Ley de Trombofilia
Martes 25 de Abril de 2017

Mujeres dan pelea por una ley que detecte la trombofilia a tiempo

Con su testimonio, la actriz Florencia Peña reavivó el debate sobre un tema tan sensible.Una paranaense también contó su historia

El conmovedor testimonio de la actriz Florencia Peña, quien contó que le detectaron trombofilia y que todos los días debe colocarse una inyección para no perder su embarazo, volvió a exponer el drama que sufren muchas mujeres en la Argentina, quienes por falta de una ley que lo establezca, no tienen acceso a un diagnóstico previo: los análisis específicos para detectar esta patología se piden recién cuando ya sufrieron una serie de abortos espontáneos anteriores.

María Carrere es una paranaense que pasó por esa dolorosa situación. Perdió cuatro embarazos y ninguno de los médicos que la atendía ordenó un estudio para descartar que tuviese trombofilia. Una vecina la convenció para hacer una consulta con una médica de Rosario, quien fue la que pidió un análisis donde le detectaron esta dolencia, que genera en el organismo una propensión a desarrollar coágulos sanguíneos y que durante el embarazo puede provocar muerte fetal, pérdidas gestacionales en el segundo y tercer trimestre, retrasos de crecimiento intrauterino, fetos con bajo peso o abortos recurrentes.

Fue entonces que le indicaron a María qué pasos seguir para que su próximo embarazo llegara a término y pudiera convertirse en madre. Finalmente lo logró y hoy su hijo Santino tiene un año y nueve meses.

En la actualidad su bebé es la alegría de su hogar y la razón de su vida. Y aunque atrás quedaron los días tristes tras regresar a su casa con el corazón roto cada vez que perdía un embarazo, rememoró la desazón de esos momentos y sostuvo que una ley cambiaría la dolorosa situación por la que deben atravesar tantas mujeres.

Por otra parte, recordó que cuando quedó embarazada de Santino no tenía obra social y en el hospital San Martín le dieron algunas cajas con el medicamento que precisaba, que lejos estaban de cubrir la cantidad que requería. Fue entonces que compartió su historia en el grupo de Facebook Trombofilia y Embarazo y muchas personas solidarias la ayudaron: "La verdad es que me siento bendecida. Desde Colón, Santiago del Estero, Buenos Aires y tantas otras ciudades me mandaron la cajita con medicación para que hoy tenga a mi bebé en brazos. Fueron 350 inyecciones las que me puse en la panza", refirió.

Asimismo, contó: "En la desesperación que tenía con el miedo de volver a perder el embarazo me metí en el grupo Trombofilia y Embarazo y cada vez que lo cuento me emociono, porque tantas personas me alentaban, me decían que me quedara tranquila, que me mandaban el medicamento y esa era la gotita de amor que me inyectaba cada día para que mi bebé llegue a su término. Tuve un embarazo hermoso porque otras mujeres me enviaban mensajes diciéndome que iba a poder, preguntándome cómo estaba, cómo iba mi embarazo. Eso no tiene precio", expresó.

Agradecida, también pidió nombrar a los médicos que la acompañaron: "En el hospital San Martín me atendí con la doctora Romina Mariano, que es hematóloga. Y los controles de alto riesgo fueron en el hospital San Roque, donde el doctor Raúl Martínez fue el que me dio aliento, el que me siguió hasta el último momento y estuvo en la cesárea. Realmente me contuvieron".



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Veto a la esperanza



María destacó la necesidad de contar con una ley que permita detectar la trombofilia a tiempo a través de un estudio hecho a todas las embarazadas. "Que haya una ley realmente sería lo mejor. Yo anduve mucho, a veces una familia se viene a bajo cuando una vuelve a su casa con los brazos vacíos después de una pérdida y por ahí los médicos no saben lo que es eso. Necesitamos una ley y estamos en esa lucha", aseguró.


Cabe recordar que en noviembre del año pasado el Congreso había sancionado la Ley de Trombofilia, pero fue vetada por el presidente Mauricio Macri, bajo el argumento de que "el estudio temprano, aun en edad prefértil y fértil en mujeres asintomáticas, no solo no se encuentra recomendado por entidades científicas nacionales e internacionales, sino que está expresamente desaconsejado". También se aludió a que "la cobertura de los métodos de diagnóstico y tratamiento de la trombofilia en los casos debidamente justificados por el médico tratante, está asegurada por el Programa Médico Obligatorio (PMO)".


Sin embargo, a nivel nacional la asociación Trombofilia y Embarazo, que había trabajado arduamente para impulsar esta norma, está impulsando un nuevo proyecto, con la esperanza de que finalmente sea aprobada. En Entre Ríos hubo una iniciativa similar en 2015, cuando la Cámara de Diputados provincial dio media sanción en setiembre de ese año a un proyecto de ley que establecía la obligatoriedad del estudio de detección de trombofilia para mujeres embarazadas. Finalmente, no prosperó.



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Hacen análisis en casos donde se presume riesgo



Desde el área de Maternidad del hospital materno infantil San Roque señalaron: "Habitualmente de rutina no se pide un estudio para detectar trombofilia. Lo que se le solicita un coagulograma. Si la paciente tiene antecedentes de embarazos detenidos, fetos muertos o dos o más abortos espontáneos se la deriva al hematólogo y él le pide todo tipo de estudios, porque una de las causas puede ser la trombofilia".


En este marco, el hematólogo paranaense Francisco Sakamoto aclaró: "La trombofilia obstétrica por lo general se detecta tras la pérdida de embarazos anteriores o alguna complicación durante el período de gestación, como por ejemplo un retardo en el crecimiento del bebé, hipertensión arterial o muerte fetal. Eso hace sospechar y que puede deberse a una trombofilia y se investiga. No es muy frecuente, pero se da. Es muy importante diagnosticara porque tiene un tratamiento específico".


El médico aclaró que una trombofilia bien diagnosticada habitualmente se trata con el uso de bajas dosis de aspirina y heparina de bajo peso molecular. "Como la única forma de suministrar la heparina es a través de una inyección, hay que aplicarla todos los días, porque el efecto dura poco: solo un día. En general son prácticamente indoloras, con agujas finas y muy filosas. En general las embarazadas se la aplican ellas mismas".


También aclaró que el tratamiento no es efectivo en la totalidad de los casos: "Disminuye mucho los riesgos. La garantía absoluta no existe, con el tratamiento se obtienen tasas de éxito de alrededor del 85%", dijo.


Por último, opinó: "Una ley no tiene sentido, porque es de alto costo. Son relativamente pocos los casos de trombofilia y se hace un estudio a quienes tienen algún factor de riesgo, como la pérdida de un bebé, antecedentes familiares, a eso el médico lo va viendo. No hay que hacerle un análisis a todas las personas y estoy de acuerdo con el veto a la ley que se sancionó el año pasado, porque el sistema de salud no soporta erogaciones innecesarias".



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