Delitos de Lesa Humanidad
Martes 04 de Julio de 2017

Se acercan los alegatos del juicio a José Darío Mazzaferri

Serán el jueves. El exoficial de la Policía Federal está imputado por delitos de lesa humanidad durante el terrorismo de Estado.

El jueves proseguirán las audiencias con los alegatos de la defensa por delitos de lesa humanidad que se le imputan al exoficial de la Policía Federal José Darío Mazzaferri, en perjuicio de ocho víctimas durante el terrorismo de Estado. En la jornada está previsto que se escuchen las réplicas y dúplicas, en tanto el 27 de julio, después de la feria judicial, se esperan las últimas palabras del imputado y el veredicto. El debate comenzó el 6 de junio en el Tribunal Oral Federal de Paraná, con el testimonio de las víctimas-sobrevivientes, que reconocieron al expolicía de la Federal como responsable de los secuestros y torturas.


Algunas de las víctimas eran, a la época de los hechos, estudiantes de 5º año de distintas escuelas secundarias de la ciudad. Uno de los testigos contó que, durante un interrogatorio que versaba sobre la actividad en el centro de estudiantes de su escuela, el acusado le gatilló su arma reglamentaria -descargada- en la cabeza. Explicó que luego los represores fueron intensificando los golpes y lo llevaron al borde del desvanecimiento. Dijo que las patadas que recibió en los testículos le provocaron un desgarro, a raíz de lo cual tuvo que ser intervenido quirúrgicamente. La operación devino en la extirpación de un testículo.


Ese trato, dijo el testigo, siguió durante dos jornadas más, al cabo de una de las cuales fue sacado en calzoncillos a un patio y dejado bajo la lluvia. Al día siguiente lo hicieron subir escaleras hasta un lugar donde le sacaron la capucha y vio a un hombre desnudo, con los ojos vendados, mojado y atado con alambres al elástico metálico de una cama. Contó que Mazzaferri tomó un artefacto similar a un soldador eléctrico pequeño, lo aplicó sobre el cuerpo del hombre, quien se arqueó de dolor y gritó. Dijo que Mazzaferri le apuntó con ese artefacto y le dijo "empezá a cantar pendejo de mierda o después sigo con vos".


El hombre que estaba atado y que fue torturado, descripto por aquel testigo, también es una de las víctimas sobrevivientes cuyo caso se abordó en el debate. Entre las víctimas que pasaron por el centro clandestino que funcionó en la Delegación de la Policía Federal de Concepción del Uruguay hubo también un joven secuestrado mientras realizaba el servicio militar obligatorio en el Regimiento de Villaguay, según registró UNO en las audiencias.

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