Paraná
Jueves 18 de Mayo de 2017

Tras dos décadas de reclamos, iniciaron el desagüe de calle Canadá

Unas 24 familias que viven en lo alto de la barranca y en el Pancho Ramírez se verán beneficiadas por una obra de casi 20 millones de pesos. Sus casas están en peligro y canalizarán el agua de lluvia que llega a la zona desde el centro de Paraná

En calle Canadá de Paraná, desde hace más de dos décadas, los vecinos tienen sus casas partidas al medio. Son unas 10 familias a lo largo de toda una cuadra con sus hogares rajados y sus patios socavados. Hay unas 14 familias más que viven abajo de la barranca, en el Pancho Ramírez, y tienen sus viviendas en condiciones similares y llenas de humedad. La obra que tanto pidieron comenzó a realizarse y hay esperanza. Se trata de una inversión de 19 millones de pesos y el trabajo, a simple vista y por confirmación de quienes más lo necesitan, consiste en un desagüe pluvial para que toda el agua que se junta arrastrada desde el centro no lastime una geografía típica y destruya las construcciones al caer con fuerza.


El 15 de agosto de 2016 UNO recorrió la zona junto a los vecinos de Canadá. Es que cada vez que llueve el agua que se junta y baja por calle México cae por la barranca, que se desmorona y provoca que las viviendas tengan sus patios rajados y tapiales caídos. Tres días después de aquel entonces, se recorrió el Pancho Ramírez donde las familias linderas reciben escombros, basura, árboles enteros y un torrente que, con fuerza, los inunda y preocupa.


Desde hace un mes inició la obra que tanto pidieron y tendrán una duración de un año. Para poder comenzarla hasta debieron destruir una vivienda del Pancho Ramírez para que ingrese la maquinaria; al menos eso cuentan los vecinos y se confirma con lo que se ve al recorrer un lugar que ya modificó toda su fisonomía y lo cotidiano de sus días.


"Esperamos 23 años para esto", dijo a UNO Joe Erbetta, vecino de Canadá, ayer por la tarde mientras mostraba la obra, y agregó: "Ahora cuando llueve se anega todo, pero estamos satisfechos por tantos años que hace que pedimos esto. Nos preocupan mucho los desmoronamientos, hay patios muy socavados".


Hubo licitaciones que se hicieron, pero los trabajos debían iniciar hace mucho tiempo. Las demoras desesperanzaron a los vecinos. Ahora, a un costado, hay todo un cañaveral con la vegetación cortada al ras y una escalera hecha sobre la tierra de la barranca por donde suben y bajan desde Canadá al Pancho Ramírez unos 10 obreros por día de la empresa Ingeniero Quaranta SA. La obra pertenece a la Dirección de Hidráulica, del Ministerio de Planeamiento; Infraestructura y Servicio de la Provincia. Desde las terrazas en lo alto se ven los techos del barrio, la maquinaria y parte de la obra que ya iniciaron.


En lo alto hay casas con rajaduras, puertas que ya no cierran, patios y tapiales caídos. Son 80 metros construidos con peligro de derrumbe y sus viviendas se mueven cada vez que llueve. Vecinos como Erbetta juntaron papeles y reclamos que guardan en carpetas junto a notas periodística. Hace 17 años fue publicado por UNO la necesidad de estas familias y la historia de las licitaciones que no llegaban a buen puerto, entonces se necesitaban 12 millones de pesos.


Pero los problemas de arriba de la barranca recrudecen para los de abajo. Los hogares que se encuentran sobre Coronel Almada reciben toda el agua detrás de sus patios y sus habitaciones. Todo lo que cae desde arriba termina en sus viviendas y las daña, el agua los inunda y llena de humedad las construcciones.


Erbetta contó que en el Pancho Ramírez debieron utilizar un terreno para hacer un obrador y destruir una de las casas para que la maquinaria llegue al pie de la barranca. A la familia que allí vivía, contó, le alquilaron otra vivienda y le prometieron que al finalizar la obra le construirán una nueva en el mismo lugar donde estaban antes.


Antes, el barrio en lo bajo era todo piedra, una laguna y un arroyo. Eso se rellenó hace décadas y se construyeron viviendas, algunas mucho antes de aquellas que están arriba, las de calle Canadá.


En junio de 2015 fue la licitación para la obra de sistematización de los desagües de México y Canadá en su tramo final. Los trabajos incluían un muro de contención y un conducto para captar el excedente pluvial de las calles. Erbetta contó ayer que eso es lo que iniciaron ahora.


En abril de 2016 el intendente, Sergio Varisco, se reunió con el ministro de Planeamiento e Infraestructura de Entre Ríos, Luis Benedetto, y manifestaron la importancia de que se concrete el inicio de los trabajos. Hubo hasta intimaciones para que la empresa termine los cálculos necesarios e inicie la obra, al menos esa había sido la explicación desde Hidráulica por las demoras.


Cierto es que después de tanto trajín la obra comenzó, se ven los zanjones profundos, hay trabajadores, movimiento de maquinarias y son todos buenos indicios. Es que los vecinos del lugar parecen haber encontrado soluciones concretas y aunque todavía falta un año para que la obra culmine, ya se nota que les cambió la cara.


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