Arte
Miércoles 19 de Julio de 2017

Lejos de las computadoras, la Sáenz Peña se llenó de artistas

Bajo la siesta. La plaza de calle Carbó, en Paraná, tiene en las tardes numerosos atriles, delantales, paletas, pinceles y colores, bien al lado de la calesita. Hasta que terminen las vacaciones, El Atelier de los Gurises convoca a los niños a jugar

En una soga colgaban ayer las obras de arte: había de todo y se secaban al sol. Primaba lo abstracto y el paisajismo. Más tarde, una hora después, los autores pasaron a retirar los trabajos. La propuesta cultural y educativa pertenece a Teatro Bufo y la iniciativa se llama El Atelier de los Gurises. Hasta que terminen las vacaciones, funciona por la tarde en la plaza Sáenz Peña.

"Esto es muy cibernético", dijo Sergio Regner , uno de los impulsores de la propuesta a modo de chiste. Les estaba por dar a dos niños un delantal a cada uno. Ya había colocado en los atriles respectivos una hoja blanca, el espacio donde los artistas iban a desarrollar la imaginación por un rato. Habrá que decirlo: la iniciativa no solo es buena, atractiva e interesante, es también una posibilidad para los chicos porque juegan, se divierten y aprenden.

El Atelier de los Gurises es un medio de vida para Regner y también de otros artistas con los que comparte esta actividad. Tiene el costo de 25 pesos por obra de arte y los chicos se pueden quedar todo el tiempo que quieran hasta terminar la pintura: algunos más de una hora.


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Un poco más atrás daba vueltas la calesita de la plaza, sonaba Susanita tiene un ratón, había un grupo más alejado de jóvenes que se subían a unas telas; la mayoría tomaba mates en el sol de la siesta: eran las 15.30. Hasta las 18 funciona el atelier placero, pero con estas temperaturas ya un rato antes quedan muy pocos.

Este grupo teatral también tiene una escuela de murga, entre otras maneras de salir adelante.

En el atelier no solo les brindan los elementos a los chicos, también les enseñan, por ejemplo, a jugar con los colores y a limpiar el pincel. "Esto es una herramienta", dijo Regner, y contó que los han contratado para fiestas de cumpleaños y que hasta prestan todos los materiales a artistas de otros lugares para que también puedan realizar la actividad.


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Los chicos tienen de todo para pintar y los elementos están realizados con materiales reciclados. "La actividad funciona porque estamos en contacto con ellos", sostuvo Regner y tenía razón: los niños lo llamaban para mostrarle sus trabajos, para preguntarle cosas, para avisar que estaban por terminar. Es que además les explican y los ayudan, pero los dejan hacer con toda libertad.

Uno de los chicos, antes de sentarse en su lugar, le dejó la galletita que tenía en la mano a su mamá y se puso manos a la obra, sin perder el tiempo. Pintó un árbol, como los que tenía enfrente. "¡Miralo!, ¡miralo!", gritó una nena mientras señalaba su obra. "La verdad, muy bueno", le respondió Regner.

Este grupo de trabajo está en la búsqueda de abrir esta propuesta a otros lugares, a otras plazas y barrios de la ciudad con la posibilidad de llevar una biblioteca andante y juegos para niños como una manera también de ayudar en el sustento a otros artistas. "Es un trabajo hasta para quien nos hace los delantales", contó.


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Celia García fue la encargada de llevar adelante las Vacaciones en colores, una propuesta del mismo atelier. La actividad termina hoy y se trata de un taller más intensivo que dura dos horas y donde les ofrece a los chicos muchas más herramientas. Está pensado desde los 4 a los 10 años. Les cobran 100 pesos por día y a cada asistente les regalan una libreta y colores. Inició hace dos días y para quienes iban las tres tardes era más barato.

"Les enseñamos técnicas que pueden hacer con materiales en sus casas", dijo García, y nombró el uso de hilos, de velas, crayones y hasta de betún; dibujan con los dedos, la pasan bien y se llevan todas las obras realizadas a sus casas. Entre otros objetivos quieren demostrarle a los chicos que no solo es pincel y pintura, y abrirles así la posibilidad de que se expresen de otras maneras. "Les presentamos otras formas de divertirse, de alejarse de la computadora", dijo la mujer con gracia y las manos llenas de colores, bajo el sol de la siesta.


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Aprenden. La propuesta educativa y cultural crece cada día.
Aprenden. La propuesta educativa y cultural crece cada día.
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Pintora. Como otras, la niña se sentó en su banco y ante tanto verde  se dejó llevar por su imaginación.
Pintora. Como otras, la niña se sentó en su banco y ante tanto verde se dejó llevar por su imaginación.
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