudad que deben padecer sus consecuencias, mucho más cuando el humo que provocan dura en el tiempo. Probablemente sean los mismos vecinos o empresas los que realicen la acción sin importarles el grado de contaminación al que exponen al resto de la población. Muchos actores contribuyen, por ejemplo, al crecimiento de los minibasurales: están los vecinos que cargan la basura en sus vehículos particulares y las arrojan en lugares indebidos, carritos que recolectan basura y una vez que realizan la selección tiran el sobrante en cualquier lugar, industrias que no le dan tratamiento a sus desechos.

Particularmente a la situación descripta por el vecino de la zona este de la capital entrerriana se suma la quema en los hornos de las ladrillerías ubicadas sobre Miguel David. Estas ladrillerías funcionan de forma artesanal y emplean hornos fijos de fuego directo, techo abierto y tiro ascendente para la cocción de los ladrillos. Los tipos de combustibles que se utilizan para la cocción –leña, llantas, madera, plásticos o textiles, entre otros– al ser quemados, emiten una gran cantidad de gases altamente tóxicos a la atmósfera, como óxidos de azufre y de nitrógeno, compuestos orgánicos volátiles, hidrocarburos aromáticos poli nucleares, dioxinas, furanos, benceno, bifenilos poli clorados y metales pesados. Estos elementos y compuestos provocan irritación a la piel, ojos y membranas mucosas, trastornos en las vías respiratorias, en el sistema nervioso central, depresión y eventualmente cáncer; características que los hacen inaceptables para ser utilizados con este fin.

La combinación es terrible, y a pesar de los anuncios de traslado de las 41 familias que viven en el barrio conocido como Los Hornos, hasta el momento se conoce una fecha cierta. Mientras tanto la ciudad continúa extendiéndose hacia ese lugar, más familias se exponen sin alternativa a los efectos nocivos del humo y no existen, y si los hay no dan resultado, controles por parte de las autoridades pertinentes.


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