Camino al #3J
Viernes 02 de Junio de 2017

El ascenso de las letras machistas en la música y su preocupante naturalización

Los mensajes que contienen algunos temas de reggaetón cosifican a la mujer e incitan a la violencia. Su prohibición no sirve porque se trata de un problema de raíz: el sistema capitalista y patriarcal.

El reggaetón es un género musical que tiene sus raíces en América Latina y el Caribe. Por lo general, tanto sus letras como imágenes hacen apología de la violencia directa hacia las mujeres, las cuales son descritas como meros cuerpos sin valor, intercambiables y absolutamente disponibles al servicio del deseo sexual ilimitado de sus autores.



No es novedad que algunos temas de este género musical generen polémica. Uno que fue sumamente criticado fue "Cuatro Babys" del cantante colombiano Maluma. Pero hay una contradicción en este hecho y es que mientras muchos se alzaron en contra del video y lo repudiaron, en YouTube alcanzó las 684,962,877 de reproducciones desde su publicación en octubre de 2016. Esta es la respuesta a esta reacción es que el reggaetón triunfa entre adolescentes y jóvenes a pesar de que cosifica a la mujer e incita a la violencia contra ella.




---> "Estoy enamorado de cuatro babys Siempre me dan lo que quiero Chingan cuando yo les digo ninguna me pone pero", Maluma en "Cuatro Babys"


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Silvina Garay, docente de la Facultad de Trabajo Social de la Universidad Nacional de Entre Ríos (UNER) y especialista en cuestiones de violencia de género, contó a UNO que "las letras de estas canciones son abiertamente machista y denigran a las mujeres, pero no sólo se trata del reggaetón, sino que también hay otros géneros musicales que cosifican a la mujer".



El reggaetón, además de ser machista, en sus canciones hace referencia a la sexualidad de una manera muy explícita como lo es con su baile, "el perreo". Ocurre que los adolescentes y jóvenes -máximos consumidores de este género- puede que en general no compartan estos valores pero a la vez no pueden olvidarse que la música es una fuente de culturización y, de esta manera, están inmersos en una sociedad con un sistema patriarcal muy definido.




--> "A ella le gusta que le den duro y se la coman A ella le gusta que le den duro y se la coman Y es que yo quiero la combi completa ¡Qué! chocha, culo y teta", Daddy Yankee en "En la cama"


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Por lo tanto, no puede aislarse la música del debate general sobre la desigualdad y la violencia contra las mujeres. No se trata de mensajes transgresores sino de señalar que se está hablando de apología de la violencia hacia las mujeres en un producto que consumen los menores.



En este sentido, Garay, que también es integrante del grupo de trabajo que se desempeña en la "Casa de protección integral de las mujeres en situación de violencia", que lleva el nombre de Inés Londra, militante fallecida hace poco y quien fue co- fundadora de la Asociación de Mujeres Campesinas de Entre Ríos, explicó: "Es necesario una reflexión, porque acá es necesario que se plantee un debate acerca de quién produce la música y quién la reproduce. Pero es claro que este género musical atenta contra la desigualdad entre el varón y la mujer".



--> "Si sigues en esta actitud voy a violarte, hey que comienzo contigo y te acuso de violar la ley así que no te pongas alsadita yo sé que a ti te gusta porque estás sudadita", Jiggy Drama en "Contra la pared"



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"Como sociedad no tenemos que naturalizarlo, tenemos que cuestionarnos cómo se llega a este punto de escuchar temas musicales sumamente machistas. Además, tenemos que hacer la reflexión no sólo en la música, sino en todas las manifestaciones artísticas y más cuando son los jóvenes los que producen y reproducen", continuó Garay y apuntó: "Su prohibición no sirve porque se trata de un tema que viene de raíz y es que estamos inmersos en un sistema capitalista y patriarcal. Por éso hay que plantearse qué nos pasa que naturalizamos la violencia de genero en diversas manifestaciones artísticas, pero nos alertamos cuando ocurre un femicidio. No nos tenemos que olvidar de los diferentes tipos de violencia que hay hacia la mujer, como lo son la violencia simbólica".



Si bien no hay mucha reflexión sobre la violencia de género que se observa en las distintas manifestaciones artísticas, se puede decir que hay pequeños pasos, como pasó hace unos años en Colombia, que se hizo una campaña con el lema: "Usa la razón, que la música no degrade tu condición".



--> Explícita campaña en Colombia:



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Esta campaña fue promovida por dos estudiantes y usó imágenes explícitas de la fotógrafa Lineyl Ibáñez para alertar sobre el sentido literal de las letras y el poso que pueden dejar, ya que si nos planteamos que los adolescentes y jóvenes son los mayores reproductores de este género musical, entonces ¿cuál va a ser el impacto en las actitudes de consumidores después de unos cuantos años escuchando este tipo de mensajes?



Pasa que la música es un reflejo de la sociedad, y también influye en ella. Es una retroalimentación que en este caso traspasó las fronteras con un ritmo pegadizo y divertido. Pero está claro que algunas canciones se nutren de un machismo que existe y lo justifican, donde la expresión más grave es la violencia.



"Ahora bien, sería interesante que como sociedad se pueda poner distancia y adoptar un espíritu crítico", señaló Garay.



--> "Agárrala, pégala, azótala, pégala Sácala a bailar que va a por toas Pégala, azótala, agárrala que ella va a toas Agárrala, pégala, azótala", Trébol Clan en "Agárrala".



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En esta línea, el diario La Vanguardia realizó un informe sobre el reggaetón en el cual cita un estudio realizado en el 2006 en Rand Corporation, el cual está basado en el seguimiento de 1.400 adolescentes durante cuatro años en Estados Unidos.



Un dato alarmante del estudio citado es que cuanto más tiempo pasan los jóvenes escuchando música con contenido sexual "degradante", mucho tiempo antes se inician en el sexo. Al respecto, el psicólogo Steven Martino que es autor del informe de Rand Corporation, asegura que se debe a que estas canciones presentan al chico como alguien insaciable sexualmente y a la chica como un objeto sexual.



--> "Bebiendo jodiendo en un club y en hoteles rompiendo colchones, andamos con Ali Baba buscando y matando a cuarenta ladrones aquí todos estamos casados pero en secreto tenemos mujerones", Kiubbah Malon en "Árabe".




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"Escuchar este tipo de música puede repercutir en los roles que asumirán en el futuro unos y otros. Esto no sucedía cuando los adolescentes escuchaban música con contenido sexual sano", amplía el estudio. Mientras que Alfredo Nieves Moreno, en el libro "Reggaetón", publicado por la editorial Duke University Press, detalla que "el reggaetón ha naturalizado una forma particular de hombre: el macho barriocéntrico. Este sujeto se constituye a partir de una heterosexualidad centrada en el machismo, la lógica gangsteril, la objetivación de la mujer, la homofobia y en perpetuar un imaginario específico sobre el barrio. Su identidad se nutre, además de una estética que imita el rap norteamericano, y de la poca conciencia social e interés por la educación".



Ahora bien, se sabe que estas letras violentas y machistas tienen su réplica por parte de mujeres que también que hacen reggaetón. Las connotaciones sexuales del baile -como el caso de "el perreo"- continúan reproduciéndose porque es la esencia de este género musical pero es necesario que simplemente se tome como una forma de divertirse y no se reproduzca su contenido, se naturalice, que haya una reflexión, una postura crítica porque sino, de esta manera, el vídeo de Maluma seguirá sumando visualizaciones por parte de muchos adolescentes y nunca se llegará a un debate sano y necesario.



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