Educación
Domingo 07 de Mayo de 2017

En la Escuela Hogar había una necesidad y nació un derecho

Se trata de una experiencia social y educativa de más de 10 años. En el histórico complejo Eva Perón de Paraná funciona uno de los pocos jardines lúdicos expresivos de la provincia destinado a garantizar el acceso y permanencia estudiantil

Mientras sus jóvenes padres completan sus estudios en horario nocturno, ellos juegan, se entretienen y son estimulados. No hay corridas de niños por los extensos y laberínticos pasillos del complejo Escuela Hogar Eva Perón; tampoco hay madres o padres afuera de las aulas, intentando calmar a sus niños en el medio de una clase, o tratando de controlar o ver qué hacen, perdiendo la atención de los docentes.


La histórica edificación – declarada Monumento Histórico Nacional– mantiene bien alto su objetivo social y de contención para la que fue levantada, a mediados del siglo pasado: además de su oferta educativa matutina y vespertina, en este caso, cumple en garantizar el derecho a la educación, consagrado por la Ley Provincial de Educación N° 9.890 para asegurar la permanencia y egreso de los alumnos y alumnas nocturnos. Allí funciona Betito, el jardín lúdico expresivo para los alumnos que concurren tanto para completar sus estudios primarios como secundarios, en la escuela Alberto Gerchunoff.


Donde hay una necesidad, hay un derecho, inmortalizó Eva Perón, y en el complejo que lleva su nombre hubo entonces una lucha y un compromiso para garantizar el derecho a la educación de esos jóvenes y adultos.


Si bien la institución fue creada y reconocida formalmente desde septiembre de 2011, su labor tiene su génesis hace más de una década.


"Comenzó con personal del programa Jefes y Jefas de Hogar, mamás que cobraban el plan y se ofrecían a cuidar a los hijos de los compañeros, que eran vecinos. Era tal la demanda y la necesidad, que se apuntó a crear un jardín", explicó la docente Analía Suárez. Es que sostuvo, si pasaba algo con alguna criatura, no había seguro que lo cubriese, por ejemplo.


A partir de la lucha de esa comunidad educativa, y con el apoyo y lucha sindical, se alcanzaron respuestas al pedido de cargos: lo primero fue una maestra jardinera, y también un personal de maestranza, cargo prestado por la escuela Benjamín Terán, por dos años.


Era 2005. El jardín funcionaba con más de 30 chicos desde bebé hasta nivel primario, en un aula que se armaba y desarmaba a diario, para no afectar las actividades escolares de los turnos mañana y tarde.


Fue un tiempo también en el que la asistencia pedagógica era muy limitada, y básicamente se apuntaba a entretener a los niños, mientras los papás estudiaban.


"En 2011 sufrimos el incendio de una sala con los elementos que teníamos en un armario. La situación visibilizó la presencia del jardín, que hasta entonces funcionaba como taller recreativo nocturno. Ese año nació Betito", explicó Suárez, que está en el lugar casi desde el comienzo de esta experiencia educativa.


"Se peleó mucho por este espacio, porque los alumnos tenían el derecho a estudiar, y también el derecho para que sus niños estén contenidos", remarcó.


Desde entonces, la institución está contemplada dentro de la normativa del Nivel Inicial, contemplado como jardín lúdico expresivo.


Su directora, Graciela Rundie, contó que actualmente el equipo docente está compuesto por dos maestras jardineras, un auxiliar y un personal de maestranza, y una profesional a cargo de un taller de estimulación, para dos salas: una maternal, destinada a bebés de 45 días y hasta dos años inclusive; y una sala que cobija a niños de 3, 4 y 5 años.


Actualmente hay unos 27 alumnos anotados. Además de Rundie y Suárez, el equipo de trabajo está integrado por María Isabel Rodríguez, Vilma Díaz, Gabriela Spais y la Seño del Taller de Estimulación, Elena Rodríguez.


"Estamos pidiendo otro cargo de maestra de jardín, porque estamos al límite del cupo: en la sala maternal es hasta 12 niños, con dos docentes; y en la otra es hasta 15 niños, con una sola docente", explicó.


La mayoría de los niños en edad de Nivel Inicial, se podría decir que asisten en doble turno a la Escuela Hogar. "Nuestra modalidad es no formal, porque no podemos egresar a los niños a fin de año, por más que tengan cinco años. Nuestra modalidad es lúdico expresiva", aclaró Suárez.



