Salud
Domingo 30 de Abril de 2017

El lado oscuro de la utilización de las recetas de dudosa procedencia

Es una práctica que apunta a adquirir psicotrópicos en forma ilegal. ¿Qué pasa con los controles?

Una maniobra que, al parecer, revela un entramado hasta ahora difícil de descifrar, pone en alerta a diversos estamentos oficiales y desata el debate acerca de los controles que ejercen tantos las autoridades del Ministerio de Salud y los establecimientos farmacéuticos ante la sospecha de personas que intentan comprar psicofármacos o estupefacientes con recetas de dudosa procedencia. Esta práctica, considerada como un delito cuya competencia le concierne a la Justicia federal, encierra una invisible cadena de favores entre diferentes actores: la persona que busca acceder a un medicamento en forma ilegal, los médicos, el sistema farmacéutico y, claramente, el Estado.
Si bien la mayoría de las veces la farmacia debe operar como el primer filtro, la responsabilidad tampoco escapa a los profesionales de la salud que suelen ser permisivos en el momento de recetar algún medicamento. Por todo lo dicho, se podría suponer que la venta con receta tendría que ser estricta, pero en los hechos se advierten serias falencias. Desde Salud Pública admitieron limitaciones para inspeccionar con la debida periodicidad todas las farmacias de la provincia, pero coincidieron en que se debe dar un debate más profundo, con la implementación de nuevas políticas para hacer más seguras las recetas, avanzar hacia un sistema de firma digital de los galenos y que los sellos de cada uno no sea una simple moneda de cambio.

Un riesgo latente
Expertos en el tema aseguraron a UNO que entre los medicamentos más buscados a través de esta modalidad aparecen los denominados ansiolíticos. El diccionario de la Real Academia Española los define como un medicamento "que calma o disuelve la ansiedad". Es amplia la lista de psicofármacos que se encuadran en esta categoría, aunque los más conocidos por su nombre genérico son el Flunitrazepam (nombre comercial Rohypnol); Lorazepam (Trapax); Bromazepan (Lexotanil); Alprazolam (Alplax) y el Clonazepam (Rivotril), según consigna la información disponible en el sitio de la Administración Nacional de Medicamentos, Alimentos y Tecnología Médica (Anmat).
Lo que sucede en la ciudad de Victoria puede tomarse como una especie de recorte de un problema latente que seguramente cobra mayor dimensión en las ciudades cabeceras de la provincia. Hay días donde la ciudad se torna rara. En ciertas épocas del año, abundan los insomnes foráneos y masivamente se vuelcan a las farmacias a buscar esa pastilla que les permita cumplir con su cometido. Épocas donde médicos de Córdoba, Santa Fe, Corrientes, jamás vistos por estas lomadas, recetan pastillas para dormir, y por alguna extraña razón sus pacientes viajan cientos de kilómetros para comprarlas en suelo de las siete colinas, en una extraña combinación de medicina tradicional y hechicería.
Generalmente bien vestidos, con buenos vehículos, algunos de alta gama, parecen ser dirigidos por un hilo conductor invisible ya que, a pesar de la gran variedad de ansiolíticos, todos piden la misma marca comercial: Rohypnol, y que es la marca comercial de una droga usada para tratar el insomnio.
La caja comercializada por el laboratorio Investi Farma SA se presenta en blister de 30 comprimidos de 1 miligramo, y tiene un precio sugerido de 137 pesos. No es un medicamento caro, pero como todo psicofármaco se vende bajo receta archivada. El medicamento fue muy popular en la década del 80, pero en la actualidad se suelen recetar somníferos con otros principios activos, y cada vez son más buscados los que poseen componentes naturales. A principio de los 80 fue muy popular y en el ambiente delictivo recibía sugestivos nombres como Viaje y caída, Píldora para olvidar o Borramentes. Claro que, como todo, si cuenta con el adecuado seguimiento médico, no representa peligro alguno para el paciente. Las indicaciones del prospecto son claras: "Tratamientos breves de insomnio, o trastornos de estrés severos", y en las precauciones y advertencias, manifiesta: "Se debe utilizar con extrema precaución en pacientes con antecedentes de alcoholismo o drogadicción".
El Flunitrazepam, una droga creada en los años 60 por la firma Hoffman LaRoche, es calificado como un hipnótico de acción rápida, y se encuentra principalmente en el Rohypnol. Es 10 veces más potente que otras drogas similares y causa relajación muscular y deterioro del entendimiento. En algunos casos puede llevar a la amnesia. Esta sustancia actualmente no es legal en Canadá, ni aún con receta médica, en otros países se ha restringido exclusivamente al ámbito hospitalario, y en EE.UU. ha sido clasificada como droga de Categoría I, es decir, en la misma línea que la cocaína, la heroína y el ácido lisérgico.
El alcohol es una droga sedativa, tanto a dosis moderadas como a dosis altas; si se combina el alcohol con otras drogas sedativas, como la que estamos haciendo referencia en esta nota, el ritmo del corazón y la respiración será más lento, incrementando el riesgo de sufrir convulsiones, coma o la muerte, aportó el periodista de La Semana, Ricardo Cruz.

