Espectaculos
Martes 29 de Diciembre de 2015

La vampiresa que imparte una particular pedagogía cultural

Musidora es uno de los espacios cinéfilos más nuevos de Paraná, donde se ven filmes no comerciales

Aunque el cierre de cines a fines de los 80 y mediados de los 90 haya sido un mal generalizado en la ciudad de Paraná, paradójicamente, la capital entrerriana tiene su tradición cinéfila. Los cineclubes fueron furor en una época, y ahora se están replicando nuevamente.

El Cine Club Musidora es el más reciente, si bien tiene su trayectoria previa. “Nosotros nos conocimos a principios de 2014 en el centro cultural La Hendija, que fue donde comenzó este cineclub, pero el año pasado, a raíz de unos problemas que tuvimos nosotros y la Fundación La Hendija con el Incaa (Instituto Nacional de Cine y Artes Audiovisuales), nos fuimos de ese espacio y el Casal de Catalunya nos abrió sus puertas en su sede de Nogoyá 123. Nos reconvertimos y pasamos a llamarnos Cine Club Musidora”, señaló Pablo Russo a Escenario. Él, junto a Carlos Pagés, es el responsable de Musidora.

Juntarse a compartir películas, la pasión de ver cine que moviliza y, en esa pasión, tratar de indagar en cinematografías de otros países que no suelen tener estreno comercial en las pocas salas de cine que hay en la ciudad, ni estrenos en video, es el objetivo de un cineclub.

“Son películas que si no es por los cineclubes, muchas veces pasan de largo y no tenemos oportunidad de verlas. En este sentido, hay una suerte de pedagogía cultural en términos cinematográficos. Esa es una de las características. Los cineclubes fueron cambiando con el correr del tiempo, antes muchos de ellos tenían socios que pagaban una cuota y realizaban un debate posterior a cada proyección. Hoy en día es mucho más relajado el asunto, se hace una función particular pero abierta para quien quiera ir, pero no se arman debates, sí puede haber una charla informal después de la proyección, un intercambio de opiniones”.

Paraná tuvo su tradición “cineclubera”, y hoy en día puede decirse que hay muchos espacios con estas características: El Relámpago Verde los jueves en el Club Español, el Cine del Círculo Odontológico los miércoles cada 15 días. La Unión Árabe también tenía su ciclo de cine. También desde el Instituto Audiovisual de Entre Ríos (IAER) se habilitaron Puntos Cine. “A La Hendija me acuerdo de haber ido cuando era un adolescente, como no había mucha información cinematográfica, iba allá a ver películas que no se conseguían en otros lados. En sus primeros 25 años de vida, La Hendija siempre tuvo cineclubes. Antes también en Paraná había espacios de cine, en los años 60 y 70”, recordó Russo.

Pedagogía cultural
En Musidora, generalmente, se proyectan películas dentro del rango contemporáneo, es decir, de los años 90 en adelante. Y los segundos martes de cada mes es “martes retrospectivo”, en el que se pueden ver películas anteriores a ese período, en una suerte de revisión que permite a los espectadores ver buenas películas de antaño en pantalla grande y compartir con otras personas las emociones que transmite el mensaje audiovisual.

“Carlos Pagés y yo somos bastante pasionales con lo que respecta al cine, siempre estamos informados, al tanto de las novedades de lo que va apareciendo en distintos países. Sobre todo nos manejamos a través de Internet, y vemos lo que va circulando, lo que se pasa de mano en mano. Tenemos muchos amigos cinéfilos en Buenos Aires que a veces consiguen cosas. Pero lo que me parece importante destacar de un cineclub es su función pedagógica y que no tiene un fin lucrativo, más allá de que nosotros y otros espacios cobremos un bono contribución, son unos pocos pesos que se destinan a sostener el espacio, a colaborar con quien nos cede un lugar o imprimir folletería”, explicó Russo sobre la búsqueda de material para las proyecciones.

En este primer año de vida, al proyecto de Musidora le ha ido bastante bien. “Ahora estamos en el Casal de Catalunya, un espacio chico donde no entran más de 30 personas, número al que no superamos en público, pero hemos conformado un grupo estable de alrededor de una 15 personas por función, a veces más otras menos. Pero sabemos que el cineclub no es un evento cultural masivo. A veces, para atraer más, tiene adheridas otras propuestas como cantina y Dj en vivo, pero en nuestro caso solo proyectamos la película. Así que nos fue bastante bien porque lo hemos sostenido semanalmente, así que realizamos unas 40 funciones este año”.

Durante enero continuarán con las proyecciones, pero provisoriamente se mudarán del Casal de Catalunya –que mantendrá sus puertas cerradas durante ese mes– y se trasladarán a la sede de AJER, sita en calle Libertad casi Perú. La programación no está del todo definida, pero los organizadores la irán anunciando a través del Facebook de Cine Club Musidora.

Musa del cine, el teatro y el surrealismo
Musidora fue un personaje del cine de principios del siglo pasado. Trabajó como vampiresa en una serie de filmes, y era una estrella del teatro en su época, cuando no había tanto cine.
Además, esta actriz, de la que poco se conoce, fue una musa del movimiento surrealista francés de la década del 20.

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