Colonia Avellaneda
Jueves 31 de Agosto de 2017

El drama de vecinos de Colonia Avellaneda expuestos a la basura

Hace más de cuatro años que en el barrio Los Zorzales reclaman soluciones al municipio. No hay respuestas y proliferan los problemas

En Colonia Avellaneda la resolución de los problemas parece haber perdido el mapa, y no llega nunca. Son cada vez más los inconvenientes que asedian a los vecinos, y no se circunscriben solamente a la falta de planificación en una localidad que atravesó una explosión demográfica inusitada con la edificación de los planes habitacionales del Instituto Autárquico de Planeamiento y Vivienda (IAPV) que cuadruplicaron la cantidad de habitantes en menos de una década, ni a las falencias que ostentan las viviendas que pertenecen a estos barrios construidos sin el debido control de los organismos que autorizaron este tipo de obras.

Mientras se construyen nuevos barrios, quedan expuestas otras dificultades que tienen que ver con los servicios, como la marcada desidia que existe en el tratamiento de los residuos sólidos urbanos que se generan en la ciudad y los alrededores, y aunque la gente que vive cerca del predio donde se tiran los desechos hizo numerosos reclamos a la Municipalidad por este tema, las soluciones no llegan.

En el barrio Los Zorzales, sobre todo, sufren las consecuencias de tener que convivir con la basura que se deposita en las inmediaciones de calle Juan Bertoldi, a dos kilómetros de los barrios del IAPV. Está situado en el oeste de la localidad, cercano al ingreso a San Benito, y quienes viven en la zona aseguran que además de los desechos de Colonia Avellaneda vienen particulares de San Benito a tirar cosas en desuso.

Las quejas de los vecinos apuntan principalmente al intendente Edgardo Dellizzotti, por su falta de gestión ante una situación que se torna cada vez más grave. Aseguran que no los atiende ni responde los reclamos.

Diana Brosky, quien vivió 10 años en el lugar y hace poco se mudó a Paraná, sigue yendo los fines de semana porque conserva su casa y sus perros allá, y contó a UNO la situación que atraviesan quienes cotidianamente están expuestos a la contaminación que genera la acumulación de basura de todo tipo, además de la quema que se produce en el lugar. "Vivir así hasta produce ataques de pánico. La vecinal se disolvió, porque hace cuatro años que tenemos este problema y es desgastante que un intendente nos ignore, que no nos atienda. Tengo mi casa ahí y el basural está a unos metros. Hubo denuncias en Medio Ambiente y a Dellizzotti lo intimaron a dar una respuesta, pero todo sigue igual".

"Somos vecinos que pagamos nuestros impuestos. Una cosa es que tiren los residuos de Colonia Avellaneda, pero además llega gente cargada de basura, mecánicos que tiran sus desechos, frigoríficos que traen tripas, y hasta encontramos medicamentos de un laboratorio. Después van los cirujas a revolver y queman lo que hay. El humo llega a la ruta y por esto hay muchos chicos enfermos, con problemas pulmonares", aseguró Brosky.

Descontento
Mientras los habitantes del lugar sufren las consecuencias de los problemas que genera un basural a cielo abierto que se expande en el territorio, según contó Brosky, Dellizzotti no brinda explicaciones. UNO trató infructuosamente de comunicarse con el mandatario para conocer su opinión al respecto, pero no fue posible encontrarlo en su lugar de trabajo.

Además de no llevarse bien con la mayoría de los vecinos de la localidad, Dellizzotti tampoco mantiene un diálogo amigable con quienes forman parte de su gobierno.

El viceintendente, Marcelo Espinosa, expresó que si bien coincide en los reclamos que se hicieron para mejorar la calidad de vida de los habitantes, sobre todo en los temas vinculados a la calidad del agua y otros aspectos, no comparte las formas en que Dellizzotti se los efectuó al gobernador, Gustavo Bordet.

"Corre por su cuenta y tiene que ver con su forma de ser y su personalidad. Entiendo que hay otras formas de gestionarlos", sostuvo, sobre todo en referencia a la carta abierta publicada por Dellizzotti a fines de 2016, en la que culpaba al gobierno provincial de no brindarle ayuda para resolver las falencias en las casas del IAPV y los problemas ocasionados por la explosión demográfica que su gestión aún no pudo solucionar.

Consultado por las obras que lleva adelante la comuna para poder resolver los numerosos problemas de Colonia Avellaneda, que alcanzan diferentes aristas, Espinosa señaló que no hubo mayores avances. No obstante, aclaró: "Desde el Concejo Deliberante recibimos los reclamos de la gente, pero no estoy en una sintonía directa con el intendente porque él ha decidido tomar una postura diferente respecto del Concejo Deliberante y conmigo. No estaría en condiciones de poder brindar una explicación de lo que corresponde al Poder Ejecutivo, del que él es la máxima autoridad".

Quejas por el agua
En referencia a los reclamos en torno a la calidad y el aspecto del agua que llega a través de la red domiciliaria –abastecida en una parte de la ciudad por la Cooperativa de Agua y en otra por el municipio–, Espinosa sostuvo que si bien se trata de una situación compleja, periódicamente se realizan los controles y los resultados indican que es apta para consumo humano.

"Nunca tuvimos una persona enferma por este tema. Ahora nos reunimos con una escuela donde manifestaron que los chicos se descomponen por el agua, y se pedirán análisis a Bromatología de la Provincia para determinar si hay suciedad en el tanque, y eso ya correspondería a Educación; si no tomaremos medidas nosotros", dijo, y explicó que las más de 1.000 familias que hace unos años se mudaron a la localidad "estaban acostumbradas a otro tipo de agua".

Relación tirante con el Concejo Deliberante

El viceintendente de Colonia Avellaneda, Marcelo Espinosa, no ocultó su descontento con el intendente, Edgardo Dellizzotti, sobre todo por diferencias que se vienen suscitando a lo largo de la gestión.

"Nos dejó sin lugar físico en el Concejo Deliberante y nos mandó a otro lado; nos judicializó una ordenanza, vetó artículos sobre información pública de otra de las normativas que aprobamos. Hay ciertas cosas en las que no coincidimos", expresó.

A su vez, comentó: "También implementamos una ordenanza que tiene que ver con prevención y seguridad ciudadana, y el intendente la vetó. Si bien la seguridad es una cuestión que atañe a la Policía, proponíamos reuniones programadas entre los vecinos y la Policía, entre otros puntos, para hacer un trabajo conjunto que mejore la calidad de vida y la seguridad de todos. Y lo que sí es responsabilidad del municipio es que no tengamos en condiciones los caminos para que la Policía pueda circular", fustigó el presidente del Concejo Deliberante, en abierto frente de conflicto con el intendente.

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