Accidente de tránsito
Miércoles 03 de Mayo de 2017

Siniestro vial alerta sobre los riesgos de sobrecarga en la ruta 168

El uso intensivo del enlace nacional en el futuro, con el nuevo puente, plantea interrogantes sobre la viabilidad del área metropolitana sin una real doble conexión física entre Paraná y Santa Fe, y los peligros de cortes y aislamiento

El problema de tránsito vehicular como consecuencia del vuelco de un camión cargado con tractores, suscitado en la ruta nacional 168 –única vía de comunicación de Paraná con el resto del país–, pasó casi desapercibido en la agenda pública por haberse tratado de un sábado por la tarde, en un fin de semana largo.


Sin embargo, varios kilómetros de cola de automóviles, personas y familias varadas durante horas, ponen en la consideración la sustentabilidad del área metropolitana, y su necesaria discusión sobre la mejor manera de garantizar la integración y comunicación regional, a partir de la construcción del nuevo puente Paraná-Santa Fe, que será licitado en setiembre, según prometió el gobierno nacional.


El propósito del nuevo enlace entre las dos provincias apunta a consolidar una estrategia de unión, pero fundamentalmente aliviar el funcionamiento del túnel subfluvial, que soporta un denso movimiento muy superior a lo imaginado, al momento de ser habilitado a fines de los años 60 del siglo pasado.


En ese marco, desde hace un par de años –fundamentalmente desde 2015, cuando Vialidad Nacional había presentado distintas propuestas de traza–, tanto la localización como las trazas complementarias fueron motivos de reclamos y disparidad de ideas incluso dentro de cada una de las comunidades, tanto de Paraná como de Santa Fe.


Originalmente, hubo variables que suponían un enlace totalmente nuevo, para que tanto el Túnel como la ruta 168 quedasen como comunicación para el área metropolitana. Por ejemplo, a esa idea adhirieron la anterior gestión municipal de Paraná encabezada por Blanca Osuna, y también el gobierno provincial de Sergio Urribarri. Así, asomaba como más factible una conexión física al sur de la capital entrerriana, cercana a Puerto Alvear, por ejemplo, y más ligada al Puerto de Diamante.


En 2016 finalmente se definió que el puente se construirá en inmediaciones a la Toma Vieja de la capital entrerriana, hacia el sur del ejido urbano de Paraná; y hará uso de una buena parte de la ruta nacional 168, hasta después del cruce del río Colastiné. Desde allí, la ciudad de Santa Fe propuso que se trace una nueva vía, para poder comunicarse más directamente con su Nuevo Puerto, y con Santo Tomé. En ese marco, Paraná aceptó ese uso de la 168, aún a riesgos de que, como ocurrió el sábado, se produzcan situaciones que la dejen incomunicada no solo con Santa Fe, sino con el resto del país.


A Paraná, la obra del puente le genera una doble conexión física solo en parte, al ser compartida la 168 para el uso del Túnel y del puente. En el marco del plan de construcción del puente, lo más importante para la capital entrerriana fue lograr que se establezcan como obras complementarias distintas circunvalaciones y conexiones de rutas en su territorio, algunas de las cuales quedaron pendientes de realización allá por fines de los 60 y principios de los 70.


El siniestro vial del sábado fue producido justamente por el tránsito pesado de maquinarias, haciendo uso del famoso corredor bioceánico: el camión que transportaba tres tractores, había salido desde la frontera Uruguayana–Paso de los Libres y tenía como destino final a la ciudad de Santiago de Chile.


La situación pone dudas, advierte y obliga a un adecuado análisis acerca de la viabilidad de una traza común del puente y del Túnel, porque en este caso a quien más afecta es a la capital provincial, que es la comunidad que queda aislada, como aconteció durante varias horas el fin de semana.


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