Educación
Domingo 30 de Julio de 2017

El trabajo con los adultos mayores, con mucho futuro

Demanda. El envejecimiento de la población y el incremento de la esperanza de vida exigirá nuevos recursos humanos para el contacto personalizado, en un mercado creciente, donde solo los avances tecnológicos no pueden dar respuestas a necesidades

"Las carreras que en un futuro cercano van a tener mucha más demanda, que van a ser más valoradas, son aquellas que ni la tecnología ni ciertos avances pueden reemplazar. Todo lo que tiene que ver con el contacto humano tiene futuro, es así". La definición fue aportada semanas atrás por el neurólogo Facundo Manes, durante una entrevista en el diario La Capital de Rosario.

En particular, un campo que se va abriendo cada vez más, con mayores necesidades y desafíos, es la atención, cuidado, prevención de la enfermedad y promoción de la salud de los adultos mayores. El envejecimiento de la población, el incremento de la esperanza de vida, y también la movilidad social y disgregación familiar que ha acentuado la soledad esa franja etaria, está abriendo nuevos campos disciplinarios, especializaciones de profesionales, en un mercado laboral altamente demandante.

Desde enfermeros, cuidadores domiciliarios, médicos geriatras, especialistas en geronto-kinesiología, acompañantes terapéuticos, terapistas ocupacionales y hasta profesores de Educación Física comienzan a adecuarse, adaptarse a una realidad que lejos de cambiar, se acentuará con el paso de los años. Según estimaciones oficiales, en el país actualmente es del 12% de la población es mayor a los 65 años; el último Censo Nacional de Población, Vivienda y Hogares, hace siete años, había situado un promedio de 10,5% en todo el país. En Entre Ríos, el promedio era levemente mayor, del orden del 10,8%; se estima que en 2020, los adultos mayores de 65 años, en 2020 en la provincia, serán el 11,8% de la población total; y se elevará a 12,5% en 2025.

Actualmente, hay aproximadamente 135.000 entrerrianos en ese grupo. A la par de ese fenómeno, la esperanza de vida llega a los 74 años en el caso de los hombres, y a 81 años, en mujeres.

"No fue un proceso que se dio de la noche a la mañana, y no se tomaron las medidas necesarias. Hoy se da una explosión de porcentaje de personas mayores de 65 años, con amplias necesidades insatisfechas", marcó el gerontólogo y médico geriatra Mario Vivas.

El profesional, un referente del sector de los adultos mayores en la provincia, marcó que hay un mercado muy grande para distintas disciplinas, a raíz de esa importante cantidad de adultos mayores. "Todas las disciplinas tienden a buscar especializarse en estas áreas, porque se siente que es una demanda que hay. No solo estoy hablando de las personas institucionalizadas (en residencias o centros geriátricos), que son el 2,5 o 3% de la población mayor de 65 años. Estoy hablando de aquel sano que ves en la casa, que necesita una atención médica, una evaluación kinesiológica, un tratamiento psico-gerontológico, la asistencia de un cuidador, u otro especialista, para mejorar la calidad de vida y favorecer su independencia la más amplia posible", señaló.

Y tras remarcar que la tendencia irá en aumento, inevitablemente, sostuvo que la realidad obliga a todo el mundo, a adaptarse, desde los gobiernos con políticas de salud y sociales, hasta a la propia Medicina. "El sistema de salud no está preparado para atender a adultos mayores. Te doy un ejemplo: en el hospital San Martín, una persona mayor que ingresa, habitualmente es pluri-patológica (es decir, con varias patologías o enfermedades o crónicas). Entonces el paciente requiere más días de internación, mano de obra calificada, porque generalmente el tratamiento de la enfermedad se va complicando con una cosa u otra. El sistema de salud no está preparado; y así ocurre también con todas las otras especialidades", marcó.

Hay capacitaciones que se vienen dando en esas distintas especialidades, como los geronto-kinesiólogos; médicos geriatras. "De hecho –reflexionó– hoy en día hay mucha demanda de profesores de Educación Física, capacitados en adultos mayores, porque se requieren terapias y tratamientos específicos, movimientos y estimulación para potenciar a las personas y mantenerlas más activas posible. Kinesiología, Psicología, Geriatría, cada una de las disciplinas médicas y sociales, tiene una especialidad que se va dando por la gran demanda del grupo poblacional".

En particular, indicó que a la Enfermería, aún hoy le falta especializarse en el adulto mayor. "No es lo mismo trabajar en cualquier área, con un chico o un adulto, que con un viejo. Las necesidades son distintas, los problemas son distintos, y también las formas en que se manifiestan las enfermedades", planteó.

En torno a la necesidad de esa mirada distinta, comparó: "Cuando me relaciono con otros colegas que no son especialistas en la vejez, cada uno ve su parte: el traumatólogo ve un hombro, una rodilla, y que un viejo no puede caminar porque tiene la rodilla con artrosis. El geriatra tal vez ve una rodilla con artrosis, un dolor que le imposibilita trasladarse, un estado anímico del viejo que seguramente viene acompañado por sentirse menos independiente, una familia que tal vez ante esa situación tiene que salir a buscar un cuidador, la demanda de mano de obra capacitada, no poder trasladarlo. Cuando uno ve desde la especialidad, ve todo el contexto, no solo un hombro o rodilla".


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"No es para cualquiera enfrentarse a nuestros propios prejuicios, a la vejez, a la muerte tan cercana", dijo Mario Vivas, gerontólogo  y médico geriatra.
"No es para cualquiera enfrentarse a nuestros propios prejuicios, a la vejez, a la muerte tan cercana", dijo Mario Vivas, gerontólogo y médico geriatra.