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Perfil



Con el paso de los años, el personal de Betito ha advertido que se han expandido las fronteras de la procedencia de alumnos a la escuela nocturna que funciona en el complejo ubicado en avenida Don Bosco, y que llevan hijos al jardín.


"Cuando empecé era gente de los barrios cercanos, del 1º de Julio, La Palangana, San Cayetano. Era también para que los alumnos terminen el nivel Primario. Posteriormente, con la creación de la escuela Secundaria, empezó a venir gente de todo Paraná. Y cuando le hacemos la entrevista y le preguntamos por qué elige la institución, muchos dicen que es porque tienen el jardín", remarcó la docente.


Consultada por el equipamiento y los recursos didácticos que poseen, la directora destacó que el jardín está en formación permanente. Y si bien acceden a algunos elementos –la mayoría sobrantes de otras instituciones–, existe una imposibilidad para acceder a través de distintos programas, al no figurar como institución única. "Nosotros pedimos una donación, cuando nos anotamos para las ludotecas que tenían que venir de Nación. Pero resulta que Nación verificaba, y decía que no correspondía una ludoteca para una escuela nocturna, porque no les terminaba de cerrar que era para un jardín. Tal es así que nunca nos llegó la ludoteca para jardín", explicó Suárez.


Es por esa razón que desde Betito agradecen la labor de la supervisora, para gestionar lo que se pueda obtener como sobrante de otras instituciones.


"Hay que tener en cuenta que nosotros estamos atados a la realización de distintas actividades, porque al ser de noche no se pueden realizar juegos al aire libre, ni se puede utilizar el patio. Las restricciones son aún mayores en invierno", consideró Suárez.



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Conflicto judicializado y falta de fondos


A la escuela Primaria Alberto Gerchunoff asisten por estos días una treintena de estudiantes, mientras que a la Secundaria, unos 220 alumnos. Allí, en la Escuela Hogar Eva Perón, además de garantizar el acceso a la educación, y la contención de los hijos de los estudiantes, se da una merienda casi al inicio de la jornada escolar–se extiende entre las 18 y las 22–, y antes de la salida se brinda una cena, en dos turnos: a las 21.20 y a las 21.45.


La necesidad de la existencia de jardines maternales en escuelas nocturnas para garantizar el derecho a la educación ha tomado un rumbo legal en 2016, a partir de una presentación judicial de un grupo de 21 alumnos de ocho escuelas nocturnas de Paraná.


Luego de un fallo judicial en diciembre de 2016, que hacía lugar al recurso de amparo presentado y obligaba al Estado a disponer jardines maternales en las escuelas secundarias nocturnas para que madres y padres puedan estudiar y a la vez dejar a sus hijos en un sitio donde estén contenidos, el 12 de enero, la Sala de Procedimientos Constitucionales y Penal del Superior Tribunal de Justicia (STJ) de Entre Ríos revocó la sentencia, tras la apelación del Consejo General de Educación (CGE). El fallo revocatorio que le dio la razón al CGE fue dictado por los vocales Eduardo Carbó y Marcela Davite, mientras que Bernardo Ignacio Salduna se abstuvo de votar.


En el planteo del CGE –para no cumplir con el artículo 43 de la Ley Provincial de Educación N° 9.890– residen fundamentalmente razones presupuestarias.


Es que aún no se ha podido cumplir con la obligatoriedad de las salas de 4 y 5 años establecida en la Ley de Educación Nacional N° 27.045: las salas de 4 años tienen una cobertura del 87%. Y si bien las salas de 5 años, el número alcanza a un 99%, la estrategia del actual gobierno nacional para universalizar la sala de 3 años, hace aún más dificultosa esa extensión presupuestaria para los jardines maternales.


Esta semana, por ejemplo, el CGE dispuso la creación de 46 nuevos cargos docentes para Nivel Inicial, que significa –según se apuntó–, la incorporación de alrededor de 1.000 niños entrerrianos al sistema educativo público y gratuito.


Por estas razones, y mientras tanto, la aparición ocasional y mínima de algunos jardines maternales para escuelas nocturnas en distintas localidades, se concretan mediante convenios de colaboración y financiamiento con gobiernos municipales, por ejemplo.


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