Elecciones Legislativas 2017
Domingo 30 de Julio de 2017

Opinión: Apuntes de una campaña atípica

Rumbo a las PASO. Bordet decidió jugar su imagen en la elección y apunta a provincializarla. Cambiemos va en sentido contrario y analiza las opciones de fuga a lista de Garbino

La campaña electoral para las PASO se desarrolla en un marco de apatía en la provincia. Hay algunas razones históricas que podrían explicarlo, como señalar que la elección de un diputado nacional no le cambia la vida a nadie o que el mensaje de ratificación, o rechazo que con ese voto se le puede enviar al gobierno nacional suele tener decodificaciones amañadas. Sin embargo, esto también sucedía en las PASO anteriores.


Tal vez un dato considerar es que la multiplicidad de listas que habrá en el cuarto oscuro dentro de dos semanas se explican solo en circunstancias internas del justicialismo o de Cambiemos, e incluso podría decirse que no se trata en todos los casos de razones importantes.



• Úrsula Romero, Mónica González, Eduardo Vidoni, Dora Villamayor o Víctor Morán son parte de esos 75 postulantes titulares que buscarán convertirse en diputados nacionales. Que sean muy poco conocidos obviamente no los descalifica para postularse, pero forma parte de un escenario en el que mucha gente está enterándose ahora que en dos semanas tiene que votar, y en el cual muchos de ellos no saben la cantidad de listas que encontrarán en el cuarto oscuro. Militantes justicialistas cuentan, por ejemplo, que cuando reparten las boletas -en muchos casos la tiran por abajo de la puerta o la dejan en el buzón- muchos le piden "la boleta de Cristina" sin conocer por ejemplo que la expresidenta es candidata en otro distrito.



• En el oficialismo provincial se concentran en difundir los candidatos de la lista N° 2 en una campaña breve, que debería apuntar a ser la base del trabajo electoral para la elección general. Suele hablarse de la lista que encabezan Juan José Bahillo, Mayda Cresto y Gustavo Zavallo como "la lista de Bordet" que no solo es una manera de simplificar las cosas sino, evidentemente, de atar su suerte electoral a la figura del gobernador. Los analistas de la opinión pública coinciden en señalar que el mandatario ostenta una alta valoración de los entrerrianos y que su buena imagen se ubica por encima del 60% o hasta del 70%; mientras que la imagen negativa siempre es de un digito.



Con estos datos no hay mucho que analizar para considerar que la imagen del gobernador es el punto más firme en el cual amarrar la breve campaña. No siempre la imagen positiva se traduce en votos, pero se puede convenir que es un recorrido lógico intentar que así suceda.



• La consideración a futuro añade que en general, el votante del justicialismo es crítico de la gestión de Mauricio Macri. Entonces los que elijan otras opciones que no sean la lista de Bordet -si ésta gana la interna, que es lo que se prevé- deberían luego apoyarla en la elección general. Existe además entre las diez listas un ánimo positivo de convivencia, sin cruces importantes, que permite anticipar esa conducta, con la excepción tal vez de la lista de Augusto Alasino, que es el que se muestra más crítico de Bordet. En general, en las otras listas se expresa reconocimiento por no haber interferido en su decisión de participar.



• Por parte del gobernador se observa la decisión de ponerse al frente de la campaña y de intentar provincializarla. Hasta algún punto Bordet hubiera podido sobrevolar la situación, no involucrarse tanto, haciendo eje en los que finalmente sean los candidatos, y capitalizando un eventual triunfo, si se diera; pero evitando no quedar arañado por la campaña.


Su decisión fue otra, armó una lista y sostiene que esos dirigentes van a ir al Congreso a defender los intereses de los entrerrianos. Y lo hace desde su perfil de gobernador dialoguista con el gobierno nacional, lo que constituye una dificultad extra, en tanto no puede protagonizar una campaña más dura, como la del kirchnerismo en Buenos Aires; pero a la vez representa también una fortaleza, que queda expuesta con la mínima alusión y mínima crítica que se hace desde Cambiemos al gobierno provincial.


Claro que esa decisión de Cambiemos también responde a una lógica propia que es la nacionalización de la campaña. Montados en los consejos de Jaime Durán Barba recién en los últimos días comenzó a verse una mayor actividad de signo local entre los candidatos del macrismo.