Una voz autorizada
Dueña de la farmacia Moderna desde 1986, el nombre de Gladys Taverna es sinónimo de seriedad y conducta en el mercado farmacéutico. Con más de 30 años en la actividad asume que la utilización de recetas falsificadas para adquirir psicotrópicos siempre ha sido una constante. En base a su experiencia sostuvo que en determinado momento "se pone de moda una monodroga". Su vasto conocimiento del negocio le ha permitido adelantarse a posibles dificultades. "Lo detectás en el stock, en el movimiento, porque muchos de estos medicamentos los compramos con vales a las droguerías. Todo hace al control. ¿Cómo de repente estoy vendiendo tanto de esto?", se preguntó la profesional en diálogo con UNO
Sobre el control in situ que se efectúa con la receta médica y los requisitos que se exigen para vender un medicamento, la mujer explicó: "Te das cuenta enseguida si la receta es trucha o no", sentenció y repasó todos los datos que debe contener la misma: nombre y apellido del paciente; domicilio; documento nacional de identidad; la edad; la fecha y el sello del médico con su firma. En cuanto a la prescripción, debe estar acompañada del nombre comercial de la monodroga en miligramos y la presentación del producto. Taverna afirmó que entre la gran variedad de ansiolíticos que ofrece la industria, los consumidores prefieren "el tachito de Rivotril", aunque al mismo tiempo reparó entre aquellas farmacias que "son más blandas, van recorriendo, hasta que encuentran cuál es la más débil".
Hace dos décadas una persona que estaba de visita en Paraná adquirió en la farmacia Moderna un medicamento con una receta "trucha", lo que derivó en una causa en la Justicia Federal. No es un buen recuerdo para la empresaria, que en aquel momento debió dar explicaciones por lo sucedido en su local. "Una persona había comprado, no me di cuenta, la receta era trucha. Esta persona visitó a alguien en la cárcel; sale, compra. Como no era de Paraná y no conocía, compró en mi farmacia. Se enroscó pastillas en su pelo, según me contaron, pero como se demoró mucho en la cárcel la vuelven a revisar. Después recibí la citación de la Justicia Federal. Tenía todo asentado en el libro, la receta estaba, tenía todo en regla. ¿Por qué voy a estar citada y por qué la Justicia no me ampara? Hagamos una ley de sellos", reclamó durante la entrevista. Desde su punto de vista se deben instrumentar nuevas políticas "para frenar esto" y pidió una mayor participación del Estado. "Se tienen que hacer cargo de esto, los que legislan también y no es muy difícil hacerlo. No se entiende qué hay detrás de este comercio y por qué no se encuentra la droga en Paraná. Me enoja muchísimo que no se haga nada", enfatizó.
Taverna se refirió a los controles ejercidos por el Ministerio de Salud de la provincia y expuso su preocupación por la falta de personal para fiscalizar los establecimientos que elaboran, depositan y expenden medicamentos. "Tenemos a nivel de Salud Pública una inspectora jefa y tres inspectores más para todas las farmacias de la provincia, incluidas las sanatoriales, hospitalarias, droguerías, centros de salud y distribuidores. ¿Vos creés que se puede hacer seguido? Humanamente hacen lo que pueden. Tampoco creo que le destinen el presupuesto. No es que no nos hagan controles, lo hacen siempre. No alcanzan a hacerlo con la periodicidad que deberían tener", analizó.

