A Fondo
Martes 04 de Agosto de 2015

La vida en el tránsito

Lucía Romani/De la Redacción de UNO
lromani@uno.com.ar

Es una sensación de libertad sentir el aire en la cara o ver que los objetos, ya sean autos o árboles, se van quedando atrás muy rápidamente, una especie de “poder” sobre el dominio del vehículo que no nos permite ver más allá de ese momento en el que somos protagonistas: la velocidad.

El 20 junio la Asociación Civil Luchemos por la Vida cumplía 25 años persiguiendo una misma meta: luchar para que no mueran más personas en accidentes de tránsito evitables. Sin embargo, sus campañas de concientización, sus relevamientos constantes y su presencia mediática no han logrado generar aún ese cambio necesario para que los conductores circulemos como es debido por las rutas argentinas.

El 6 de enero de 2015 el total de muertos en nuestro país ascendía a los 7.896 en un año, lo que equivale a un promedio diario de 21 personas que perdían la vida en accidentes.

Hace pocos días, la muerte de Diego Barisone conmocionó y sacudió a la vecina Santa Fe por completo e inundó de tristeza a toda una comunidad entre dirigentes, jugadores e hinchas que seguían sus pasos en el fútbol desde sus inicios en Unión, el club de sus amores.
A los 26 años, en plena juventud y con toda una vida por delante el “Bari”, como lo llamaban sus amigos, se despedía de este mundo.
Parecería ser que solo cuando estas tragedias tiñen de negro los portales de noticias y las tapas de los diarios, solo así nos damos cuenta del peligro que implica apretar demasiado el acelerador. Sin ir más lejos y aprovechando estos tiempos electorales, la asociación mencionada envió una carta documento a cada uno de los precandidatos a presidente para conocer qué acciones tiene proyectadas sobre Seguridad Vial, y dar difusión de las mismas en su espacio digital.
De 13 solicitudes la iniciativa solo obtuvo una respuesta, la de Lucas Llach, precandidato a vicepresidente por la UCR. En el texto propone la construcción de una Red Federal de Autopistas que una las 22 capitales provinciales y la capital de la Nación, para evitar la saturación de las rutas actuales.
Más allá de las escasas respuestas, en estos tiempos modernos todos coincidiremos en algo: eso que se mantiene necesariamente vigente es la educación y un buen comienzo sería el proponernos ‘No olvidar la vida en el tránsito’.

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