Consumo
Viernes 14 de Julio de 2017

Las verduras locales cumplen normas sobre uso de plaguicidas

"Senasa releva permanentemente", aseguró el horticultor Mario Bevilacqua. La producción en Paraná solo cubre un 20% de la demanda

Un estudio académico volvió a poner en escena un tema preocupante: la alta toxicidad de los productos hortícolas, a raíz del uso de plaguicidas. El trabajo realizado por las universidades de Buenos Aires (UBA) y La Plata (UNLP) planteó que cuatro de cada 10 frutas y verduras que se consumen en Capital Federal, no cumplen con la norma sobre uso de plaguicidas.

El estudio consistió en la búsqueda de residuos de plaguicidas (insecticidas, fungicidas y herbicidas) en 85 muestras de naranjas, morrones, lechugas, zanahorias y tomates (ver recuadro Alimentos contaminados en la mesa).

En ese marco, el productor local Mario Bevilacqua, afirmó que la producción hortícola de Paraná está siendo relevada en forma permanente por el Senasa. "El instituto realiza controles y estudios permanentemente en el Mercado Concentrador El Charrúa. En nuestro caso, estamos trabajando dentro de los parámetros estipulados, con productos de bandera verde. En materia de plaguicidas estamos bien controlados", explicó.

Actualmente, tanto para verduras como frutas, se utilizan productos agroquímicos que tienen distintas identificaciones. Hay plaguicidas denominados "banda roja", que están prohibidos por ser altamente tóxicos; le siguen banda amarilla, azul y así va bajando, hasta el verde, que manifiesta que está totalmente libre de materias que puedan hacer mal al organismo. Estos últimos son los utilizados por los productores hortícolas locales, según admitió Bevilacqua. "Son productos caros, de origen norteamericano, habilitados por Senasa", señaló.



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Panorama local



De todos modos, acerca de lo que finalmente consumen los paranaenses, la producción hortícola local abarca zanahoria, lechuga repollada y común, acelga, espinaca, achicoria, rúcula, remolacha, perejil y, cada vez menos, tomates y pimientos. La oferta solo alcanza a cubrir entre 20% y 25% de la demanda.


"No podemos aseverar qué pasa con la producción que entra de otras provincias, tanto en verduras como frutas. Al no haber acá, hay que traer, y en estos momentos las verduras de hojas llegan desde Santa Fe, y también proceden de Mar del Plata, La Plata, Mendoza y Salta. Cada cajón llega con su marbete, con su origen de empacado, y Senasa realiza estudios", señaló, aunque claro está, hay una imposibilidad de evaluar todos los productos que ingresan al mercado local.


La realidad es que hay muy poca producción local, remarcó Bevilacqua. Dijo que en los últimos 15 o 20 años se redujo casi a la mitad, tanto la cantidad de productores, como la superficie de producción. "El productor mediano y grande se fue cayendo, y el chico produce en pequeñas proporciones. Esto es así porque el grande necesita emplear gente, lo que achica el margen de rentabilidad, y sufre muchas cargas tributarias. Además, cuando uno deja de producir, inmediatamente esos terrenos se incorporan al ejido urbano. Hoy habría que irse a las afueras", citó, en referencia al área metropolitana que abarca Paraná, con sus ciudades satélites (Colonia Avellaneda, San Benito y Oro Verde): "En el campo, con grandes superficies, la producción hortícola debería contrarrestar o convivir con las plantaciones de soja, pero puede resultar afectada", sostuvo al reflexionar acerca del estrangulamiento que atraviesa la producción hortícola.


En la actualidad hay casi una veintena de productores locales, con una superficie de producción calculada en cerca de 300 hectáreas.



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Números


- 300 hectáreas alcanzan el parque hortícola de Paraná. El retroceso de la superficie cultivada es una tendencia irrefrenable, desde hace 15 o 20 años.

- 20 la cantidad de productores de la ciudad. Van desapareciendo aquellos medianos y grandes, y quedan chicos, con pequeñas superficies.




