La Provincia
Martes 27 de Junio de 2017

En Tezanos Pinto desestiman las leyendas y luchan por progresar

Sus habitantes niegan que haya fantasmas, y confían que pronto tendrán el asfalto que los unirá a otras localidades y traerá crecimiento

En Tezanos Pinto viven alrededor de 300 personas, que se quedan sobre todo porque aman su tierra. Dolidos por el mote de "pueblo maldito" que el domingo le asignó un programa de televisión de Buenos Aires a esta localidad entrerriana, basándose en la leyenda de la casa embrujada que supuestamente existe en el lugar, sus habitantes reivindican el arraigo y desestiman todo mito erigido en torno al inmueble que perteneció a la familia que le dio nombre a la urbanización, que pronto cumplirá 105 años.

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"Historias de un pueblo al que nadie quiere ir", fue el título que le atribuyeron al informe emitido en un canal nacional, en el que afirmaban que los trenes y colectivos dejaron de pasar a causa del miedo, debido a una especie de "maldición". Esto provocó indignación y desazón entre sus moradores, e incluso llevó a Ángel Cappellacci, el presidente de la Junta de Gobierno, a pensar en renunciar; y por este motivo se reunirá hoy con Mauro Díaz Chávez, el director de las Juntas de Gobierno de la Provincia, para ver qué decisión toma. "Esta leyenda de los fenómenos paranormales surgió en 1988 y desde entonces le hace mucho mal al lugar y a quienes vivimos ahí", sostuvo Cappellacci.

Restos de la casona "embrujada" de Tezanos Pinto. Foto UNO/Juan Ignacio Pereira
Restos de la casona
Restos de la casona "embrujada" de Tezanos Pinto. Foto UNO/Juan Ignacio Pereira

En este marco, desmintió que haya fantasmas y contó cómo es la realidad de Tezanos Pinto, el pueblo que busca aferrarse al progreso con sus recursos y donde trabajan para que por fin lleguen los cinco kilómetros de asfalto que los separan de Oro Verde y que le cambiarán la realidad a sus habitantes: "Hoy estamos a un paso de concretar el sueño de hace 50 años de unir el pueblo por asfalto con Oro Verde; nos faltan esos cinco kilómetros de asfalto para que podamos tener salida con un transporte público y estamos esperando que se llame a licitación muy pronto".

A su vez, comentó que confía que el gobernador Gustavo Bordet disponga que esta obra se haga pronto, ya que los colectivos no pasan por el mal estado del acceso y la gente queda asilada: "El tren no pasa desde 1992 y tampoco los colectivos, porque no hay asfalto y el camino está en muy malas condiciones. Que no haya medios de transporte público es el gran problema que tenemos en el pueblo y por el que tanta gente se ha ido, incluyendo mis cuatro hermanos".


Al respecto, Cappellacci opinó: "Estamos a solo 20 kilómetros de la Plaza de Mayo, en Paraná. Debemos ser uno de los pueblos más cercanos a la capital provincial y a la vez el que más lejos está, porque todos los demás pueblos tienen colectivo y en Tezanos Pinto no hay. Eso hace que la gente se termine yendo", reflexionó, y contó que la localidad solo tiene escuela Primaria y los jóvenes que quieren seguir el nivel Medio tienen que irse o viajar todos los días a Oro Verde o Villa Fontana. En este marco, comentó: "Tengo cuatro hijos y cuesta llevarlos todos los días a la escuela Secundaria, y buscarlos en distintos horarios; es un sacrificio que uno hace. Teniendo medios de transporte todo sería mucho mas fácil".

Restos de la casona "embrujada" de Tezanos Pinto. Foto UNO/Juan Ignacio Pereira
Restos de la casona
Restos de la casona "embrujada" de Tezanos Pinto. Foto UNO/Juan Ignacio Pereira

El presidente de la Junta de Gobierno señaló además que tienen proyectado urbanizar el pueblo, donde ya se hizo un loteo con 80 lotes y se vendieron todos. "Se está por abrir otro de 50 hectáreas y hay un gran interés. Desde esta gestión de la Junta de Gobierno, gracias al gobierno de la Provincia se hizo cordón cuneta, asfalto, cambiamos toda la cañería de agua y la luminaria, que antes era obsoleta y pusimos columna. Hemos mejorado y hecho mucho. Limpiamos los alrededores del ferrocarril y otras áreas y reconstruimos la estación de tren cuando Tezanos Pinto cumplió 100 años, en 1992", dijo, y concluyó: "En ese programa de televisión dijeron que nadie quiere vivir acá porque es pueblo maldito, y esto es una falacia. No todos los pueblos tuvieron la misma suerte que nosotros de poder mejorar en estos últimos años, con ayuda del gobierno provincial. La perspectiva es seguir haciéndolo y si Tezanos Pinto mejora se va a ir poblando, pero esto lleva tiempo".

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Un mito que le roba la tranquilidad al pueblo
Ángel Cappellacci, el presidente de la Junta de Gobierno de Tezanos Pinto, vive desde siempre en el lugar. A sus 46 años, asegura, no se irá del pueblo en el que eligió quedarse porque allí estaban sus padres. Hoy lucha porque llegue el tan ansiado progreso, de la mano de las obras que ya se hicieron y de las que aún falta pero se las prometieron.
Sin embargo, sus habitantes deben lidiar con una leyenda de fantasmas que atrae a curiosos y vándalos que causan perjuicios en gran parte de la urbanización, donde no tienen policías y cada vez que pasa algo deben llamar al destacamento de María Luisa, que está a varios kilómetros. "Lo de la casa embrujada le hace mal al pueblo y es todo una gran mentira. Hasta 1988 ese inmueble estaba intacto, hasta que empezaron a decir que había fantasmas. Entonces empezó a ir mucha gente al lugar y rompieron lo que había, tratando de buscar no sé si oro o qué. Se llevaron todo, se robaron las camas de bronce del siglo pasado, las vasijas, todo lo que estaba ahí lo saquearon", contó a UNO, y agregó: "No solo que hicieron ese daño, sino que con esta misma leyenda siguen rompiendo otras cosas en la actualidad, como la estación del tren, que ya sufrió hechos de vandalismo cuatro veces y ahora está intrusada".
Los moradores de Tezanos Pinto tratan de preservar la tranquilidad del lugar, donde mayormente vive gente trabajadora y de edad avanzada. Pero deben soportar el asedio de los curiosos que se acercan atraídos por este mito, que en muchos casos cometen actos de salvajismo en el pueblo y molestan a sus habitantes. "Además de romper cosas, de noche golpean las puertas de las casas, y andan a los gritos o a los tiros. En algunos casos afectados por la droga o el alcohol", aseveró Cappellacci.

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