Listos para la guerra
Lunes 17 de Abril de 2017

Relieve y riquezas a través de hojas geológicas militares

La desconfianza mutua de argentinos y brasileños provocó un relevamiento meticuloso en la Mesopotamia, eventual escenario de conflicto. Ya superado aquel estado de cosas, el geólogo Florencio Aceñolaza recupera el valor de los archivos

En el más reciente número de la Revista del Museo de la Plata el geólogo entrerriano Florencio Aceñolaza aportó dos investigaciones. Una se refiere al mapa geo agrológico y minero de Corrientes, y otra se titula “El desarrollo de hojas geológico-militares en la Mesopotamia de Argentina”.

El volumen incluye trabajos presentados en el marco del IV Congreso Argentino de Historia de la Geología realizado en el Museo de La Plata en septiembre de 2016 bajo el lema “La Geología en el Bicentenario de la Argentina”.

Consultamos a Aceñolaza por sus artículos, y nos comentó algunos recuerdos de juventud. “Se hablaba de que, en una hipotética guerra con Brasil, nuestro espacio podría dar los principales campos de batalla. En no menos de una docena de ciudades de Entre Ríos y Corrientes se asentaban regimientos de caballería (tanques), infantería, ingenieros, etc; mientras que en otros ámbitos de la República a veces había uno solo (Santiago del Estero, La Rioja, etc). También recuerdo que nuestro paso a Santa Fe solo era por una balsa o solo el tren a Buenos Aires desde Ibicuy. El tema era, se decía, que la Mesopotamia no debía tener puentes para evitar lo que podría ocurrir en el supuesto de guerra”.

Después nos señaló la importancia de una obra civil que dio vuelta la página. “Dos iluminados gobernadores, Uranga y Silvestre Begnis, con el apoyo de Frondizi entonces presidente de la Nación, se decidieron hacer el túnel subfluvial como una manera de eludir el hecho de que en el río la jurisdicción es nacional mientras que el subsuelo pertenece a las provincias y nada impediría hacer el túnel cuando la decisión era provincial. Recuerdo que cuando se tomó esa decisión Frondizi vino a Paraná (asistí al acto que se hizo en el Thompson); luego se hicieron los estudios y se avanzó en el proyecto hasta su ejecución”.



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Geología militar



Ahora copiaremos algunos fragmentos del trabajo publicado por el Museo de La Plata.

El doctor Aceñolaza, con cuna en Villa Urquiza y una destacada carrera en la Universidad de Tucumán, es autor de numerosas obras científicas y literarias, fue legislador nacional y es uno de los responsables principales del estudio realizado para ampliar la plataforma submarina argentina, con reconocimiento de las Naciones Unidas.

“Hacia la mitad del siglo 20 –leemos- se produjeron importantes avances en el conocimiento geológico-geomorfológico de las provincias que constituyen la Mesopotamia argentina. Ello fue debido a la decisión del Ministerio de Defensa nacional de generar 115 cartas geológicas a escala 1:100.000 que servirían a la inteligencia militar de la zona de frontera, particularmente a la que se tiene con Brasil”.

“Estas cartas se desarrollaron sobre una base de cartografía regular del Instituto Geográfico Militar a la que se le sobrepuso el mapeo de las formaciones geológicas que allí afloran, aspectos de la fitogeografía, geomorfología, tipos de suelos destacando su consistencia como así también detalles sobre la disponibilidad y calidad de agua de beber”.

“En estos relevamiento participó un destacado grupo de geólogos que con su trabajo respondieron a la demanda de información que entonces requería el comando del Ejército Argentino”.

Cuenta Aceñolaza que las operaciones militares han demandado históricamente “disponer de una buena cartografía que ofrezca certezas para sus desplazamientos”, y que en nuestro país la relación de cartografía con planificación de acciones tuvo vigencia desde fines del siglo 19 cuando el gobierno nacional creó en 1879 la Oficina Topográfica Militar bajo la conducción del coronel Manuel Olascoaga.

Con el fin de contar con información sobre las características del terreno, morfología, tipos de rocas y disponibilidad de recursos hídricos se creó el Instituto Geográfico Militar en el año 1901. Tenía la misión de realizar la cartografía oficial del territorio nacional utilizando los instrumentos de la geodesia moderna. “Unos años más tarde y utilizando las bases topográficas relevadas por el Instituto Geográfico Militar, se inició el estudio de cada una de ellas con miras a determinar la composición del terreno e identificar los recursos geológicos-mineros y de aguas del territorio de Corrientes”.


