Delitos de Lesa Humanidad
Jueves 08 de Junio de 2017

Más víctimas relataron el accionar del torturador Mazzaferri

Este jueves continuó el juicio contra el ex policía federal José Darío Mazzaferri, acusado de delitos de lesa humanidad. Declararon dos personas que permanecieron secuestradas y sometidas a torturas a manos del grupo de tareas que integraba el imputado.

Hugo Angerosa terminó su testimonio este jueves en el juicio contra el represor José Darío Mazzaferri con una serie de pedidos al tribunal: que el imputado sea condenado, que se haga justicia y que no haya "nunca más ningún genocida en libertad". Luego se levantó y miró fijo a su torturador y salió de la sala acompañado por los aplausos del público. Así concluyó la segunda audiencia de la causa por los hechos sucedidos en julio de 1976 en la Policía Federal de Concepción del Uruguay, durante la última dictadura cívico militar.

Mazzaferri está acusado de secuestros, torturas, allanamientos ilegales y asociación ilícita en perjuicio de ocho víctimas, entre ellos un grupo de estudiantes secundarios que fue detenido en julio de 1976 durante la recordada Noche del Mimeógrafo. Pero también llegó al banquillo por otros casos, como el de Angerosa, miembro de una familia diezmada por el terrorismo de Estado: tiene un hermano desaparecido, Daniel; y una hermana, Leticia, y su sobrino Pedro, el hijo que ella parió en cautiverio y fue robado de sus brazos en el centro clandestino de detención El Vesubio.

Este jueves también declaró Juan Carlos Rodríguez, uno de los militantes estudiantiles que el imputado y el resto de la patota de la Policía Federal detuvieron ilegalmente y torturaron. Además testimonió Marta Felguer, hermana de Jorge Felguer, quien compartió secuestro con Angerosa.

Hugo Angerosa y Jorge Felguer fueron detenidos a fines de septiembre de 1976. El primero en su casa de Gualeguaychú y el segundo en el regimiento de Villaguay, donde realizaba el Servicio Militar Obligatorio. En la ruta a Felguer lo pasaron de una ambulancia en que lo trasladaban al baúl del Ford Falcon donde ya iba Angorosa en el piso del asiento de atrás. El vehículo ingresó por un garaje que ya no existe a la delegación de la Policía Federal en Concepción. Con los ojos vendados los subieron por una escalera caracol y en una habitación de la planta alta fueron torturados durante varios días.

Mazzaferri

Angerosa identificó como uno de sus secuestradores a Julio César Rodríguez, alias El Moscardón Verde, ya condenado por estos hechos, y pudo reconstruir que también había un hombre joven que todo indica que era Mazzaferri. Las mismas voces que escuchó en el viaje eran las que estaban presentes en los interrogatorios y cuando le aplicaban la picana eléctrica.

Este testigo tenía 24 años en aquel momento. Ya para entonces había sufrido un allanamiento sumamente violento en la casa de sus padres, donde vivía, y la desaparición de su hermano Daniel en Santa Fe. Según entiende, el principal objetivo por el cual fue sometido a esas aberraciones fue para callarlo y para que dejara de acompañar a su madre en la búsqueda de Daniel por comisarías, regimientos, juzgados y oficinas gubernamentales. "Y en parte lo lograron, porque mi madre siguió buscándolo sola, juntándose con las otras madres", lamentó.

Igual de violento fue el allanamiento ilegal en que lo detuvieron a él, una noche de septiembre de 1976. Su mamá lo abrazaba llorando y no podía soltarlo, temiendo que le desaparecieran otro hijo. En primer término lo alojaron en el Regimiento de Gualeguaychú y a la noche siguiente lo esposaron y le vendaron los ojos con una tela adhesiva que días más tarde solamente se la pudieron despegar con nafta, lastimándole la cara y los párpados. Luego siguió el trasladado en el Ford Falcon –lo identificó por el ruido del motor– y la parada para subir a quien después sabría que era Felguer.

En la Policía Federal, donde Mazzaferri enseñaba a torturar a sus camaradas, sufrió colgamiento, maltratos, golpes y picana. Pero el "mayor sufrimiento –dijo– fue escuchar los alaridos de dolor" de su compañero de cautiverio. Luego de cuatro o cinco días, lo regresaron a la unidad militar de Gualeguaychú y días después fue dejado en libertad.

Marta Felguer, por su parte, declaró por videoconferencia desde Concepción del Uruguay. Ella contó cómo fue la detención de su hermano mientras hacía la colimba en Villaguay y su traslado a Concepción y luego a Gualeguaychú. Relató que las torturas y los demás padecimientos que debió soportar le causaron graves secuelas. "Quedó en estado muy precario, en un estado de indefensión psíquica. Siempre sentía que lo estaban persiguiendo para matarlo. Deambuló por muchos lugares, vivió con mucho miedo, tuvo problemas de salud y recién pudo hablar de lo que le pasó muchos años después", expresó.
Mazzaferri

Escarmentar y desarticular

Juan Carlos Rodríguez, militante de la Unión de Estudiantes Secundarios (UES) en los 70 en Concepción del Uruguay, relató cuando fue detenido el 19 de julio de 1976 en su casa. Tocaron timbre y al abrir la puerta encontró a un compañero suyo acompañado de dos hombres: Julio César Rodríguez y Mazzaferri. Lo trasladaron en el Dodge 1500 que usaba el imputado en esta causa, hacia la delegación de la Policía Federal. Allí recibió golpes, insultos y amenazas de parte de las mismas personas. Le preguntaban por el mimeógrafo con el cual él y sus compañeros de militancia imprimían volantes con consignas contra la dictadura. También presenció las torturas que sufría Carlos Martínez Paiva, otro detenido.

Juan Carlos "Changui" Rodríguez es uno de los adolescentes que padecieron a Mazzaferri y el resto de los represores. Así el grupo de tareas pretendía escarmentar y desarticular a los jóvenes que militaban en política. Justamente, antes de ser liberados, los estudiantes fueron llevados a una reunión donde estaban sus padres y en la que Raúl Federico Schirmer, jefe de Batallón de Ingenieros de Combate 121, los arengó para que desistieran de las actividades que las autoridades militares consideraban "subversivas". Durante mucho tiempo los jóvenes debieron evitar reunirse y hasta cruzarse en la calle.

El juicio continuará este viernes con las declaraciones de más testigos ante el Tribunal Oral Federal de Paraná, integrado en este caso por Beatriz Caballero de Barabani, Otmar Paulucci y Jorge Sebastian Gallino.
Mimeógrafo


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