La Provincia
Domingo 08 de Noviembre de 2015

La solidaridad local ayuda a erradicar la polio en el mundo

Pedro Velázquez la sufrió de niño y compartió su historia. El último caso en la Argentina fue en 1984, pero mientras el virus esté presente en otros países los riesgos persisten. Clubes rotarios colaboran en las campañas de vacunación

Vanesa Erbes / De la Redacción de UNO
verbes@uno.com.ar


Pedro Velázquez tiene 45 años y durante más de dos décadas se dedicó al deporte. Como maratonista, representó a la provincia en diversas competencias internacionales, hasta que el desaliento por la falta de apoyo oficial hace algunos años atrás lo llevó a abandonar las pistas.

Junto a su familia se lo solía ver por las calles de Paraná, entrenando duro: él en su silla de ruedas especial para correr y su esposa y sus hijitos acompañándolo en bicicleta.

Su discapacidad es parte de las secuelas que le quedaron cuando a los nueve meses contrajo poliomielitis, una enfermedad que se previene con la vacuna Sabin Oral y se aplica a los bebés a los 2, 4, 6 meses, y se suministran los refuerzos a los 18 meses y al ingresar en la etapa escolar.

En ese entonces vivía junto a su familia en Lucas González. Por desconocimiento o por prejuicios, sus padres no lo hicieron vacunar. “Lo que me contaron es que un día tomando la mamadera se me paralizó un brazo. Me llevaron al médico y me internaron tres días. Como la enfermedad avanzaba me trajeron a Paraná. En ese entonces el hospital San Roque funcionaba como Gota de Leche, en la Escuela Hogar”, recordó.

Desde entonces, y por cinco años, estuvo postrado en una cama, lejos de su familia y de un porvenir promisorio. Los tratamientos le lastimaban su cuerpo y su infancia. Fueron días que dejaron recuerdos imborrables en su memoria, y que suelen colarse en imágenes que reaparecen a pesar del paso del tiempo. “Me ponían bolsas de arena en los pies todos esos años. Tenía escaras de tanto estar acostado. A veces las enfermeras no tenían tiempo de cambiarnos a todos y quedábamos con el pañal muchas horas. Me dolían las rodillas porque me las estiraban para que las piernas quedaran bien”, rememoró.

Asimismo, contó a UNO: “En ese entonces había enfermeras que se encariñaban con los chicos y hubo dos personas que empezaron a llevarme a su casa, y a veces me llevaban a verla a mi mamá a Lucas González. Mi papá era muy pobre y no podía darme lo que necesitaba, que entre otras cosas era un aparato para caminar. Esas mujeres le dijeron que nos querían ayudar y mi papá firmó un papel para que me quede con una de ellas”. 

Así transcurrió su infancia en la capital provincial, visitando a veces a los suyos, y el resto del tiempo ganándole al destino adverso al que lo expuso una enfermedad que afortunadamente logró erradicarse en la Argentina de manera definitiva en 1984 –el último caso fue en Orán, Salta–, pero que para aquel entonces afectó a miles de niños, que quedaron con secuelas irreversibles.

Albana Gavini, médica y directora del área de Inmunizaciones del Ministerio de Salud de Entre Ríos, explicó: “La poliomielitis es una enfermedad infecciosa aguda causada por un virus conocido como poliovirus, que provoca fiebre y una parálisis unilateral que afecta mayormente a los músculos grandes. Deja una secuela típica y permanente”. 

“En el país se hicieron campañas masivas de vacunación y en el continente está erradicada hace 31 años. El problema es que lugares como Nigeria y Pakistán aún tienen casos y siempre existe el riesgo de que el virus reingrese a nuestro país”, añadió.

Prevención

Desde el Ministerio de Salud de la Nación señalan que en la Argentina hubo brotes epidémicos de poliomielitis en 1953 y 1956, donde se registraron 2.700 y 6.940 casos respectivamente. A fines de la década del 50 comenzó a usarse la vacuna Salk, que actuó como barrera para detener la epidemia, y en 1964 se introdujo la vacuna Sabin Oral, que permitió su control y su eliminación. 

En 1959, se sancionó la ley 15.010, por la cual la vacunación es obligatoria y gratuita para todos los niños hasta los 14 años de edad y las mujeres desde el quinto mes de embarazo.

Los esfuerzos locales con impacto mundial

Lo Organización Mundial de la Salud (OMS) informó que los casos de polio disminuyeron en más de un 99% desde que se implementaron campañas de vacunación masivas: de los 350.000 estimados en 1988 a los 359 notificados en 2014. “Esto es consecuencia de los esfuerzos mundiales por erradicar la enfermedad. Sin embargo, mientras haya un solo niño infectado, los niños de todos los países corren el riesgo de contraer la poliomielitis”, advirtió el organismo y señaló: “Actualmente, la poliomielitis sigue siendo endémica solo en dos países, Afganistán y el Pakistán, en comparación con los 125 países endémicos que había en 1988”, 

Por eso, en el año 1985, la Fundación Rotaria de Rotary International emprendió la campaña Polio Plus, con el desafío de lograr un mundo libre de esta enfermedad. Bajo la consigna “Pongamos fin a la polio”, generó acciones para recaudar fondos millonarios destinados a solventar la adquisición y transporte de vacunas para campañas de inmunización masiva, vigilancia epidemiológica y laboratorios, y así contribuir a implementar la última fase de la erradicación del poliovirus. En un trabajo coordinado con la OMS, Unicef y los Centros de Estados Unidos para el Control y la Prevención de Enfermedades, más de 2.000 millones de niños menores de cinco años han recibido la vacuna oral contra la polio.

En Paraná, desde hace varios años, los cuatro clubes rotarios colaboran activamente con esta campaña y durante noviembre realizan distintas acciones para reunir dinero para este fin. En este marco, el Rotary Club Paraná Plaza organizó una tallarineada solidaria para el viernes 20 de noviembre, en calle Alem 354. “Todo lo recaudado será donado a esta causa. Si bien en el país ya no hay casos, en ningún lugar del mundo un niño debería sufrir esta enfermedad que se puede prevenir”, dijo a UNO Héctor Leiva, presidente de Promoción y Evento del club. 

Para colaborar o solicitar información, se puede consultar a la página de Facebook Rotary Club Parana Plaza o llamar al 0343-154059386.

Superar las adversidades

Pedro Velázquez agradece a las personas que lo criaron porque lo impulsaron a superarse. “Tuve una vida normal, porque me llevaron a una escuela común, en épocas en que a los discapacitados por lo general no los aceptaban. Hoy por suerte todo eso cambió”, afirmó.

Con pasta de campeón, recordó: “Me costó mucho la polio y la discapacidad, no tanto por mí, sino porque la sociedad te impide crecer. Tuve que dejar de correr aunque era un deportista de alto rendimiento porque no tuve apoyo. A veces tenía que dormir en la terminal en Buenos Aires cuando los demás lo hacían en hoteles, pero igual ganaba”. Para eso entrenaba mucho, y aunque esa actividad le restara tiempo con su familia, siempre recibió el apoyo incondicional de su esposa Judith, y sus hijos Elías, Fátima y Samuel, para quienes hoy es un ejemplo.
 

Comentarios