Opinión
Domingo 20 de Agosto de 2017

Los más pobres entre los pobres

Daniel Caraffini
De la Redacción de UNO
dcaraffini@uno.com.ar

Hoy será un día de máxima diversión y alegría para los niños, y es justo y merecido que así sea. Todos hacen el máximo esfuerzo por agasajar a los más pequeños: desde los padres y abuelos hasta los dirigentes barriales y sociales; empresas e instituciones y distintos organismos públicos y privados. El objetivo es que en este día especial, a ninguno le falte un juguete, para hacerlos feliz.
El País de la Infancia es un lugar único y mágico, de inocencia y fundamentalmente sueños. Pero cada vez son más los niños que viven penurias, soportan todo tipo de negación de derechos, padecen necesidades básicas, afrontan angustiantes dramas sociales, en lugar de jugar o estudiar. Con ellos, hay una deuda grave y riesgosa para el futuro de la sociedad: los niños hoy, como desde hace ya varios años, son el segmento etario con más pobres; son los más castigados, los más postergados y avanzan por la vida con un estrechamiento del horizonte de oportunidades.
Según el Barómetro de la Deuda Social de la Argentina que elabora la Universidad Católica Argentina, con los últimos datos actualizados, en Paraná el 35% del total de chicos de 0 a 17 años pertenecen a estratos sociales pobres o muy pobres. Es decir, uno de cada tres, o de otra manera, unos 31.000 chicos si se tiene en cuenta que en el aglomerado Gran Paraná –la capital provincial, Colonia Avellaneda, San Benito y Oro Verde– hay 99.223 menores entre 0 y 17 años.
Casi un 40% asiste a un comedor, sea barrial, parroquial, de organización no gubernamental o en la escuela; más de la mitad no realiza actividades físicas o deportivas extraescolares; ocho de cada 10 no hacen actividades culturales y artísticas.
Si se incluyen todos sus derechos –a la educación, a una alimentación sana, el acceso a la cultural, al deporte, a vivir en un ambiente saludable, etc– más del 50% de los chicos tiene cercenado o está privado de una o más condiciones básicas de vida.
El 50,4% vive en zonas o barrios donde se manifiesta la venta y tráfico de drogas; y cerca del 46% vive en un hogar cuyo jefe tiene un empleo precario, es desempleado o subempleado– que hace changas, pero no tiene remuneración fija–.
Acceso y permanencia en la escuela, atención sanitaria digna, nutrición acorde, recreación y esparcimiento, salud física, planteos casi absurdos por su carácter básico, pero que son una deuda pendiente en el siglo XXI. Derechos que faltan y laceran el entramado social, y que hoy tal vez sean los deseos de muchos padres para sus hijos, en el Día del Niño.

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