Religión
Viernes 29 de Septiembre de 2017

En San Miguel, Puiggari levantó banderas políticas de la Iglesia

En su homilía, el prelado cuestionó que se quiera decidir quién vive y quién no, sea niño o anciano

"Hoy, la tentación del demonio tiene una gran fuerza. La cultura de hoy quiere decidir qué está bien y qué está mal, quién vive y quién no vive. Quiere decidir si un niño concebido puede vivir o no, si un anciano puede vivir o no, porque ya no es motivo de factor económico", planteó el obispo Juan Alberto Puiggari en uno de los tramos más fuertes de la homilía que celebró ayer en el marco de la festividad de San Miguel Arcángel, patrono de la provincia. Frente a una multitud que colmó el más antiguo templo de Paraná, en calle Gardel y Buenos Aires, pero con la notoria ausencia de las máximas autoridades políticas –solo estuvieron la viceintendenta Josefina Etienot y el responsable de Prensa de la Policía de Entre Ríos, Mario Céliz–, el prelado aprovechó la liturgia para hablar del bien y del mal actual, tal como la batalla celestial librada por San Miguel contra el demonio. Junto con la referencia en contra del aborto, e incluso sobrevolando al tema de la eutanasia, marcó un discurso de lo más tradicional de la Iglesia. Sostuvo, en otro tramo: "Necesitamos la ayuda de San Miguel. El ateísmo práctica, el secularismo y la falta de fe han penetrado todos los sectores de nuestra sociedad.

Es nuestra misión confesar nuestra fe", indicó, y apeló a un textual de San Juan Pablo II, que al hablar del arcángel, le encomendó que defienda la Santa Iglesia. "Hoy el papa Francisco, en su liturgia, hablaba de la seducción del demonio, de que queremos ser como Dios. Cuando el hombre se rebela contra Dios, termina rebelándose contra el hombre. Y la historia nos demuestra cómo nos ha ido", añadió. Mirada social Entre medio, entre expresiones acerca de la festividad de San Miguel y su importancia en la provincia, en la ciudad y fundamentalmente en el barrio, arrojó también condenas contra el ateísmo, la infidelidad, la falta de fe "y el consumismo que nos vacía". Y agregó: "Necesitamos en estos tiempos a San Miguel porque las bases de la sociedad están temblando, tambaleándose, como consecuencia de haber negado los derechos de Dios". "Pedimos por las autoridades y por todos aquellos que tienen responsabilidades para trabajar por el bien común, especialmente de los más necesitados", acotó más adelante.

Pese a la situación en que hace un tiempo está envuelta la Iglesia en Paraná por los distintos casos de abusos, no hubo referencias a ello. Más allá de la ausencia notoria de autoridades políticas municipales y provinciales –a excepción de Etienot–, la feligresía se volcó como es habitual al festejo del patrono provincial. Previo a la celebración de la liturgia, se realizó una peregrinación: salió del templo y recorrió calles Buenos Aires, Laprida, Santa Fe y Alameda de la Federación. Los fieles desparramados detrás de la imagen del arcángel ocuparon cerca de una cuadra. Al término de la misa, alumnos de la Escuela Ceferino Namuncurá del barrio Puerto Nuevo celebraron su primera comunión.

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