Paraná
Sábado 15 de Julio de 2017

Durante el actual receso continúa la demanda en los comedores

En contextos de creciente pobreza, el plato de comida que las escuelas brindan a diario es fundamental. No se interrumpe en vacaciones

A comienzos de esta semana, un informe de la Universidad Católica Argentina (UCA) reveló que seis de cada 10 chicos de hasta 17 años en el país son pobres, y suman un total de 7,6 millones. En un contexto donde la vulnerabilidad social crece, la contención social es fundamental, sobre todo para garantizar derechos básicos como el alimento. En este marco, cobran un rol fundamental los comedores escolares, que brindan un plato de comida a los niños y adolescentes que concurren a clases y que en muchos casos es el único alimento con el que cuentan muchos de quienes transitan su infancia. La definición de que no cierren sus puertas aún durante el receso de invierno es muy importante y en Paraná directivos de instituciones educativas dan cuenta de la demanda que tienen en estas vacaciones de julio.


Si bien van menos chicos que durante el resto del año, son numerosos los estudiantes que cada mediodía van a almorzar a su escuela o a buscar la vianda que les preparan para que puedan comer en su hogar. Hilda Leguizamón, directora de la escuela primaria Nº 208 Juan Carlos Esparza, comentó a UNO: "Se están haciendo por día unas 150 porciones. Antes de las vacaciones mandamos una esquelita en todos los cuadernos para que fueran a comer o a buscar la comida, ya que sabemos que hay muchos chicos que van al centro y no vuelven a las 12; por eso le pedimos a la mamá o los hermanos que vayan a buscar la vianda. La idea es que no se queden sin comer, que sea un almuerzo abundante, para que en estas dos semanas de vacaciones nos vayan a perder peso".


Leguizamón contó que habitualmente son 360 los alumnos que van al comedor durante el año y que la cantidad desciende sensiblemente en el receso porque hay niños que viven lejos y no concurren cuando no tienen que ir a clases. El establecimiento está situado en Mosconi y recibe además a gurises de barrios aledaños como Alloatti, Humito, Cáritas y el asentamiento de Los Hornos que, según contó "creció mucho en los últimos tiempos", entre otros. "Y tenemos varios nenitos que se vienen caminando del barrio que está yendo a Bajada Grande y es muy lejos, para ellos es imposible venir", explicó, a modo de ejemplo.


La comida es variada y se entrega de lunes a viernes de 12 a 13 en la misma institución educativa. La directora destacó que existe una gran necesidad en la comunidad educativa y que muchas familias precisan de esta ayuda, que garantiza que sus hijos tengan al menos un plato de comida fuerte durante el día, y destacó la labor de quienes se encargan de la cocina, que con una partida ajustada se las arreglan para dar abasto con la demanda y ofrecer un menú varado y nutritivo.


Ana López es la directora de la escuela Gaucho Rivero, ubicada en la calle Padre Kolbe sin número, en la zona oeste de la capital provincial. Son unos 320 alumnos entre nivel Inicial, Primaria y Secundaria los que asisten, de los cuales unos 200 concurren habitualmente al comedor escolar a los que se les brinda desayuno y almuerzo, o almuerzo y merienda. Si bien la cantidad se reduce a unos 60 en el receso, período en que solo reciben el almuerzo, en la escuela dan cuenta de que son chicos de familias carenciadas. "El comedor funciona siempre en vacaciones y son los mismos chicos los que van. Es muy importante que ellos reciban un alimento y por eso este espacio permanece abierto", expresó.


En la escuela Nº 21 Juan Benjamín Terán, de calle Yapeyú, preparan en las dos semanas que dura el receso más de 50 porciones para a los niños que se anotaron, aunque saben que los días que hay mal tiempo van muchos menos. A lo largo del año son 160 de los niveles Inicial y Primario los que asisten al comedor escolar, en algunos casos porque los padres trabajan hasta las 15 o las 16 y de este modo tienen garantizada la comida al mediodía, y en otros porque en sus hogares hay una marcada necesidad. Sandra Schachtel es la cocinera y procura que las partidas alcancen para prepararles un plato que supla los requerimientos diarios de nutrientes que precisan los chicos en edad de crecimiento para un adecuado desarrollo. "Vamos administrando porque la asistencia es dispar. Hay días donde el tiempo no acompaña y cocinamos para 20 o 30 y si llegan más les preparamos algo también", señaló. La comida se sirve desde las 11.30 hasta las 12.30 y en algunos casos se la llevan a la casa en lugar de almorzar en la institución.


Carina Chacón es la directora y explicó que por lo general no guardan comida y tratan de que se consuma en el día lo que preparan. "Es muy importante que el chico tenga su porción de comida en el horario que corresponde y en muchos casos es la única comida del día que tienen", manifestó. Y sobre la importancia de que el comedor funcione todo el año lectivo, destacó: "Las familias saben que se aseguran el alimento que tienen que recibir los chicos para crecer sin bajo peso o sin desnutrición; o al contrario: crecer sin sobrepeso u obesidad".



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Dedicación. En la escuela Terán preparan a diario 50 porciones. 
Dedicación. En la escuela Terán preparan a diario 50 porciones.



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"Van solo los chicos del barrio"



A lo largo del año van entre 600 y 700 chicos al comedor escolar del complejo de la Escuela Hogar, donde funcionan varias instituciones educativas de diferentes niveles. Sin embargo, durante el receso la cantidad se reduce drásticamente a unos 20 alumnos. Sobre este punto, Damián Schmidt, el coordinador del complejo, explicó a UNO: "Se inscribieron más, unos 77, pero después no concurren todos. Ahora solamente van los del barrio y de lugares como barrio Consejo, 9 de Julio y otros de la zona, a quienes se les da un almuerzo. Baja tanto la cantidad porque en períodos de clase el Inaubepro proporciona cinco colectivos para buscar a los estudiantes de San Agustín, de San Benito y otras zonas. Ahora, al no tener transporte, no llegan pro sus medios solo para venir a almorzar"


Sobre los niños que están yendo, señaló: "Comúnmente son chicos de los barrios más vulnerables. Se les brinda un menú que va variando". Incluso, contó, se prepara un menú especial para los que son celíacos o precisan alguna dieta especial.


Para elaborar los platos durante el ciclo lectivo, según expresó, los cocineros tienen en cuenta la época el dinero del que disponen y también la época del año, ya que según si hace más o menos frío los requerimientos nutricionales son distintos. También comentó que los chicos de Secundaria son más selectivos y eligen en el día si van o no al comedor: si hay un menú que les gusta, como milanesas, asisten; si hay guiso, no van tantos. "Tratamos de incorporar una vez pescado en el menú y no tuvimos respuesta, por eso se va viendo qué les gusta y se prepara considerando esto", concluyó.



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