Hoy por Hoy
Viernes 02 de Diciembre de 2016

La sartén por el mango y el mango también

El dólar volvió a subir este mes y siempre que eso ocurre no son buenas noticias para quienes viven de un sueldo. No hace falta ser un economista de primera para advertirlo, es un simple aprendizaje de la experiencia. En marzo, la divisa de Estados Unidos alcanzó los 16 pesos, quizás un poco más, pero luego bajó a los 15 y así se mantuvo con algunos ascensos hasta noviembre cuando volvió a dar un salto. Para la mayoría, la ecuación es simple: aumenta el dólar y entonces aumentan la harina, el pan, los fideos, las bebidas, la nafta y todas esas cosas que se necesitan a diario. Pero la noticia de los últimos días no fue solamente el salto de la divisa, sino que las proyecciones hacia el 2017 hablan de llevarla a 18 pesos o muy cerca de esa cantidad, durante el primer semestre. Cuando inició el gobierno actual, el dólar estaba en Paraná a 13,50, fue en diciembre de 2015.

En los portales financieros más prestigiosos se advierte de inmediato que en el último período otra vez pedalearon las bicicletas financieras en operaciones que el común de los vecinos no terminamos de comprender. Para esta columna alcanza saber que las Letras del Banco Central (Lebac) son títulos de deuda de corto plazo que licita el organismo bancario cada semana y con las que algunos pocos ganan miles de dólares. Hay quienes afirman que la inflación está desacelerada y que este instrumento junto a otros, abonan en ese terreno; quienes sostienen esa tesis no dan cuenta del costo que esto tendrá en un futuro.

Fue María Elena Walsh la que escribió Los Ejecutivos, una canción de otra época que viene perfecta para esta. En su letra dijo que el mundo siempre fue para algunos elegidos; en su estribillo sentenció a tono de protesta: "Y además tienen la sartén/ la sartén por el mango/ y el mango también".

En mi barrio no se habla de estas cosas, del aumento del dólar, del Lebac y de las bicicletas financieras; o tal vez se habla con otras palabras mucho más claras y precisas que dicen lo mismo. Ayer una vecina que sabe de economía me contó con sabiduría que estaba preocupada: tenía miedo de que el precio de los alimentos aumente y se vuelvan difíciles de comprar.

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