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Martes 03 de Mayo de 2016

“La razón blindada”, una obra donde el humor es lo que salva

Presentarán en La Hendija la pieza teatral de Arístides Vargas que habla de locura y libertad

El viernes se presenta en Paraná la obra La razón blindada, de la mano del Grupo Teloneros. La aclamada pieza teatral de Arístides Vargas es interpretada por Juan Gibert y Darío Ocaranza. La cita será en el centro cultural La Hendija (Gualeguaychú 171), a partir de las 21.30.

Dos presos políticos durante la dictadura militar, encuentran la manera de sobrevivir al horror de la cárcel y la tortura. La ficción, la creación de un mundo paralelo al infierno de la realidad diaria, hacen posible la salvación. Filosofan sobre la vida y la muerte, sobre sus vidas y la de aquellos que están afuera, presos también porque los barrotes marcan un límite impreciso sólo subrayado por el dolor y la locura.

Se trata de una historia basada en un hecho real, ya que a Chicho Vargas, hermano de Arístides, lo llevaron detenido al penal de Rawson durante la última dictadura cívico militar. Fue a dar un curso de teatro callejero a La Rioja y por ese motivo estuvo en prisión durante ocho años. Los presos solo podían juntarse los domingos y, cuando lo hacían, se reunían de a cuatro, donde dos hacían de actores y dos de público. 

El padre de los hermanos Vargas viajaba 1.600 kilómetros, desde Mendoza –donde vivía– para visitar a su hijo. Realizaba el viaje a dedo, por falta de recursos. En uno de esos viajes, un ataque al corazón hizo que la muerte lo encontrara en el camino. Es por todo esto que la historia tiene aristas sensibles y fuertes  desde donde se analice.

Escenario dialogó con Juan Gibert acerca de la obra: “La razón blindada habla de la libertad, blindada, protegida, porque los personajes intentan cuidar esa libertad de la que fueron privados y se inventan una representando a dos personajes como De la mancha y Panza, emulando al Quijote y a Sancho en sus aventuras) pero esas representaciones son lo que les permite sobrevivir al encierro, a la tortura, a la desesperación. Basada en un testimonio real de su hermano Chicho Vargas que fue preso político durante la última dictadura militar”

—Siendo una obra que habla sobre el teatro, ¿qué desafíos o interrogantes les plantea como intérpretes?
—Para nosotros fue un gran desafío encarar esta historia, desde lo actoral nos permitía un trabajo muy interesante: lograr ese desdoblamiento que se plantea, ya que son dos personajes que a su vez juegan a actuar y representan teatro como pueden, cómo se acuerdan improvisando lo que no y reinventando la historia. Mezclando razones encerradas, mentiras que se liberan, el deseo de ser libres aún sabiendo que la realidad los destroza a cada instante. Por eso también dentro del drama el humor está  como herramienta para lograr ese momento de felicidad, el humor como arma para luchar contra los propios encierros.

—¿Cómo encararon esta obra, dado que es una temática muy dura, pero con algún que otro tinte humorístico?
—Te diría que habla de cosas que particularmente a nosotros nos atraviesan intensamente, la identidad, el desarraigo, la memoria, que los personajes representen dentro de su encierro es la posibilidad de sobrevivir. Cada función es un descubrimiento nos permite  profundizar en nosotros no sólo como actores, sino como seres humanos, en esas incógnitas que todos nos hacemos en algún momento de la vida. Respecto a los personajes, tanto De la mancha como Panza se encaminan detrás de historias quijotescas que intentan profundizar los deseos de cada uno, la política, la religión, el amor y el dolor, encerrados en un lugar que no saben dónde queda pero queda en algún lugar. Dos personajes que permanentemente se enfrentan uno desde la resignación que acompaña, el otro desde la locura. Y el eterno interrogante sobre la libertad: ¿quién es libre verdaderamente?¿Quien no está encerrado, quien no sufrió el desarraigo? Aquí el humor se presenta como contenedor del drama.

—¿Podrías resumirme la historia del Grupo Teloneros?
—Teloneros es un elenco concertado que surge para llevar a cabo este proyecto pero que en realidad los integrantes venimos trabajando desde hace muchos años en diferentes trabajos: Aquel… mi pueblo, El otro cantar, Angelito, Una cita a la tardecita, son algunas de las obras que este elenco ha trabajando desde el año 1999 hasta el 2007. Luego tuvimos un impasse de varios años, aunque siempre en contacto con proyectos como el encuentro Itinerante de teatro A Telón Abierto y del cual somos parte de la organización. Finalmente, en 2013  encontramos este maravilloso texto que al descubrirlo nos emocionó desde un primer momento. Esta era la obra que estábamos buscando durante muchos años. Así fue que coordinamos ensayos, pedimos ayuda a los amigos, convocamos a Eduardo Velazquez para que nos dirija en las escenas, también a Juan Medina para la escenografía  y luego de un año de mucho trabajo logramos poner en escena la obra que estrenamos en agosto del 2014. Estamos recorriendo la provincia haciendo funciones. En Paraná nos presentamos en la Selección Provincial, donde obtuvimos una mención como mejor labor actoral, lo cual nos alienta a seguir en este camino.

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Sobre Arístides Vargas

Nació en Córdoba y se trasladó desde muy niño con su familia a Mendoza. Trabajó en algunos de los grupos de teatro locales y estudió teatro en la Universidad de Cuyo. En 1975 tuvo que exiliarse debido al golpe militar. Este hecho marcaría su obra dramatúrgica.

Ha dirigido importantes grupos y compañías latinoamericanas entre las que destacan la Compañía Nacional de Teatro de Costa Rica, el grupo Justo Rufino Garay de Nicaragua, el grupo Taller del Sótano de México, la compañía Ire de Puerto Rico, entre otras. Es fundador de uno de los grupos más prestigiosos de América Latina: el grupo Malayerba de Ecuador, que dirige en la actualidad.

Entre otras, es autor de las siguientes obras: Jardín de Pulpos, Pluma, La edad de la ciruela, Donde el viento hace buñuelos, Nuestra Señora de las Nubes.

La temática de su dramaturgia gira en torno a la memoria, el desarraigo, la marginalidad. La suya es una escritura poética no carente de humor pero también de cierta amargura y, pese a esta última, de la inocencia suficiente para creer que el mundo puede ser cambiado. Asimismo, su escritura tiene la crueldad de negarse esa esperanza y caer, por momentos, en la desesperación total.

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