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Opciones



"La geriatría no es para cualquiera", confesó a la hora de hablar sobre las expectativas que carreras ligadas al sector, pueden generar en los jóvenes. "Así como cada uno elige porque se ve inclinado por una especialidad, la geriatría a cada uno de nosotros nos interpela. No es para cualquiera enfrentarse a nuestros propios prejuicios, a la vejez, a la muerte tan cercana, porque la vejez es al fin y al cabo es la etapa anterior a la muerte, la última etapa de la vida".

De todos modos, cierto es que cada vez más, van ganando terrenos las especializaciones profesionales, como los acompañantes terapéuticos, los cuidadores de ancianos, el terapista ocupacional, entre otros.


"Creo que es una tendencia que todas las carreras van a tener que seguir: que las especializaciones siempre se van creando a partir de una demanda, y en este caso hoy es grande y cada día mayor, porque la tendencia es que la población adulta mayor es que siga creciendo, y que viva cada vez más. Y de la única forma que podes atenderla es con recursos humanos capacitados", planteó Vivas.


Un párrafo aparte merece la situación de los cuidadores domiciliarios. El profesional reconoció que hasta hace un par de años, se dictaban cursos desde el gobierno nacional, para capacitar recursos humano y así evitar las institucionalizaciones, contener o mantener al adulto mayor el mayor tiempo posible en su casa y con su gente.


"Fui muy crítico siempre del curso, más allá de haber sido director en Santa Fe y aquí, y también docente. Pero hoy no sé si se están estas propuestas. En su momento eran cursos que eran muy exigentes; con una pre-selección de ingresantes, y no entraba cualquiera. Eran de 30 o 40 personas, y luego se fue desvirtuando porque se priorizaba la cantidad de alumnos, sobre la calidad de alumnos que salían. Entonces muchas veces egresaba mucha gente que no siempre estaba muy capacitada; incluso, independientemente de eso, no se le exigía luego al alumno que siguiera capacitándose", reflexionó.

A su criterio, debió hacerse una matrícula, como tienen médicos y enfermeros, que obligara a una capacitación continua y permanente., y que el Estado sea un generador de esas iniciativas. "Vos hacías un curso que duraba cuatro meses, y en ese tiempo no vas a aprender a atender y asistirlo, higienizarlo, darle de comer. Para bronco aspirarlo, vos en cuatro meses no lo ves, cómo actuar ante una urgencia o evitar que se te muera un paciente", remarcó.


De todos modos, subrayó: "Los cuidadores son un recurso humano muy valorable, son indispensables y con una demanda muy grande, porque después solo quedan los hospitales y centros de día, los acompañantes terapéuticos o las institucionalizaciones en residencias". E insistió que la conformación de cooperativas, y de un padrón a nivel provincial fue interesante, pero aún hay un vacío legal importante, consideró el gerontólogo y médico geriatra.


Y para finalizar, destacó: "La problemática de los adultos mayores ha ido ganando terreno. Argentino fue uno de los pioneros en los derechos de los adultos mayores, porque acá se trabajó mucho en las leyes de defensa del adulto mayor. La toma de conciencia está instalada en la sociedad, porque hay una población importante que demanda respuestas. Ahora resta en áreas de decisión de políticas públicas, poner gente idónea que trabaje generando diseños de estrategias de intervención y acción amplias, con políticas de capacitación, cursos, que abarquen la formación de nuevos recursos humanos".



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Una carrera pionera


Desde 2001, en la Universidad Autónoma de Entre Ríos se dicta la carrera –recientemente rediseñada– de Tecnicatura Universitaria en Psicogerontología. En este tiempo, egresaron alrededor de unos 200 nuevos profesionales.

Paola Schmukler, ingresante del segundo cohorte de la carrera, contó a UNO que no ha resultado sencilla la incorporación al mercado laboral, por parte de estos especialistas. "La carrera, en sus inicios, era prácticamente desconocida", apuntó.

La Tecnicatura fue diseñada con el objetivo de formar un recurso humano capacitado para trabajar con los adultos mayores, fundamentalmente en la prevención y promoción de la salud mental de los adultos mayores, a través del trabajo en instituciones, en equipos interdisciplinarios, en talleres, o en acompañamientos individuales.


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Mirada


Schmukler, integrante de la Comisión de Técnicos Universitarios en Psicogerontología, contó: "Mi recorrido ha sido difícil pero positivo, porque formé un grupo de adultos mayores y lo vengo sosteniendo hace ocho años. Los adultos mayores venían con miedo del Alzheimer, con mucho desconocimiento, con cuestiones de patologías. Y cuando se dan cuenta de que pueden compartir en un espacio que se encuentran con sus pares, se van empoderando y se dan cuenta que siguen teniendo proyectos de vida", reflexionó sobre la estrategia de trabajo y de atención del adulto mayor. En ese sentido, remarcó que si bien cambió mucho la mirada sobre esa franja etaria, faltan muchas políticas públicas para ese sector tan postergado permanentemente por la sociedad y por el Estado, en materia de inclusión, de construcción de nuevos espacios colectivos.

Y opinó: "La demanda en lo laboral cuesta bastante, porque la gente desconoce y piensa que el adulto mayor es el trabajo de la asistencia en una patología. Y nosotros, en cada espacio que transitamos y estamos, tratamos de sostener que es un sector con derechos, con necesidades especiales, que obliga a abrir nuevos espacios para su contención y desarrollo".


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