Arte
Domingo 19 de Marzo de 2017

En tiempos donde imperan los estereotipos, resisten con su arte

Hoy se celebra el Día del Artesano. Quienes trabajan con sus manos reivindican la opción de producir objetos con una impronta única

Trabajan con las manos y con el entusiasmo. Algunos lo hacen moldeando, otros cosiendo o tejiendo, otros cincelando. De distintas maneras dan forma a aquello que antes era solo materia prima, sin encanto ni funcionalidad. Lo convierten en un mate, una olla de barro, algún adorno, una prenda de vestir u otro tipo de objeto. Ponen su impronta en ese combo que incluye un proceso creativo en el que se entremezclan la práctica, el talento, la entrega, la pasión y el compromiso. En cada terminación imprimen su sello personal y eso hace que aunque haya parecidos, cada cosa que producen sea única e irrepetible, aún en tiempos donde la reproducción en serie se impone implacable.
En el Día del Artesano, que se conmemora cada 19 de marzo, UNO habló con algunos referentes de la región, quienes compartieron su testimonio acerca de las satisfacciones que esta actividad les reporta; y también dieron cuento de los desafíos que deben afrontar en la actualidad, en tiempos en que en el mercado impera la reproducción y el consumo de objetos descartables y estereotipados, fabricados en serie.
En el caso de Javier Tabares, hace 27 años que transforma las calabazas materas en verdaderas obras de arte. Utiliza una herramienta llamada buril, con una barra prismática de acero, fina y puntiaguda, cuyo filo permite dibujar, tallar, ahuecar y dar forma a distintos diseños sobre una superficie determinada a la que después pinta con tinta china, con colores que resaltan y le dan un acabado prácticamente perfecto.
Además de mates, con la misma materia prima fabrica yerberas, azucareras, relojes, portallaves, llaveros, veladores, entre otras opciones. Son cosas que se disfrutan con la vista y con el tacto y que hacen que sean una excelente alternativa para darse un gusto personal o para quedar bien cuando hay que hacer un regalo.
Según contó a UNO, al oficio se lo enseñó un tío. De él aprendió los saberes necesarios para transformar los insumos en algo útil y valioso, y recibió las correcciones y el asesoramiento para hacer un trabajo prolijo, original y sobrado de encanto. "Empecé en 1990 y mi tío me guió en mis primeros pasos. También a través de él ingresé al Centro de Artesanos de Paraná, una asociación de la que formé parte hasta el año 2013", comentó.
Sobre el proceso a través del cual convierte los frutos de una planta en artesanías, señaló: "Hago el tallado con la calabaza de la planta del mate con una técnica denominada burilado: primero dibujo los motivos en el mate a mano alzada; luego, con el buril tallo todas las líneas y con gubias se desbasta. Los colores son teñidos con tinta china; se empieza con el negro y se sigue con los demás tonos que lleve la pieza".
El tiempo que le lleva terminar cada unidad depende sobre todo del tallado. "Algunos trabajos demandan varios días", aseguró, a la vez que rememoró que por sus obras recibió reconocimientos en diferentes instancias: "Participé en varias ferias y recibí premios por mi trabajo, algunos en la Fiesta Nacional de la Artesanía, en Colón, y en 2007 tuve una mención en los premios Escenario de Diario UNO".

Principales desafíos
Javier Tabares afirmó que si bien ser artesano le brinda numerosas satisfacciones, no es fácil vivir exclusivamente de esta actividad. "Para los representantes del arte la situación es complicada en Paraná, ya que no existe un apoyo de parte de los organismos que tendrían que difundir y promocionar la actividades culturales. Se le da más importancia a lo que viene de afuera y no hay ni hubo un acompañamiento por parte de algún gobierno al artesano que tiene que laburar todo el tiempo para que pueda vivir de su trabajo", aseguró.
Sin embargo, subrayó: "Igual la seguimos peleando y hoy en día trabajo por pedidos. Subsisto y sobrevivo de esa manera, aunque me gustaría que haya más apoyo para que nuestra tarea sea menos dificultosa en este sentido".
Por último, reflexionó sobre la valoración que en general se tiene sobre lo artesanal y aseveró: "Muchas veces se hace difícil cobrar lo que se debe por un trabajo".

