Paraná
Sábado 07 de Octubre de 2017

El Borde Costero de Paraná está cerrado con rejas

Al final de la rotonda sigue abierto el paso hacia El Morro. Mientras que el acceso al Puerto está cerrado y la zona tiene signos de abandono.

El paso a la costa del río Paraná, a la altura del Puerto Nuevo, está cerrado con rejas para que quede en claro como es la situación en la capital de Entre Ríos. La imagen impacta al final de la calle que se habilitó en 2016 para culminar un sector del proyecto "Borde Costero" en el barrio El Morro.

El mirador al río es un atractivo turístico que parece estar descuidado porque la barranca tiene residuos desparramados que evidencian la falta de servicios básicos. En el mismo sector comienza el camino público hacia el Thompson que tiene su encanto aunque carece de carteles que guíen a locales y visitantes.

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La costanera de barrio El Morro. Un sector del recuperado borde costero en Paraná.

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Aquel que desconoce la realidad de la costa en Paraná se puede llegar a sorprender porque el paso hacia la dársena del Puerto está cerrado. Mientras que los involucrados en el tema saben que los proyectos urbanísticos pensados para el disfrute público son escasos o por lo menos se mantienen en secreto.

Al recorrer la zona, durante la semana, se encontrará con que antes de llegar a la rotonda, los obreros de la construcción levantan a toda máquina el nuevo edificio de la Escuela N° 100. La obra genera cierto dinamismo que contrasta con la tranquilidad del barrio de pescadores. Por ahora la escuela técnica sigue funcionando en los viejos galpones que ocupan los estudiantes especializados en construir embarcaciones para un río con pocas bajadas.

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El complejo, también cerrado al paso público, se completa con otros galpones en donde por momentos parece que mecánicos arreglan autos y camionetas. También suelen observarse móviles de la policía de la provincia de Entre Ríos estacionados y hombres que charlan al sol descansando. Las escenas suceden con un grado de hermetismo que sorprende en estos tiempos en donde parece que todo se comunica.

Detrás, en la calle que se abrió hace un par de años, los autos aprovechan el atajo para salir por calle Ambrosetti que se conecta con avenida Ramírez. Corredores, ciclistas y vecinos completan el paisaje urbano diario en una zona que, en cualquier otra parte del mundo, sería mucho más aprovechada.

Para culminar el circuito en la otra punta de la rotonda, desde hace años, la ocupación privada de la dársena del Puerto Nuevo terminó de clausurar el paso público al río que recién se abre en la costanera y por tramos.

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La ocupación privada de la dársena. Foto <b>UNO</b> archivo.
La ocupación privada de la dársena. Foto UNO archivo.


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