Música
Viernes 25 de Noviembre de 2016

La segunda Peña del Guiso trae yapa: Raly Barrionuevo

El músico estará esta noche en Paraná junto a artistas locales en el Camping de Pasteleros

La Peña del Guiso encenderá esta noche la luna paranaense para agradecerle al folclore y al río; una excusa para vivir música con amigos, espacios de arte, baile, comida local y, en esta versión, Raly Barrionuevo. La de hoy será una noche de viaje hacia raíces y encuentro. La cita será a las 20, en el Camping de Pasteleros (Acceso Norte y Borges).

La Peña del Guiso es un "grupete de amigos" –así les gusta definirse– que arrancó con la idea de hacer una peña, ya que están de vuelta en el pago entrerriano después de andar mucho tiempo fuera por trabajo y estudios. Varios de los "guiseros" se habían radicado en Córdoba, donde asistían a peñas folclóricas inolvidables, y volvieron a Paraná con la idea de repetir. Y quién mejor que Raly Barrionuevo para animar la ronda, si fue uno de los grandes referentes de las peñas estudiantiles de la Docta a comienzos de la década pasada.

Sobre esas épocas de juventud, Raly recordó: "Andaba buscando un espacio para tocar y lo raro es que el primero que me dio un espacio fue Jacinto Piedras, en el comedor universitario Córdoba. Lo fui a encarar descaradamente y él habló para que me dejaran tocar un par de temas y cantar ahí. Después los conocí a los Coplanacu, que también tocaban. Pero hoy lo vivo muy distinto. Nosotros tenemos la Peña Trashumante, que es un espacio súper consolidado, como nuestra casa. Es un espacio de autogestión total, no hay sponsors, no hay empresarios, no hay nada. Y cada centavo que se saca de esa peña es para financiar talleres de educación popular de la Universidad Trashumante, que es una organización de educación popular autónoma, que trabaja en barrios, en pueblos. Es un espacio de enorme autonomía política y artística. Por eso muy distinto a cómo lo vivo hoy".

En este sentido, la Peña del Guiso responde en parte al espíritu peñero que destaca Raly: no hay sponsors, es un espacio libre y busca hacer confluir a personas de distintas edades y con diferentes trasfondos culturales, sin formalidades, sin academicismos, lejos de los reflectores coscoínos y de los citadinos que quieren jugar a ser gauchos por una noche.

En la primera edición, que tuvo lugar el 10 de septiembre pasado, más de 200 personas de todas las edades estuvieron compartiendo música, fotos, cortos, manjares caseros y celebrando estar ahí. "No hay palabras que puedan tocar las mismas fibras que toca una empanada caliente chorreando en la boca mientras retumba un bombo de una chacarera. Cocina de hogar, de nuestra tierra y hecha por entendidos", señalan desde la organización de la peña, con mucho tino.

Esta vez, en noviembre, la Peña del Guiso viene recargada. Muchos artistas locales: Juan Manuel Bilat Grupo, Calma Supay, Maria Cuevas, La Chape en una Zamba, Los del Sejo, Sin Pulso, todos entonando con el universo peñero. Habrá ganas de bailar y bailarines. Hasta un espacio para aprender chacarera, para bailarla sabiendo y para compartirla sin miedo.


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El folclore es nuestro rock


Aunque Raly es un referente indiscutido en las peñas cordobesas, a esta altura del partido también lo es en el Litoral, donde es escuchado y querido por renovarle aire al folclore. "Uno, de grande, dimensiona un montón de cosas; de chico es muy inconsciente. Cuando empezás a conocer tu cultura, empezás a entender muchas cosas. Yo siempre he tocado chacareras de chico, pero ahora la valoro mucho más que antes. Tengo mucha más conciencia que cuando era chico, cuando sólo nos juntábamos a tocar el bombo o a cantar en alguna peñita de bien niño. Para uno la vida era así. De grande uno dimensiona y le da un valor a todo eso, a lo que significa ser parte de una región y cuán hermoso es eso, cuánto valor tiene, porque es algo que nos va a sostener para el resto de la vida, vayamos donde vayamos. Y eso pasa con la música que, como toda expresión cultural, tiene necesidad de pararse en cimientos. Los cimientos son los que a la larga nos dan credibilidad en lo que hacemos, nos dan autenticidad. Entonces, está bueno conocer las culturas del mundo, escuchar música de todo el mundo, ver artistas plásticos de todo el mundo, la poesía del mundo. Pero si nosotros desconocemos lo que tenemos en la esquina de la casa, lo ignoramos, no le damos valor, si nos basamos en cuestiones culturales o procedimientos basados en otras regiones del mundo, no nos vamos a sostener del todo, nos vamos a tambalear. Nos da mucha más libertad para conocer culturas del mundo, el conocer nuestros cimientos, nuestra historia".

Raly cuenta que escucha mucha música, todo el tiempo. Tiene sus músicos de cabecera, algunos de música folclórica argentina, otros de música de otras partes del mundo. "Soy fanático del disco en vinilo. Escucho Paul Simon, James Taylor en vinilo. Con Lisandro (Aristimuño), que estamos haciendo una gira juntos, venimos escuchando mucha música juntos, somos fanáticos de un disco de León (Gieco) que se llama Mensaje del Alma, de un disco de Peteco (Carabajal) que se llama Encuentro. Me gustan las músicas nacionales y me gusta la canción como hecho social. La Argentina tiene grandes cancionistas. No pienso que haya un rock argentino, el rock es de otro lado. Hay grandes cancionistas: Spinetta, Charly García, pero los rockeros son de otro lado del mundo. Los rockeros nuestros son Yupanqui, los Manseros Santiagueños, esos son nuestros rockeros. Tiene que ver con jugarte los huevos por la actitud de tu tierra. Los rockeros están en otra parte del mundo, donde nació el rock. Los demás son parodias de una música que es de otro lado del mundo. Tiene valor, muchísimo valor, pero de acá es otra música: la zamba, las huellas, el chamamé, la chamarrita, esa es la música argentina", sostiene.

Esta noche, Raly se reencontrará con su público y con amigos, entre guitarras y empanadas, hasta que las velas no ardan.


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