Cáncer
Jueves 24 de Agosto de 2017

El pelo crece y el amor se multiplica con Pelucas de Esperanza

Crespo y Hasenkamp se sumaron a la cruzada solidaria y van por más

"El pelo crece; el amor también", bajo este lema las pequeñas Sofía Méndez y Juana Cassinelli, de Hasenkamp y Camila Schmidt, de Crespo, en diferentes momentos, decidieron cortar su cabello y donarlo para que voluntarias lo utilicen en la confección de pelucas para niñas y mujeres en tratamiento oncológico.


La decisión de las pequeñas fue tan movilizante para sus familias, que hoy sus padres tomaron la posta y recolectan cabello que guardan celosamente hasta que son trasladados a Gualeguaychú, donde está la sede central de la organización no gubernamental Pelucas de Esperanza (fundada por Evangelina García Blanco). Allí es donde se montó en 2010 el banco solidario de pelucas, que ahora también crece con los mechones de localidades de la costa del Paraná.

El alcance de la propuesta solidaria es inimaginable hasta para sus creadoras y las historias detrás de cada persona que decide dar un poco de sí, para ayudar a lidiar con una enfermedad, son muy emotivas.


UNO viajó hasta Crespo. Allí dialogamos con Loly Gassmann, Betiana Zaragoza y Flavia Schmidt. Fue la pequeña Sofi, de 4 años, la que motivó nuestra entrevista. Al llegar, mamás y niñas nos contaron sus experiencias.


pelucas de esperanza5.jpg



Reacción en cadena

En el caso de Camila, todo comenzó cuando su mamá le explicó un video que a la pequeña le había llamado la atención. Se podía ver en el mismo a una mujer que se quejaba de su cabello, mientras una niña calva a causa de la quimioterapia destacaba las cualidades de la cabellera. La movilizó mucho.


"Cuando doné mi pelo me sentí muy feliz", dijo Camila, quien a pesar de su corta edad parece dimensionar lo valorable de su gesto. La reacción en cadena no se hizo esperar.


Su mamá reflexionó: "A los chicos hay que escucharlos. Los adultos vivimos en un mundo muy acelerado, que muchas veces nos obliga a meternos para adentro, a no mirar a nuestro alrededor, ver más allá, a no esperar a que una enfermedad nos toque de cerca para involucrarnos. A nosotros nos enseñó Camila", narró Loly Gassmann.


La semilla de la solidaridad ya se sembró y hoy, en la filial de Crespo por ejemplo, desde diciembre de 2016 a hoy tienen recolectadas 530 donaciones, estiman que en breve llegarán a las 600.


Para transparentar las donaciones, cada mechón (tiene que ser de 15 centímetros mínimo) lleva estampado el nombre de su donante sobre un lazo de color con el que se lo sujeta y se la invita a dejar un mensaje de esperanza para los destinatarios de las pelucas.


Se les pide que colaboren y se dejen fotografiar, como un signo más de claridad en su intermediación.


"Trabajamos para que todo sea muy transparente, porque sabemos que es partecita de uno lo que se entrega", dijo Loly. "Nos llegan donaciones de distintas localidades de la costa del Paraná, pero también de otras provincias, se arma una hermosa cadena de amor", sostuvo.


pelucas de esperanza3.jpg


Una caricia al alma

A otros síntomas que se pueden suceder ante el padecimiento de cáncer, se suma la caída inexorable del cabello y esto representa un momento de sumo dolor y depresión para aquella mujer que lo debe soportar, debiendo ir a una peluquería para raparse.


"Es una forma de acompañarlas. La peluca sube la autoestima, las defensas, es una caricia al alma", referenció la encargada de la filial de Crespo.


Las pelucas se distribuyen a lo largo del país. Se prestan por tres meses y se puede renovar."Una peluca es el pelo total de cuatro cabezas, por eso todo mechón sirve. Hay quienes no se animan a cortarse todo el pelo, pero se pueden extraer mechones del medio, que no se notan mucho y ayuda muchísimo", mencionó Loly.


En la actualidad las voluntarias demoran un mes en hacer una peluca. Es un trabajo que requiere de mucha paciencia ya que se pega cabello por cabello. Obtuvieron la personería jurídica y eso generó gran alegría porque es un paso más para acceder a una máquina coreana para la que todavía les faltan unos 90 mil pesos. Es que hacer una peluca de manera manual les lleva 30 días y requiere de unas diez manos que se dedican a coser pelo por pelo.


En cambio con la máquina se puede hacer una peluca por día y así se logra dar respuesta más rápido a los pedidos que se reciben diariamente.


"Tanto desde la central como las filiales estamos abocados a recaudar ese dinero y lograr comprar la máquina", contó.


pelucas de esperanza2.jpg


Actividades en Crespo


*Viernes 1° de septiembre: Prevenir y Acompañar; una charla que se realizará en el colegio Sagrado Corazón desde las 20 y que brindará aportes clínicos, psicológicos y espirituales para el paciente con cáncer y su familia


*Sábado 2 de septiembre: Tarde Solidaria de 14 a 19 horas en el salón Solidaridad (25 de Mayo y Alberdi)


*Domingo 3 de septiembre: Misa en la parroquia Nuestra Señora del Rosario a las 9:30 horas, donde se rezará especialmente por enfermos oncológicos y sus familias. Se realizará la bendición de las donaciones de pelo y sus donantes.


Facebook Pelucas de Esperanza filial Crespo

Comentarios