La Provincia
Domingo 16 de Abril de 2017

Un grupo de madres impulsa una ley provincial de dislexia

La iniciativa promueve la detección temprana, la formación docente, el acompañamiento del alumno y una cobertura de las obras sociales

Fernanda Durán es docente y tiene una hija de 11 años con dislexia, una condición que está contemplada dentro de las denominadas Dificultades Específicas del Aprendizaje (DEA). Se trata de una alteración neorobiológica que afecta el proceso cognitivo relacionado con el lenguaje, la lectura, la escritura o el cálculo matemático. Antes, tuvo un alumno con esta condición, y esto le allanó al camino para llegar a los profesionales especializados que traten esta problemática en Paraná.
Para revertir la falta de información y concientización sobre esta temática y los inconvenientes que esto conlleva, junto a un grupo de madres autoconvocadas de Entre Ríos promueve que haya una normativa provincial de adhiera a la Ley Nacional 27.306 de las DEA, sancionada hace seis meses, que contempla cuatro pilares: la formación docente, la detección temprana, el acompañamiento durante la trayectoria escolar en todos los niveles, y la cobertura de las obras sociales en todo el tratamiento. Ya consiguieron que los diputados María Alejandra Viola y Gustavo Guzmán presenten un proyecto en la cámara baja, que a fines de marzo logró por unanimidad media sanción. Ahora resta que la traten y la aprueben los senadores. "En este momento en el grupo Dislexia Entre Ríos somos unas 30 madres de Paraná, Feliciano, Villaguay, Gualeguay y otras localidades. Queremos hacer visible la dislexia, que ahora no es tan conocida y por eso hay muchos docentes que no al no estar al tanto de sus particularidades llegan a considerar que los chicos son vagos, distraídos, o que no quieren escribir", dijo, y explicó: "En realidad quienes tienen esta condición son absolutamente normales, sin discapacidades, pero tienen un proceso distinto de aprendizaje, y al querer llevarlo al papel ocurre una perturbación y les resulta difícil dar cuenta del conocimiento desde lo escrito. Lo oral es un recurso, en el caso de mi hija es una estrategia que ella aplica, y debería ser así siempre. Las evaluaciones tendrían que ser desde la oralidad para los disléxicos y no a través del clásico examen escrito".
En este marco, destacó que quien fue su alumno pudo participar en una Feria de Ciencias y defender su trabajo con éxito desde la oralidad. "Los docentes debemos tener en cuenta que no todos podemos aprender de la misma manera y que por lo tanto no podemos enseñar de la misma forma a todos por igual, ya que de este modo los alumnos con dislexia pueden muchas veces frustrarse si no se contemplan sus necesidades", aseveró.
Fiorella Falcione, otra de las integrantes del grupo Dislexia Entre Ríos, contó además lo difícil que fue acceder a un diagnóstico sobre la condición de su hijo, que hoy tiene 14 años: "En la escuela no se daban cuenta y lo fui haciendo yo. Soy médica y notaba que algo le pasaba porque caminaba normal, hablaba normal, pero el tema es que no copiaba del pizarrón ni en primer grado, ni en segundo ni en tercero. Yo tenía que ir todos los días a la a casa de una compañera para poder tener el material de estudio. Lo llevaba a una psicopedagoga y me decía que era un problema de maduración, que le faltaba tiempo nomás, pero yo veía que él pasaba de grado y no maduraba. Hasta que lo consulté al pediatra y me derivó a un neurólogo infantil, que fue quien me dio el diagnóstico".
Asimismo, refirió: "En la Primaria no tuve problemas, porque es una sola maestra y uno le explica la situación y la psicopedagoga le indica qué debe hacer. Pero en la Secundaria son 12 profesores y es mucho más difícil. Algunos no quieren hacer las adaptaciones, no quieren tomarles examen oral por temor a reclamos de los demás alumnos o porque lo ven como una pérdida de tiempo. A mi hijo le cuesta mucho la lectura fluida y retener las ideas principales si él lee. Por eso yo le hago los resúmenes y le leo, y así entiende rapidísimo".
Frente a esta falta de consideración, opinó: "La verdad es que es un sufrimiento constante, porque los profesores no están al tanto de lo que es la dislexia y no entienden. En la formación docente todavía no está instalado este tema, que es lo queremos lograr con la ley. Si hubiese concientización sobre la dislexia los docentes mismos nos ayudarían a lograr una detección temprana, al advertir alguna de sus manifestaciones para que el chico sea derivado a un neurólogo infantil que descarte que no se trate de alguna otra alternación".

Capacitación
Para revertir, al menos en parte, este tipo de cuestiones, además de promover la ley provincial el grupo de madres autoconvocadas organizó hace dos meses un seminario e invitaron a participar a docentes y otros profesionales, con muy buena respuesta: "Vino la psicopedagoga Marcela Mendicino, de Santo Tomé, que es especialista en esta temática y una de las primeras en trabajar dando visibilidad a esta patología, viendo cómo se puede ayudar a los padres y a los chicos, y también asesorando a los docentes, porque justamente se necesita flexibilizar la manera de enseñar, siempre apuntando a esto de que el docente tiene que tener paciencia, empatía, tiempo distintos para ellos, trabajar mucho esto de la conciencia fonológica, con textos cortos y anticipados para no exponer tanto a los chicos y priorizando lo oral, que es donde ellos pueden expresarse mejor", señaló Fernanda Durán.
Por último, opinó: "Al seminario lo hicimos a mediados de marzo y fue un buen indicio que hay una apertura desde las escuelas para acompañar este proceso".

La importancia del tratamiento de esta condición
La hija de Fernanda Durán inició un tratamiento a los 6 años luego de que una fonoaudióloga junto con una psicopedagoga advirtieran que tiene dislexia. "Comenzó con problemas fonológicos, porque tiene mucho que ver también con esto de la conciencia fonológica, por ahí los sonidos no logran coordinarlos con el escrito. Por eso una de las manifestaciones más visibles de la dislexia son las omisiones o las inversiones: la b por la p o la d, esas letras que por ahí se giran", contó. Asimismo, reflexionó: "Las personas con dislexia van a llevar siempre esta condición. Lo que van logrando con un tratamiento es tener estrategias o herramientas para ir superándola. La inteligencia que tienen los chicos con esta alteración neurobiológica hace que ellos vayan creando maneras de poder dar a conocer aquello que saben; la creatividad es algo que se destaca en ellos, la desarrollan y la ponen en función de sus aprendizajes".
También destacó que estas estrategias los ayudan para no frustrarse. "En su caso, como en el de muchos chicos con dislexia, hubo maestras que pudieron acompañarla, pero también estuvieron las que le dejaron una marca y no una huella, por falta de conocimiento y de capacitación sobre la dislexia".
Además de la capacitación docente, otro punto estipulado en la Ley Nacional 27.306, otro punto que se estipula es la cobertura de los tratamientos de las obras sociales. Al respecto, Fernanda explicó: "Cuesta que brinden una cobertura y cuando lo hacen es mínima. Por ejemplo, mi hija asiste a ocho sesiones en el mes con la piscopedagoga. Cada una sale 350 pesos y me devuelven 50 pesos por sesión. Ella solo necesita ir a la psicopedagoga, pero hay chicos que precisan ir al psicólogo, porque en la trayectoria escolar los van frustrando, o en otros casos deben ir al neurólogo".

Comentarios