Reclamo vecinal
Domingo 01 de Octubre de 2017

Sin obras, vecinos afectados por el arroyo Colorado corren peligro

Hace años que en la vecinal Mariano Moreno y las zonas aledañas sufren las consecuencias de un gran socavón en la barranca, que significa un gran riesgo. Aunque suplican trabajos de contención a las autoridades, la respuesta no llega

Liliana Luna vive desde hace 35 años en calle Monseñor Dobler, en un predio que pertenece a la vecinal Escuela Hogar que su padre le compró al Instituto Autárquico de Planeamiento y Vivienda (IAPV). En aquel entonces nada hacía prever que el arroyo Colorado, que pasaba relativamente lejos, con el tiempo iba a convertirse en una seria amenaza, socavando más de 10 metros lo que era su patio.
Ahora su casa está al borde de la barranca. El movimiento del suelo fue rajando las paredes, el piso, el techo. "Cuando llueve no puedo dormir. Me la paso caminando por toda la casa por miedo a que se me caiga. Hay unos 15 metros de profundidad en la barranca. En 2010 el arroyo se llevó tres casitas precarias que estaban enfrente y encima me traumé más cuando se cayeron unas viviendas en calle 25 de Junio", contó a UNO, en alusión a los inmuebles que se desmoronaron en enero de este año, luego de incontables pedidos de ayuda de sus propietarios sin que se hiciera nada para prevenir el derrumbe.
Cuando empezaron sus problemas, Liliana no se quedó de brazos cruzados y emprendió una extensa lucha. Entre otras cosas, pidió audiencias en la Municipalidad, fue a la Defensoría del Pueblo, presentó montones de notas, golpeó puertas de oficinas de funcionarios, rogó e imploró una solución para evitar que su casa, en evidente riesgo, se vaya a desplomar. Pasaron ocho años y sus pedidos y súplicas no tuvieron una respuesta concreta.
Recién en mayo de este año llegaron dos ingenieros enviados por un área del Municipio a sacar fotos e inspeccionar el estado de la edificación. Ahora sigue esperando a ver qué pasará. "Cuando Rosario Romero hizo una contención del otro lado del arroyo, en una audiencia le pedí que por favor haga algo en el lugar donde vivo. En campaña tiraron 13 camionadas de tierra, pero nunca más volvieron, ni siquiera a compactarla, y todo eso se vino abajo. Blanca Osuna, cuando era intendenta, ni siquiera me atendió", expresó Liliana, con visible angustia, y afirmó: "Nunca pedí que me entuben el arroyo, porque sé que no lo van a hacer, porque demanda mucho dinero. Lo que vengo pidiendo desde siempre es que hagan una contención en mi casa, con adoquines y malla cima. Esto está cada vez peor. No estoy intrusada, tengo al día todos los servicios y los impuestos, no puede ser que nadie haga nada".
Su caso no es el único. En la vecinal Mariano Moreno hay alrededor de 15 familias que atraviesan una situación similar. Compraron sus casas en calle Cabildo Abierto –en la zona de Rondeau y Almirante Brown– a través de un crédito hipotecario hace más de 40 años, con todos los planos aprobados, y contaban con un extenso predio que el arroyo fue carcomiendo. Al igual que Liliana, sufren el deterioro de sus casas por los movimientos que provoca la erosión de la barranca, y se les parten las paredes, pisos y techos. También están dolidos por la falta de respuesta gubernamental ante una situación que se torna peligrosa para la integridad de los vecinos.
Julio Sabre, uno de los damnificados, recordó que los problemas empezaron hace unos 15 años. Él tenía entonces un patio de 30 metros pero se lo fue socavando el arroyo. "Sé que una obra para entubar el arroyo va a demandar millones de pesos, pero algo hay que hacer. Aunque sea poner una contención con piedras y una malla para que no se siga deslizando el terreno", suplicó.
Yolanda de Leguizamón es una de las vecinas más afectadas. Tampoco descansa cuando llueve porque la invade el temor a que su vivienda, con enormes grietas atraviesas todas las habitaciones, se derrumbe. "Ya no me queda nada de tierra. Cuando hay mal tiempo no duermo porque tengo miedo que se vaya abajo mi casa. Hay un precipicio de unos 15 o 20 metros. Cuando asumió, el intendente (Sergio Varisco) fue a mi casa y me dijo que en marzo iba a arreglar la situación", dijo, y suplicó: "Le quiero pedir que nos dé una respuesta. Soy una señora grande, pago mis impuestos y estoy al día. No pretendo un entubado, pero quiero una contención para que mi casa, que es lo único que tengo, no se me vaya al arroyo".
Gabriel Massimino, presidente de la vecinal Mariano Moreno, hace cuatro meses vio con esperanzas la llegada de los ediles paranaenses cuando en mayo pasado fueron a sesionar a la zona, a través del programa El Concejo en tu barrio. Entonces hizo uso de la herramienta Voz Ciudadana y compartió la angustia de quienes ven sus inmuebles derruidos al paso del arroyo Colorado, quienes con esfuerzo y sacrificio compraron sus casas, constituyeron sus hogares y hoy siguen pagando sus impuestos y rogando acciones para que la edificación no se les venga abajo. Expuso e hizo visible el sufrimiento que padecen mientras se siguen acumulando informes y expedientes, sin una obra concreta. Allí estuvo presente también Liliana Luna, que comparte esta lucha. "Pasaron más de cuatro meses desde esa sesión del Concejo. Fue muy conmovedor escuchar a la gente afectada. Lo increíble es que desde entonces nadie de la Municipalidad se haya acercado, ni siquiera han levantado el teléfono para comunicarse con nosotros", manifestó Massimino.
"Quiero llamar a reflexión a quien tiene la responsabilidad de hacer algo. Estamos verdaderamente desilusionados. Como vecinalistas ponemos nuestro tiempo y esfuerzo, siendo un nexo con la Municipalidad, y no somos tenidos en cuenta. Sabemos que hay que hacer una obra muy grande y que es costoso, pero ni siquiera eso pretendemos. Queremos aunque sea un paliativo para que esta gente no estamos en un momento de lluvia y tengamos que ir a busca a la gente al lecho del arroyo", reflexionó, y exhortó: "Necesitamos una solución para llevarle tranquilidad esta gente y que a la noche pueda dormir tranquila. No nos merecemos tanta indiferencia".