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Zonas de seguridad



“Las relaciones de Argentina con los países limítrofes tuvieron diferente enfoques a lo largo del tiempo. Eventuales conflictos hicieron que el país adoptara medidas para proteger la soberanía. Una de ellas fue la decisión de confeccionar dispositivos legales que permitieran acciones si fuera necesario hacer respetar nuestra integridad geográfica. Para ello se dictó la ley de creación de Zonas de Seguridad (ley 15.385) en el año 1944. Esta apuntaba a tomar ‘las previsiones territoriales de la defensa nacional que comprenderán una faja a lo largo de la frontera terrestre y marítima y una cintura alrededor de aquellos establecimientos militares o civiles del interior que interesen especialmente a la defensa del país’. Entre las disposiciones de dicha ley se consideró que en el caso de la frontera terrestre habría limitaciones para asentamientos a extranjeros”.

“Se estableció que las empresas debían radicarse a una distancia no menor a 150 kilómetros sobre el territorio continental, a 50 km en el marítimo y 30 km en zonas del interior donde hubiere interés militar. Ello implicó la aplicación de medidas que afectaban la titularidad de los bienes que se ubicaban dentro de la zona. Esta ley fue parcialmente modificada por la ley n° 23.544, pero en esencia se mantuvo el espíritu de la normativa precedente”, afirma Aceñolaza.

“Durante la década de 1940 se intensificaron los relevamientos topográficos en la Mesopotamia por parte del área técnica específica del Instituto Geográfico Militar. A estos se le agregó información geológica configurando las llamadas hojas geológicas militares, algunas vinculadas con el arma de ingenieros y en otra con el de inteligencia. Esta tarea fue llevada adelante por geólogos incorporados a la estructura administrativa militar cuyos trabajos se desarrollaron hasta la década de 1970”.



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Prevención con Brasil



“Debe destacarse que estos trabajos se intensificaron mientras se estaba desarrollando la Segunda Guerra Mundial la que de una manera u otra impactaba sobre nuestro país. A partir de 1943 se instaló un gobierno castrense de espíritu nacionalista que consideraba importante estar alerta en el caso de tener que concurrir en defensa de la soberanía territorial. Si bien la situación de tensiones con los países limítrofes: Chile, Bolivia, Paraguay y Uruguay era muy baja siempre existió una prevención con Brasil. Ello es parte de una larga historia de desencuentros con este país, desde la guerra que mantuvimos en la década de 1820 por la pretensión lusitana de tener jurisdicción sobre la entonces denominada Banda Oriental. En la última década del siglo 19 también hubo algunos problemas limítrofes cuando se definieron cuáles lo eran en la provincia (entonces Territorio Nacional) de Misiones. Hacia 1930 en Brasil se tenía la idea de que en Argentina afloraba un espíritu agresivo con tendencia expansionista”.

Dice Aceñolaza que a esto se agregó “la suposición que luego de la Guerra del Chaco entre Paraguay y Bolivia nuestro país podría intentar aislarlo del contexto latinoamericano. Por este motivo en la década de 1940 Brasil no solo buscó apoyo político y militar de Estados Unidos sino también que ofreció a los Aliados una Fuerza Expedicionaria para participar de las acciones que se desarrollaban en Europa. Esta situación hizo que ese país incrementara notablemente su armamento, consolidando su fuerza aérea y el aumento de su dotación de tanques como respuesta al notorio incremento de soldados conscriptos que para ese momento tenía nuestro país”.


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Perón y Vargas


“Esta situación se agudizó cuando la inteligencia brasileña supuso que, en enero de 1944, Argentina podría disponer de 100.000 hombres bien equipados para una acción agresiva sobre el sur de Brasil. Ello se fundamentaba en el aumento de regimientos de infantería, caballería e ingenieros que para esa época se asentaron en las provincias de Entre Ríos, Misiones y especialmente en Corrientes. Allí mismo y con alguna frecuencia Argentina llevaba adelante maniobras militares. Si bien el equilibrio de fuerzas favorecía a Brasil esto no dejaba de preocupar al Estado Mayor de nuestro ejército. Para entonces los presidentes de ambos países, Juan Perón y Getulio Vargas, mantenían públicamente una cordial relación con expresiones favorables a un acercamiento mayor de ambos países. Mientras tanto los estados mayores buscaban tener una paridad militar entre ambos países a pesar que se sabía que Estados Unidos favorecía notablemente el equipamiento militar brasileño”.

