Educación
Martes 19 de Septiembre de 2017

Una escuela espera que haya partidas en 2018 para su edificio

La Secundaria Del Bicentenario comparte el edificio con la Primaria Marcelino Román. Tiene un terreno y anhelan que el presupuesto del año próximo tenga la noticia de la construcción. Pese a la adversidad, la institución es un referente provincial

La comunidad educativa de la escuela Del Bicentenario está expectante. La rectora, Mabel Silva, realizó incluso declaraciones periodísticas hablando de la posibilidad concreta de que el presupuesto provincial para 2018 incluya la partida para comenzar la construcción del edificio propio. Tal vez tenga el dato acerca de esa posibilidad, tal vez tenga también una buena dosis de entusiasmo. Lo cierto es que resulta aleccionador conocer el día a día de esta escuela, donde alumnos, docentes, padres y allegados han convertido debilidades en fortalezas.


Está claro que no existe una comunidad educativa que no merezca su edificio, pero el caso de la escuela Del Bicentenario de Paraná refuerza la idea de que el dinero mejor invertido desde el Estado es para la Educación.


La escuela nació como un apéndice de la Primaria ya existente, la Marcelino Román, a mediados de la década del 90 cuando se reformaron los niveles Primario y Secundario y se creó la EGB3, con lo que el ciclo Primario se extendía hasta el 9º año.


Cuando se transformó de EGB3 a Polimodal con ciclos orientados, la escuela aceptó el desafío de ser muestral, y en aquella oportunidad se prometió que tendrían la posibilidad de reformular su plan de estudio y tener el edificio propio.


"Nos ofrecimos a ser escuela muestral. Escribimos el proyecto, que hoy está vigente, que hace nuestra escuela Secundaria. Se hicieron los Foros Promotores de Lectura; se creó el programa de educación ambiental Forestar Vínculos, que hasta hoy está vigente; y el de Educación Sexual Integral (ESI). Y se creó el proyecto del ciclo orientado, que es el de cooperativismo, que está vigente. Es de las pocas escuelas en la ciudad con esta orientación, que se aplica en los dos últimos años", contó el docente Pablo Álvarez Miorelli.


La reformulación del plan de estudios y la apertura de 4º, 5º y 6º año significó más alumnos dentro del edificio. ¿De cuál edificio? Del de la escuela Primaria Marcelino Román, que no tiene capacidad para albergar a una Secundaria, y menos ahora, que la Primaria es escuela NINA y también utiliza sus instalaciones por la tarde.


No hay conflictos, se las arreglan de maneras increíbles, pero no hay más lugar. Las fotos de esta nota pretenden solo ilustrar la cuestión del espacio compartido, y por eso no hay alumnos amontonados. La idea no es que alguien sienta pena por esos gurises, sino reconocer todo lo que la comunidad educativa consigue pese a las circunstancias desfavorables.


Por caso, hay aulas que se comparten entre cursos de Primaria y Secundaria, todos juntos, separados por un armario. O aulas donde toma clases un curso, funciona la Dirección, la Secretaría y además está el teléfono de uso compartido de ambas instituciones. Los baños son compartidos, cuando inicialmente resultan chicos incluso para la Primaria. "Los docentes y los chicos hacen un trabajo excepcional, pero no es lo adecuado", señala la directora. Las aulas mejor divididas tienen algunos paneles de aglomerado, que los docentes consiguieron.


La escuela Del Bicentenario es de tercera categoría, de hasta 200 alumnos; pero la demanda es enormemente superior. Si uno se para en Blas Parera y Churruarín y mira hacia el noreste, es la única Secundaria que hay en esa zona de Paraná.


Hoy en día solo tiene capacidad para recibir a los chicos que surgen de la Primaria (la Marcelino Román, tal como lo estableció el contrato fundacional de la escuela), y nada más, porque no hay lugar. "Por eso esta escuela no publica las inscripciones como hacen muchas, porque tenemos la obligación de habilitar la inscripción primero a los chicos de la Primaria, y si después queda, que nunca queda, se abre a los demás", señaló Mabel Silva.