La Defensoría del Pueblo intervino en diversos casos
Desde la Defensoría del Pueblo de Paraná trabajan en el tema del socavón del arroyo Colorado desde 2003, y ante la falta de soluciones en 2009 presentaron por primera vez una recomendación al gobierno municipal exponiendo la dramática situación de los vecinos afectados. En la nota dan cuenta de "la erosión extraordinaria de la barranca, hasta el punto de comprometer seriamente las propiedades" y mencionan que "los ciudadanos ven con mucha preocupación el proceso acelera de la pérdida de terrenos, situación que vienen reiterando mediante numerosos trámites administrativos ante las autoridades municipales, desde el año 2005". A su vez, el documento da cuenta de que la situación, "más allá de la pérdida material de las viviendas (...) entraña un grave riesgo para la integridad física", y que "le compete al Municipio velar por la seguridad y comodidad pública", así como también "adoptar las medidas y precauciones necesarias para prevenir inundaciones, incendios y derrumbes". Sucesivamente desde el organismo fueron haciendo otras presentaciones y recomendaciones, invocando incluso el riesgo de pérdidas de vida en caso de producirse un derrumbe, pero fueron desoídas.
En este marco, Luis Garay, defensor actual, dijo a UNO: "Hemos trabajado sobre varios casos. Algunos pudieron solucionarse, pero otros no, como el de Liliana Luna; que fue la más perjudicada y su casa está cada vez peor. Nuestra última gestión fue reunirnos con referentes del gobierno provincial, porque había que conseguir presupuesto de la Provincia para que se incorporara a un proyecto que tenía que ver con todo el arroyo Colorado y excedía los montos que manejaba la Municipalidad. Entendemos que ahora hay una decisión política y una responsabilidad de los funcionarios de no aceptar nuestras recomendaciones, notas, sugerencias y pedidos que hemos hecho por escrito tanto al Municipio como a la provincia".



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