“Se planteaba que dicha provisión armamentista tenía el objeto de desbalancear el equilibrio militar sudamericano a favor de Brasil. Este marco llevó al sector militar argentino a adoptar una serie de medidas que apuntaron a la mejora de la defensa territorial, entre las que se destaca la instalación de una veintena de asentamientos y la creación de un grupo técnico que elaborara mapas señalando las características geológicas del territorio mesopotámico. Era necesario conocer cómo era el terreno sobre el cual se preveía que, en caso de conflicto armado, podrían desplazarse tropas d e las distintas armas argentinas”.



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Hojas geológico-militares


“La constitución de un grupo técnico geológico-topográfico en la esfera del Ministerio de Ejército, arma de Ingenieros, hizo acelerar las tareas de campo en las provincias mesopotámicas involucradas en el plan defensivo. Entre quienes participaban de ellas estaba, entre otros, el geólogo Carlos Gentile, quien continuó el trabajo de campo siguiendo normas especiales para la temática militar”.

“En el tomo de Geología Regional de la Academia Nacional de Ciencias hizo una síntesis de la Mesopotamia junto a Rimoldi, quien ya tenía experiencia sobre condiciones geotecnológicas de las rocas en Yaciretá”.



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Por las dudas



“En el mapeo de cada hoja puede destacarse que el objetivo que se perseguía es saber cuáles eran las condiciones del terreno sobre el cual podrían desplazarse tropas y evaluar estrategias para el movimiento de las mismas. Ello implicaba saber que el mismo podría ser útil tanto para cuerpos de infantería-artillería como aquellos de caballería blindada (tanques) que naturalmente demandaran disponer de suelos de mayor consistencia. Ello porque principalmente en Corrientes el número de arroyos, pantanos, y lagunas son frecuentes. Un interrogante estaba en cómo vadearlos sin quedar comprometidos en una situación de inmovilidad”.

“Estas cartas fueron relevadas entre la década de 1940 y la de 1970 cuando aún el movimiento regular de tropas militares en el mundo se hacían en un marco de masividad territorial que contrasta con la actual que requiere la disposición de una alta tecnología”, concluye Aceñolaza .



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Arenas, arcillas, roca, agua y vegetación


“Las provincias mesopotámicas quedaron involucradas en 115 hojas topográficas a escala 1:100.000 sobre las que volcó la información geológica de campo –dice Aceñolaza-. En cada carta se anotaban las características del terreno diferenciando con distintas trazas y colores cada una de ellas… Por un lado estaba la información básica donde constaba el tipo de formación geológica en cada hoja donde se distinguían: Formación Secundaria Antigua que involucraban mantos de arenisca rojo ladrillo, silíceas, que pueden separarse en lajas y que buzan en general hacia el N-NE (hoy Formación Sao Bentos). En este concepto también se describían meláfiros (basaltos) densos o amigdaloides de color morado o pardo amarillento (hoy Formación Serra Geral). En el mapeo no se distinguían entre sí, sino que recibían un color rojo-violeta único. Sobre ésta se reconocían Sedimentos Terciarios Antiguos caracterizados en su base por un calcáreo brechoso grisáceo sobre el que estaban limos gris verdosos o pardos. El calcáreo en parte era explotado por canteras (hoy Formación Pai Ubre?). Por otro lado estaban los Sedimentos Terciarios Modernos representados por arenas y ‘greda’ de color verdoso. Siguen en disposición cronológica superior los Sedimentos Cuaternarios Antiguos caracterizados como limo-arcillosos de color verdoso claro, con concreciones calcáreas y por último Sedimentos Cuaternarios Modernos a los que se le reconoce una amplia distribución geográfica y están constituidos de limos y arcillas pardo-rojizas con niveles conglomerádicos, especialmente en la cuenca del Río Uruguay. Por último se describe el Aluvión Actual compuesto de limos y arenas principalmente desarrollados en los arroyos”.

“En cada una de estas unidades se toma en cuenta el espesor, la manuabilidad en valores que van entre 1 (blando) y 6 (duro), consistencia a la excavación y desagües. También se tomaron en cuenta cuáles son susceptibles para explotación (canteras de rocas y arenas). Asimismo se consideraban los distintos tipos de suelos a saber: arenosos, areno-arcillosos, limoso, limo-arcillosos, arcillosos y roca dura. En cada caso se consideraba el espesor y la transitabilidad que tienen tanto en caminos como en ‘campo traviesa’. Acompaña a cada hoja un exhaustivo relevamiento de pozos y perforaciones con indicación de la calidad y potabilidad de las aguas subterráneas. También en un mapa en la misma escala se acompañaba un plano fitogeográfico donde se ponen de manifiesto los diversos tipos vegetales: bosque en galerías, palmares, malezales, etc.”.


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