Los papás de muchos chicos de la zona, y de barrios no tan cercanos, quisieran que sus hijos vayan a esa escuela porque goza de prestigio, que consiguieron con dedicación y amor por la tarea docente.


Es de las pocas escuelas con orientación en cooperativismo, que sostiene ese programa desde 1º año hasta 6º. Fue también la primera escuela de la provincia del proyecto ESI, y los docentes recuerdan que cuando surgió, para aplicarlo desde 1º a 3º año, recién se estaba implementando la educación sexual en la provincia. Y el proyecto de la Del Bicentenario dio origen al programa que se aplica hoy en todas las escuelas entrerrianas. "Empezó en este humilde espacio", señala Álvarez Miorelli, ubicado en una de las tres sillas que entran en la dirección, delimitada por un armario de un metro ochenta, otro de poco más de un metro, y que incluye dentro el mobiliario un frezzer que también sirve de mesa.


"(Al proyecto ESI) Lo continuamos terminada la etapa de monitoreo, hasta hoy porque varios docentes nos quedamos. Escribí un seminario de formación docente basado en los años de experiencia en ESI, y lo transformamos en un espacio de formación para docentes ya graduados de otras escuelas. Está disponible para toda la provincia, esa era la idea del Consejo, que incluso le otorgó dos puntos, pero no tenemos las condiciones para hacerlo más extensivo", agregó Miorelli.


Los docentes saben que dos puntos de reconocimiento es lo máximo que otorga el Consejo de Educación y la demanda para cursarlo es de toda la provincia. Sin embargo, por esas cosas de la burocracia estatal, y solo a modo de ejemplo, vale señalar que los docentes de la escuela deben costear la impresión de los certificados de cursado. Lo importante, en realidad, es que en esta escuela, enclavada en el corazón de una barriada paranaense con las mismas problemáticas que muchas otras, no existen las situaciones del embarazo infanto juvenil.


Por supuesto que existen los casos de consumos conflictivos, de abusos sexuales y otras cuestiones. A este cronista le cuesta entender cómo se las arreglan los docentes para atender este tipo de situaciones, por ejemplo dialogar con los padres de los alumnos si la Dirección funciona en una habitación que también es aula y donde hay otras dependencias. Ayer hubo una jornada de difusión del protocolo sobre abuso sexual vigente en la provincia. En oportunidades anteriores ese tipo de actividad fue disparador de denuncias de abusos sufridos por alumnos de la escuela, que de otra forma posiblemente no hubieran salido a la luz.


Cada tanto resurge la esperanza. Cuando en 2010 los docentes fueron distinguidos por las autoridades educativas de la Nación; cuando los alumnos ganaron olimpíadas de Matemáticas o Economía; cuando la escuela se abre a la comunidad para debatir la problemática de los abusos o de la violencia en los jóvenes; o cuando se formalizó el convenio con la carrera de Trabajo Social de la UNER para que sus tesistas trabajen en la escuela se enciende la expectativa en la comunidad educativa de que su necesidad se visibilice.


La contracara es comprobar, cada año, que llegan al final del cursado 10, 12 o 15 gurises de los 50 o 60 que empezaron, en muchos casos desalentados por tantas dificultades.


La escuela ya tiene el terreno para su edificio. Está a una cuadra de donde funciona hoy, y el proyecto tiene un presupuesto de 35 millones de pesos para construir básicamente ocho aulas, un Salón de Usos Múltiples y otras dependencias. Entrenados como están para soportar dificultades, la idea de contar con tres o cuatro aulas en una primera etapa ya le ilumina la cara a la gente de la escuela Del Bicentenario.


Habrá otras escuelas para considerar en el presupuesto de 2018, pero se trata este de un caso en el que se combina una gran demanda en la zona y un desempeño del establecimiento digno de elogiar. Incluir esta escuela en el presupuesto será una decisión política que genere grandes oportunidades a muchos gurises entrerrianos. No hacerlo también es una decisión política.




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