Innovar a partir de un legado familiar

Germán Sendra forma parte de la tercera generación de artesanos de su familia. En Estación Racedo, a 30 kilómetros de Paraná, fabrica extractores eólicos, baldes, fuentes y regaderas de chapa galvanizada, entre otros artículos. Lo hace en el taller que era de su abuelo, con herramientas de la década de 1930. En ese entonces la producción llenaba vagones enteros con mercadería que se distribuía a diferentes partes del país. En la actualidad la industria del plástico acapara el rubro y venden un 90% menos que en los años de esplendor del negocio, pero ese no es un motivo que los empuje a desistir.
Fue su padre quien siguió adelante con la actividad y ahora él continúa con la posta, aunque incursionando también en otras novedades, como la platería en algún momento, la orfebrería o la fabricación de bijouterie de nácar con las cucharas de río.
Vende lo que fabrica en Rosario, Santa Fe, El Tigre, Paraná y otras localidades. Asegura que se puede viviendo del arte, con una buena administración de los gastos y un trabajo sostenido, que incluye la innovación permanente. A su vez, destaca la libertad de poder llevar adelante su labor en cualquier ciudad, provincia o país en que se lo proponga, pero sobre todo pone el énfasis en el placer de poder realizar un producto que termina siendo particular y único: "Lo más lindo de ser artesano es el gozo de poder terminar alguna obra y que la gente la quiera y se la lleve. Por ahí he llegado a alguna ciudad que no conozco y me he encontrado con alguna pieza que hice, y es muy reconfortante este tipo de cosas", expresó.
Fiel a su espíritu emprendedor, Germán fue sumando otras alternativas en su taller y junto a otros artesanos de su localidad, están desarrollando un producto nuevo: "Se trata de una cocina artesanal a leña que no produce humo", contó a UNO y señaló: "Es un biocombustor, que equilibra de tal manera la combustión que no genera humo y esto es muy valorado. Además de esta característica, logra ser una respuesta a una demanda social en los lugares donde hay carencias, sobre todo donde hay gente que no tiene acceso al gas. Buscamos llevar una solución, con una energía más sustentable, ya que contamina el ambiente".
Hace un año que comercializan esta alternativa y ya la dieron a conocer en otros lugares, cocinando por ejemplo en localidades de la Quebrada de Humahuaca, en la provincia de Santa Fe y en el evento Sabores del Litoral, que hace poco se hizo en Paraná. Al respecto, evaluó: "La respuesta de la gente es increíble. Y es impresionante cómo funciona el artefacto. Además, con esto le estamos dando trabajo a gente que recién se inicia con el tema de soldadura. Es un proyecto interesante, donde tratamos de incorporar artículos que tengan que ver con energías renovables y saludables".
Por otra parte, destacó que su idea es que más personas conozcan su taller, para dar testimonio de que es factible trabajar hoy en día en forma artesanal con elementos en desuso y materiales de descarte, que se pueden transformar en algo útil, con herramientas de principios del siglo pasado y de manera artesanal. "Nos gustaría que las escuelas de la zona, por ejemplo, nos visiten y vean cómo trabajamos. Hacemos objetos con lo que nos provee el entorno y con creatividad se pueden realizar muchas cosas. Queremos que vean de qué manera una chapa plana se puede convertir en un objeto tridimensional y puedan observar el proceso de fabricación. De esta manera, buscamos que el oficio del artesano hojalatero no se pierda, porque hoy lo esta suplantando mucho el plástico", concluyó.

La satisfacción de transformar cosas
Mario Perrone trabaja en una dependencia de la Municipalidad de Paraná y además desde hace 18 años es artesano en cuero. Asegura que esta labor tiene sus secretos y que cada persona que se dedica a la actividad le coloca su impronta. "Varía según la técnica, las herramientas que se utilicen, entre otras cuestiones", confió a UNO.
Entre su producción, se destacan los mates, los termos forrados, los portatermos, los señaladores y los llaveros. En la actualidad realiza tareas para un taller mayorista, pero de vez en cuando participa en alguna de las ferias que se montan para que quienes trabajan con sus manos puedan acceder a espacios donde comercializar sus artículos. "Pertenezco a la feria Poeta Carlos Álvarez. En Paraná en total hay cuatro ferias; las otras tres son El Ceibal, Inti y el Centro de Artesanos. A todos los que forman parte de cada uno de estos espacios les mando un saludo en su Día", manifestó.
En este tipo de espacios el intercambio de experiencias es muy enriquecedor y entre pares comparten sus vivencias en torno a la pasión de poder realizar con sus propias manos cada objeto. Sin embargo, también reviste una labor que a veces es extenuante y al respecto Mario aclaró: "Te tiene que gustar hacer esto".
Si bien hoy en día los artesanos deben hacer un esfuerzo extra para poder desarrollarse, ya que sumado al hecho de que en general aumentaron los costos de producción también advierten una caída importante en las ventas, no bajan los brazos: "Hay productos de otros materiales que le significan una competencia al rubro, aunque la calidad del cuero sea superior. Si bien no son ni parecidos, por ahí la gente ve algo más barato y lo compra", explicó.
Por último, destacó: "Normalmente quienes trabajamos en cuero somos artesanos y tenemos la gran satisfacción de ir transformando el material a nuestro gusto, dándole la forma que queremos, hasta que el producto queda terminado. Es muy lindo ir por la calle y reconocer algún artículo propio, como un mate que alguien está cebando y tomando en una plaza".

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