Refuerzan los controles
La farmacéutica Cristina Collino lleva más de una década al frente del Departamento Integral del Medicamento, un área dependiente del Ministerio de Salud de la provincia. Ante la consulta de UNO, la doctora reconoció la existencia del problema, pero afirmó que desde su repartición se vienen acentuando las medidas de control. "La Dirección de Contralor Profesional inició una rematriculación de todos los médicos, por lo que nosotros hicimos la gestión para que el padrón esté a disposición de los farmacéuticos y a su vez, lo pongan en el sistema informático que tienen las farmacias. Por lo tanto, la persona que está atendiendo en la farmacia, puede en el momento de la dispensa consultar ese padrón y ver si ese número de matrícula se corresponde con ese médico", repasó.
La especialista manifestó que son las propias farmacias las que informan cuando aparecen recetas apócrifas, en la mayoría de los casos con sellos adulterados. "Es difícil de controlar los psicotrópicos que van con receta común del médico", señaló. Es por eso que Salud elaboró talonarios de recetas oficiales, denominadas triples, que luego se venden a los médicos para que puedan prescribir los psicotrópicos de mayor peligrosidad. "El médico debe completar los tres cuerpos y le entrega dos al paciente y se queda con uno para su control. A los otros dos cuerpos los lleva el paciente a la farmacia donde va a comprar. Luego las farmacias una vez al mes tienen que rendirnos esas compras, entonces la farmacia se queda con uno de los cuerpos y el restante queda archivado en el departamento", reseñó.
Según informó entre los psicotrópicos y estupefacientes de las listas de control más exhaustivo figuran la morfina, el fentanilo, el remifentanilo, que son utilizados para aplicar anestesia en cirugías. "Controlamos siempre que esté el farmacéutico al frente de la farmacia, que es una situación que no detectamos cuando empezamos. Teníamos un gran ausentismo de farmacéuticos. Hoy por hoy eso se controló bastante", consignó la profesional.
Respecto de las últimas investigaciones tendientes a establecer la utilización de recetas apócrifas datan de hace dos años, según se indicó desde el organismo. "Más chica es la localidad, más difícil es que pasen recetas adulteradas. Las farmacias tienen muy controlado quiénes son sus pacientes, quiénes son los médicos", apuntó.
"No se puede detectar el 100%, para qué te voy a mentir, pero vamos aguzando los controles, a medida que vamos detectando situaciones para ir cerrando el espectro", admitió. Collino anticipó que se ampliarán medidas de seguridad a las recetas comunes de psicotrópicos, para que sea personalizada para cada médico, entre otros proyectos.

Adicciones y violencia, un cóctel peligroso
La Fiscalía de la ciudad de Victoria planteó su preocupación por el crecimiento de delitos cometidos por menores , agravado por el consumo de estupefacientes. "En las oficinas de la fiscalía cada vez son más los casos de violencia como consecuencia de las adicciones" declaró a La Semana Flavia Villanueva, integrante de la Unidad Uno de dicha Fiscalía y agregó: "Lo peor aún no llegó".
"Son muchos los casos de jóvenes que consumen sustancias en Victoria, en los últimos dos años se ha incrementado en forma muy rápida" alertó. La abogada hizo un recorrido por su tarea en la justicia y comentó que desde hace 17 años que trabaja en la justicia, pero que en el último tiempo viene observando un cambio notable y rotundo. En ese sentido trazó un paralelismo con su trabajo en "el viejo juzgado de instrucción" dónde recordó, se encontraban con algunos casos menores. Sostuvo que en la actualidad se registran delitos notables con la utilización de armas.
"En los casos de delitos, donde están vinculados menores se les suma el consumo de sustancias y alcohol", lamentó. En ese sentido reveló que de los hechos que se instruyen por robo o hurto donde hay menores involucrados, casi en su totalidad están relacionados al consumo de estupefacientes. El detalle lo ofreció otro fiscal de la justicia local, Fernando Martínez: de 13 causas que se instruyen donde participaron menores el 90% están vinculado también al consumo de drogas. Según los datos recabados se observa que el uso de drogas prohibidas, aparece en niños desde los 13 años. Se consume marihuana, cocaína, medicamentos y lo mezclan con alcohol.

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