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Alimentos contaminados en la mesa



El estudio de las universidades de Buenos Aires (UBA) y La Plata (UNLP) reveló que seis de cada 10 frutas y verduras que se consumen en Buenos Aires contienen al menos un plaguicida; cuatro de cada 10 exceden el límite permitido por la regulación actual o contiene agroquímicos prohibidos; y un 10% tiene al menos tres plaguicidas mezclados de distinto tipo.


El trabajo estuvo a cargo de la Cátedra de Soberanía Alimentaria (Calisa) de la Escuela de Nutrición de la UBA y el Espacio Multidisciplinario de Interacción Socioambiental (Emisa) de la UNL.


El estudio consistió en la búsqueda de residuos de plaguicidas (insecticidas, fungicidas y herbicidas) en 85 muestras de naranjas, morrones, lechugas, zanahorias y tomates entregadas por la población de la ciudad de Buenos Aires, a partir de una convocatoria de la cátedra entre el 27 y 30 de septiembre de 2015 que invitaba a llevar las frutas y verduras que se compran cotidianamente en la verdulería.


La investigación –difundida por Télam– detalló que 4% de las muestras tenía concentraciones de plaguicidas por encima de los límites máximos de residuos (LMR) permitidos por el Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (Senasa), dependiente del ministerio de Agroindustria. Sin embargo, cuando los investigadores aplicaron la resolución del Senasa que establece que si un producto no está regulado para un alimento lo máximo permitido es el 0,01 mg/kg, entonces las muestras que se encuentran "fuera de la regla" ascendieron a 42%.


El informe también detectó en las muestras plaguicidas directamente prohibidos como Endosulfan, Paratión o plaguicidas organoclorados persistentes de la familia del DDT e infirió que "su presencia se debe a procesos de translocación desde el suelo, por la persistencia de estos compuestos en suelo como consecuencia de su uso y persistencia, en el pasado".



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Concentraciones



En referencia a los alimentos analizados, la zanahoria es el que tiene mayor carga total de plaguicidas, seguida por la naranja y en último lugar se ubica la lechuga: "La concentración más alta cuantificada fue de 450 microgramos/kilo para L-Cialotrina en una muestra de zanahoria, para la cual no está regulado; para este alimento también se detectaron 3 excesos de LMR para el compuesto Azoxistrobin", detalla el informe.


El estudio añade que "en morrones se encontraron como plaguicidas más problemáticos Tebuconazol, Epoxiconazol, Acetocloro y Corpirifós así como en naranjas el piretroide Cipermetrina con 205 microgramos/kilo y tomate con 89 microgramos/kilo".


Del total de plaguicidas evaluados, el que se detectó con más frecuencia fue el Clorpirifós (15,3%) seguido de Epoxiconazol y Fipronil (14,1%) y Permetrina (12,9%). En 2015 el Emisa había analizado frutas y verduras del Banco de alimentos de La Plata, y allí había encontrado que 42,5% de las muestras contenía plaguicidas que superaban el límite o no estaban registrados.


"Es sorprendente ver cómo coincide ese porcentaje en dos ciudades diferentes y con dos años de distancia. Observamos entonces como problema principal que hay químicos que no están registrados y, por lo tanto, no están regulados", expresó Damián Marino, responsable de Emisa al presentar los resultados durante la última clase de la cursada de la Cátedra de Soberanía Alimentaria de la Escuela de Nutrición de la UBA.




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Problemática


La coordinadora de la cátedra, Miryam Gorban, sostuvo: "El objetivo es generar conciencia sobre la importancia de comer seguro y soberano. Este estudio demuestra que el uso de los agroquímicos no es un problema sólo de los pueblos fumigados o de los sectores rurales, sino de toda la población". Los resultados llegaron dos meses después de que Senasa informó que en operativos hechos entre 2011 y 2013 se detectaron partidas de frutas y verduras fumigadas con hasta 22 pesticidas: el 98% de las peras dieron positivo en 20 variedades de insecticidas/fungicidas, mientras que en mandarina y naranja fue en 92% y 84% de las muestras.



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