Hoy por hoy
Domingo 16 de Julio de 2017

El río suena

La televisión se ha transformado en un medio del cual es muy difícil extraer información fehaciente y desinteresada, sobre todo en lo que respecta a temas que se vinculan a la política. Pero como la política atraviesa la vida cotidiana en todos los aspectos, resulta confuso tomar los noticieros como referencia de la realidad que vive el país sabiendo que cada uno ya tiene una línea determinada de opinión.

Entonces, la información real, la verdadera, la más creíble, vuelve a ser la experiencia de la vida diaria, la que uno ve todos los días, las que termina tocando personalmente a cada uno, a un vecino, a un amigo. A alguien que, en definitiva, uno sabe que no está guionado o quiere influir con algún tipo de estrategia.

Situaciones de estas características se están sucediendo en distintos rincones de la Argentina, y se están convirtiendo en la encuesta personal que cada argentino está llevando adelante para si mismo. Sin televisión, sin paneles de opinólogos. Sin intermediarios.

En este marco, la ciudad de Concepción del Uruguay suma todas las semanas elementos que, sin ser definitivos ni definitorios, ayudan a elaborar un primer pantallazo que no resulta alentador para nadie, sea del partido que sea. Porque habla de la realidad, de personas con las que uno se cruza todos los días en la calle, gente con familia y con amigos.

No hay mejor sondeo de opinión que encontrarse con cualquiera de los 14 empleados despedidos del Grand Hotel, o con cualquiera de los trabajadores del frigorífico Becar que licenció a sus operarios por tres semanas por escasez de ventas, o los empleados de los supermercados de la cadena Dar que comenzó a pagar las horas extras con bonos del propio comercio, o con los más de dos mil empleados de cualquiera de los otros frigoríficos avícolas que saben que las empresas achicaron la producción y esperan nuevos ajustes. Cualquiera de ellos no relata otro guión que el de su vida en medio de la incertidumbre laboral.

Todos esos son indicadores con nombre y apellido, y allí es donde la realidad golpea en medio del pecho y hace pensar que el camino por el que transita el país no solamente no está siendo fácil, sino que además, comenzó a dejar gente en el camino.

Por más que los discursos oficiales hablen de buenas perspectivas, de índices alentadores para el
futuro, y de crecimiento en distintos sectores, solo basta encontrarse con alguno de los afectados para repensar los argumentos con que se defienden las esperanzas.

El último detalle, si bien podría calificarse de frívolo por sus implicancias, afectó a los hermanos Bonelli, pilotos del TC de La Histórica. Su principal sponsor, un frigorífico que los viene acompañando hace años, les anunció que no podrá continuar respaldando sus competencias.

Quizá sea casualidad, quizá se aprovechó la circunstancia, pero lo que piensan todos es que la crisis avícola también es parte de esta decisión que complica a un equipo de mecánicos, pilotos, y proveedores que se suman a la lista de afectados directos de lo que está pasando.

Ahora todos estamos un poco más atentos, porque ya se sabe, si el río suena...

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