• Respecto del perfil dialoguista de Bordet, aparece otro dato que en el bunker oficialista valoran con mediciones en la mano. Se trata de su imagen como conductor político, vista especialmente en los sectores amplios del electorado, los no tan politizados, en los que aparece como una virtud suya el haber sido capaz de juntar a todos en una lista: kirchneristas y massistas, urribarristas y bustitas; en general la idea es que los juntó a todos. Más cerca del armado partidario puede advertirse que muchas de esas diferencias siguen vigentes, pero también se advierte el convencimiento de que no es momento de dedicarse a esas discusiones, sino de enfrentar al ajuste macrista.


La campaña del oficialismo estribará fuerte en los próximas dos semanas entonces en la imagen de la gestión de Bordet, incluso por una cuestión de tiempo, que no se sabe bien si son una primera vuelta disimulada, una encuesta obligatoria o una oportunidad de participar a la que se obligan a la gente a aceptar.



• Es opinión del autor de esta nota que el escenario que plantean estas PASO legislativas termina relativizando el principal sentido que se les daba periodísticamente a las primarias, que ha sido la comparación de los volúmenes de votantes de una alianza electoral u otra. Esto puede parecer contradictorio con la idea de que el peronismo tendrá poca fuga de votos entre las PASO y la general; pero en realidad contradice el principal razonamiento del macrismo respecto de la interna en la provincia de Buenos Aires. Básicamente decían que no importaba una derrota en las PASO (primera vuelta) a manos de Cristina Fernández porque en la elección general (segunda vuelta) el espanto generado por su eventual triunfo, aglutinaría a toda la oposición no kirchnerista junto al macrismo.


En Entre Ríos, primero, el peronismo no volvería a ocupar un lugar de poder político, sino que ejerce actualmente el gobierno. Y en segundo lugar, se trata de un peronismo bastante despegado del kirchnerismo. Esa circunstancia -que hoy permite observar, por caso, una interesante intención de voto a Jorge Barreto (lista 10) en algunos centros urbanos de la provincia por considerarlo el candidato de Cristina- podría convertirse en l campaña de la elección general el antídoto a ese planteo.


Bordet enfatiza en que sus candidatos serán los que defiendan a Entre Ríos, mientras lógicamente los candidatos de Cambiemos se sumarán al oficialismo nacional. Es de esperar entonces que en la campaña para la elección general -que seguramente arrancará fuerte a principios de setiembre-, con el panorama ya despejado, habrá que sumar una dosis más corrosiva de crítica a las políticas del macrismo.



• Enfrente Cambiemos despliega su accionar proselitista por los ejes de la campaña nacional, centrada básicamente en los casos de corrupción del kirchnerismo. Esa circunstancia les permite subirse a la ola nacional, que cuenta con un apoyo mediático muy importante y salvar a la vez algunos aspectos polémicos del plano local, que quedan en evidencia pero con menor magnitud que lo que hubieran tenido en otro momento.


Solo a modo de ejemplo de esto último, puede citarse el hecho de que el excandidato presidencial Ricardo Alfonsín apoye en Entre Ríos a la lista de Gracia Jaroslavsky que es una expresión fuertemente crítica del macrismo en cuanto a la convivencia con la UCR en Cambiemos, y también a medidas de fondo que ejecutó o intenta llevar adelante el Gobierno Nacional, como la reforma laboral.


O también el supuesto impulso que desde el frigerismo se le daría a un plan para destituir al intendente Varisco de su cargo, a raíz del incidente que lo relacionó políticamente con narcotraficantes de Paraná. Cuanto más nacionalizada esté la campaña de Cambiemos, mayor es la posibilidad de neutralizar esos datos negativos.



• Completan el panorama de las 15 listas (10 peronistas y 3 de Cambiemos) las nóminas de Encuentro Social y de la Izquierda. Particularmente la primera es vista con interés desde el oficialismo nacional al considerar que podría ser una alternativa de fuga de los votos que obtengan en las primarias las listas antifrigeristas de Gracia Jaroslavsky y Alejandro Carbó, no solo por la figura de peronista disidente de Emilio Martínez Garbino, sino fundamentalmente por la presencia en ese frente del socialismo, ha sido histórico aliado radical en la provincia y podría atraer a los radicales críticos.


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