La Provincia
Miércoles 11 de Mayo de 2016

La situación social duplicó el uso del tren desde Colonia Avellaneda

En las últimas semanas, el único servicio que hoy recorre rieles desde la capital provincial pasó de 300 boletos diarios a vender 600

En la estación del tren sostienen que el uso del ramal que une Paraná con Colonia Avellaneda creció de manera considerable en las últimas semanas. Si antes lograban poco más de 300 pasajes diarios, hoy están entre los 570 y los 600. Incluso aseguraron que hubo jornadas en que llegaron a 1.000. Esta situación se da en un momento en el que otros  trayectos dejaron de unirse en la provincia y hay preocupación por el cierre de ramales y pérdidas de puestos de trabajo.  

En la estación del ferrocarril de bulevar Racedo hay un pizarrón donde se lee que los servicios Paraná-Villa Fontana que es el que unía con Oro Verde; Paraná-Concepción del Uruguay; y Basavilbaso-Villaguay se encuentran suspendidos. Desde finales de 2015, pero sobre todo en los últimos meses, esos servicios abandonaron la carrera y las perspectivas no son positivas. (Ver Aquellos ramales que pararon, no volvieron a andar). En contraposición, el ramal que se mantiene en pie desde y hacia Paraná, no para de crecer.  En 2014 entre la capital provincial y Colonia Avellaneda viajaban 1.750 pasajeros semanales, hoy son casi 2.500, es decir que se venden entre 8.500 y 10.000 boletos mensuales y la tendencia es a aumentar. 

Sucede que convergieron varios factores: por un lado la ciudad cercana a Paraná creció de manera considerable en los últimos años con la inauguración de nuevos barrios y viviendas sociales; por otro lado, el viaje en tren es rápido y para ir de una ciudad a la otra se demora no más de 35 o 40 minutos; y por último, frente a la situación social y económica, es el medio de transporte más barato: con lo que hoy cuesta un solo pasaje en colectivo –8,50 pesos sin tarjeta–  es posible viajar ida y vuelta en tren desde Colonia Avellaneda durante cuatro días y todavía sobra algo de dinero. Es que el pasaje cuesta solo 1 peso. Además, hay quienes lo utilizan para ir de un lado a otro dentro de Paraná ya que atraviesa diferentes paradas en todo el trayecto. Quienes trabajan en el servicio saben que un aumento en la cantidad de las frecuencias incrementaría  mucho más su uso y las condiciones en las que a veces viajan los pasajeros, pero todavía no tienen autorización para hacerlo. 

Este crecimiento es contradictorio: mientras el único ramal que se mantiene es cada vez más demandado, los otros la vez que pararon no volvieron a ponerse en marcha. Desde que el tren de pasajeros volvió a funcionar hubo todo un trabajo con el despeje de las vías y sus arreglos para que los servicios estén en condiciones. Hoy lo utilizan por lo general los trabajadores, maestras, estudiantes y jubilados; para muchos es el medio más rápido, barato y seguro de trasladarse además de conectar a la capital provincial con las ciudades más cercanas. El tren Paraná–Colonia Avellaneda recorre los rieles de lunes a viernes en seis frecuencias y es una solución para cientos de familias. El futuro del resto de los ramales es una incógnita.   

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Aquellos ramales que pararon, no volvieron a andar

El primer tren de este tiempo fue habilitado con el ramal Paraná- Concepción del Uruguay. Requirió la limpieza y recuperación de vías y estaciones, además de la adquisición de nuevas máquinas y el arreglo de otras. En 2008 fue creada la Unidad Ejecutora Ferroviaria de Entre Ríos(Uefer), transferida en 2013 a la Operadora Ferroviaria del Estado (Sofse) que depende del Ministerio de Transporte de la Nación.

A mitad de febrero, ese primer  ramal dejó de funcionar por las fuertes tormentas que afectaron la región con amplias zonas del recorrido anegadas. Empleados del tren contaron que a pesar de que al momento tienen posibilidades de volver a hacerlo funcionar, hoy sigue parado. 

El tramo Paraná-Villa Fontana corrió una suerte similar aunque la explicación fue que lo utilizaban pocos pasajeros. Por último aquel que unía Basavilbaso con Villaguay también dejó de funcionar días atrás, aunque el parate de ese servicio se inició por un desperfecto en la maquinaria que no fue repuesto.  

En la estación del ferrocarril de Paraná, varios trabajadores contaron que encuentran pocas respuestas a la situación y advirtieron que no hay esfuerzos –“de arriba” o “de Nación”– para reinstalar los servicios que cayeron; hubo quienes manifestaron que no les dan autorizaciones para ponerlos en marcha nuevamente. Entre el andén, hay quienes sostienen que “dejan caer” los ramales y otros usaron la palabra “vaciamiento”, pero no quisieron dar sus nombres preocupados por su futuro laboral. En la provincia, para el servicio de pasajeros, hay unos 55 empleados.

Con la lluvia hay un mantenimiento que necesitan hacer y los trabajadores aseguran que están en condiciones de realizarlo, pero no tienen “el visto bueno”.   Además, esto que ocurre desde los ramales de Paraná, contaron, es similar a lo que pasa en otras provincias. 

Por otro lado, una situación difícil es la que atraviesa el ramal del ferrocarril Urquiza, uno de los más importantes de la Mesopotamia y la región. La preocupación es por un posible cierre definitivo que se conoció a partir de rumores y que generó las críticas de sectores políticos y gremiales en las últimas horas. Los empleados del sector están en alerta frente a la intención de  cerrar la línea. Se trata de un ferrocarril de carga que representa unos 1.000 puestos de trabajo.

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Una vía popular

- 4 es la cantidad de días en que se puede viajar ida y vuelta desde Colonia Avellaneda a Paraná en tren, con el precio de un solo boleto de colectivo de 8,50 pesos. Sobre rieles, el costo es de 1 peso.
- 1.000 en la estación de trenes de Paraná contaron que hubo días en que llegaron a esa cantidad de pasajeros. En promedio son entre 570 y 600 boletos diarios vendidos, contra 300 tiempo atrás. 

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